26 dic. 2009

Todo

Cuando estas cerca de mi, me cuesta hablar, no puedo dejar de mirarte.
Si te alejas no podría respirar, al cerrar mis ojos lo único que vería serias tu. Mis sueños y pesadillas los protagonizas tú. Solo tú.

Ya se que suena estúpido pero desearía que jamás te alejaras de mi, tenerte para siempre a mi lado.

Me fascina cuando te trabas al hablar, el sonido de tus silencios, tu voz, tu sonrisa, tus chistes tontos, tus manos al tomar mi rostro entre ellas, para contemplarme con mayor claridad.

Ardo en deseos de tenerte cerca de mi, sentir tu abrazo, tus brazos rodeándome.

Te quiero, te deseo, justo ahora.

Tan solo de verte, puedo imaginar tus manos suaves recorriendo todo mi ser, tu lengua en mi boca, tus pequeñas mordidas en mis labios, sedientos, desesperados por ti, por tus movimientos suaves y exactos.

Cada neurona de mi cerebro pide a gritos las caricias de tus manos, los besos de tu boca, tu aliento, tu respiración, tu mirada, tu sonrisa abrasadora, la felicidad que me brindas al estar junto a mí.

Devórame como solo tú sabes hacerlo. No puedo esperar más para hacerte mío, solo mío y de nadie más, que el mundo se acabe porque seria muy muy feliz a tu lado.

17 dic. 2009

PRIMERA VEZ (parte uno)

El-amor, si no quieres no te obligare a nada-

Ella-no es que no quiera solo me da miedo-

El-a mi también, pero confía en mí, lo que menos quiero es lastimarte-

Ella-lo sé amor, y yo no quiero fallarte-

El-si decides que no, a mi no me fallas y mucho menos me molestaría-

Ella-está bien yo te amo y es lo que quiero-

El-yo también te amo y yo también lo quiero

El y ella- jajaja-

Ella-que goloso eres amor-

Ella-“Comenzó con suaves caricias por todo mi cuerpo, sus manos eran como dos llamas, peligrosas pero cálidas, con pasión pero amorosas. Sus besos, con esos labios tan candentes me excitaban”

El-“La piel de su cuerpo en mis manos era todo lo que deseaba, sentir la curvatura de sus caderas, cintura y piernas me excitaba. Su respuesta a mis besos me incitaba a seguir”

Ella-“Sus besos por todo mi cuerpo, descubriendo cada parte de mí, me dejaban sin aliento era casi como estar en la tina de masaje, de hecho era mejor”

El-“Jaja descubrí que al besar su cuerpo poco a poco se le dificultaba respirar, imagino que es un buen signo, un signo de que disfruta este momento. Sus pechos! wow esos pechos tan magníficos y pensar que solo son míos”

Ella-“Al parecer esto va de maravilla ahora el miedo ni existe en mi vocabulario”-hay amor me haces cosquillas-“bueno pero puedes seguir”

El-Lo siento, pero sé que te gusta-

Ella-Eres un tonto, pero si jaja-

El-Soy un tonto que te ama-

Ella-“Uy su miembro no está nada mal, y pensar que me daba miedo jaja que tonta soy”-Amor lo estoy disfrutando mucho, estoy lista-

El- segura? como ordene mi capitán “Fuck el condón”

Ella-Em a dónde vas-

El- Por el preservativo amor-

Ella-ok-“aunque preferiría sin, en fin”

El-Prometo no lastimarte-

Ella-Más acción y menos palabras-

El-Amooooor!! Quien te viera-

Solo un ángel .:. Final

Ella camino hacia atrás. Hasta ese momento Darien no se había dado cuenta que dentro del cuarto estaba una tina, una tina donde perfectamente cabían dos personas. El destino estaba de su lado. Ruby se sentó al borde de la tina. Él la siguió, hincándose frente a ella. Abrió sus piernas y se acoplo perfecto a su cuerpo. La tomo de la cadera y con cuidado la recostó en la tina, el frío mármol hizo que la piel de Ruby se enchinara, haciendo que sus pezones se levantaran.

-Preciosa- dijo Darien con voz seductora. Ella se ruborizo, con un dedo lo invitaba a estar recostada con ella en la tina. Lento pero seguro Darien se metió con ella.
Los besos y caricias no se hicieron esperar.

El deseo de Ruby por sentirlo incremento. Sus manos se dirigieron a los pantalones de Darien. Ayudándole, se levanto, quedando de rodillas sobre ella. Se quito el cincho, y abrió lentamente su pantalón, Ruby bajo el ziper, clavándole una lujuriosa mirada. Mojo sus labios. Con una mano lo tomo del cuello para besarlo y la otra la introdujo en su pantalón, sintiendo su calor, toco su sexo con delicadeza, su objetivo casi estaba listo. Los jadeos de Darien, excitaban a Ruby.

-No, no puedo más…- se separo de ella. Tomo sus piernas y las abrió, dejándola a su merced. Las mejillas de ella ardían en deseo. Ella subió sus piernas hasta la cadera de él, haciéndole saber que estaba lista. Su mano se metió por entre aquellas piernas bien torneadas. Llego a su sexo y sintió de inmediato la humedad, ella estaba preparada, lista, solo para él. Su pecho se inflo de orgullo.
La toco un poco, dejando que se embriagara del calor de sus dedos sabios. Subió la falda de Ruby hasta su cintura, un sexy ligero se dio a notar. Regreso a su centro y de nuevo la toco, ella se arqueo.
-Basta…- sus ojos estaban cerrados y mordía su labio. – Te… te necesito… ahora- abrió sus ojos y con fiereza lo beso. Mordió los labios de Darien con notoria ansiedad.
Él bajo un poco sus pantalones junto con su ropa interior, liberando de la prisión de tela a su ya sobre excitado miembro.
-Lo siento, no, no tengo…- había olvidado los más importante.
-No importa, yo me protejo- le susurro al oído.
Sin más, dirigió su miembro a su centro húmedo, entrando sin piedad en ella. Con lo cual Ruby grito, Darien intento acallar su grito con sus labios, los podrían descubrir.
Ruby río por lo bajo, a ella le excitaba el hecho de que alguien entrara por esa puerta. El vaivén de movimientos, los hacia jadear.
Con voz demandante Ruby le exigía más. Él respondía a sus peticiones entrando con más fuerza en ella. Las uñas en la espalda de Darien eran otro nivel de placer. Su boca la dirigió a los senos de Ruby, haciéndola gemir, levanto su sostén, dejando al descubierto unos hermosos pechos. Darien los probó, degustando lentamente su sabor. Ruby jadeaba, entrelazando sus dedos en su cabello.

Pronto Darien llegaría al clímax, pero quería llevársela en ese inmenso placer, la velocidad de sus embestidas incrementaron. Sus senos saltaban delicadamente en su pecho, con una mano capturo uno, haciéndola gemir. La tensión de su interior llego. Casi era el momento, repitió los movimientos, ella movía sus caderas. Juntos llegaron al mayor placer. Uno, que ninguno de los dos podría describir. Sudado Darien se recostó su lado, disfrutando del calor de su cuerpo semidesnudo. Decir algo rompería aquel exquisito placer. Pero ella tenía que saber, que lo había salvado del vacío que lo invadía. La beso, acercándola más con una mano en su cuello. Aquel vacío que ella había llenado con una sola mirada, tres semanas atrás. Ruby le había robado el corazón, órgano que creía muerto y que por ella volvía a latir, como un colibrí batiendo sus pequeñas alas.
Le sonrío, no se atrevía a decir más. Ya habría tiempo para charlar, para decirle que era su ángel guardián y que siempre le estaría agradecido por salvarlo y por darle la más desbordante satisfacción.

14 dic. 2009

Experiencia

Te encontrabas en medio de mis brazos recordando la experiencia vivida hace unos instantes, no quería soltarte, mi cuerpo deseaba permanecer así toda una eternidad, si se vuelve a repetir esa experiencia, siempre sera mejor que la pasada, entonces te susurre: aun hay noche que agotar...

10 dic. 2009

Solo un ángel .:. Cuarta Parte

La fiesta era en casa de Josie, conocía perfectamente el camino. Tenía un jardín enorme, con hermoso pasto verde, mesas redondas y sillas ya estaban acomodadas. Música rock se oía de fondo.
Los brinquitos de Josie la hicieron distinguirse entre la multitud, si que era una gran fiesta. Varias hieleras con cerveza adornaban la fiesta. Josie se acerco a Darien sosteniendo una botella de cerveza entre su mano.
-Ya empezaste la fiesta ¿ah?- bromeo Darien.
-Calla. Es que hace mucho que no bebo. Ya me hace falta- le guiño un ojo y tomo un sorbo-. Vamos te presento a unos amigos- lo arrastro hasta donde se encontraba segundos antes –. ¡Hey! Les presento a Darien- lo saludaron con sonrisa.

Todos se divertían, incluso para sorpresa de Darien, él también, intentaba bailotear, se recrimino el no haber llevado su consola de música, hubiera mezclado una par de cosillas y él también estaría bailando o lo que sea que hacia mientras mezclaba.

-Iré por algo de beber- susurro o quizá seria mejor llamarlo un casi grito en el oído de Josie. En respuesta ella levanto ambos pulgares y siguió brincoteando por todos lados.

Ya no había nada de beber, con o sin alcohol en las hieleras. Se dirigió a la cocina, un poco de agua le bastaría para calmar su sed.
-Oh. Lo siento- había tropezado con alguien.
-Descuida- esa… era la voz. Su voz.
-¿Ruby?- su sorpresa fue tanta que de inmediato su cuerpo se prendió en llamas.
-¿Darien? ¡Ay hola!- se acerco a darle un beso a la mejilla. Ese acercamiento era peligroso y ambos lo sabían, pero que más daba.

Habían pasado casi tres semanas desde que la había visto por primera vez. Todas las noches soñaba con poder rozar sus labios, con poder tocar esa morena piel, de probar cada rincón de su ser. No era momento de cobardías, esté era su momento y no iba a desperdiciarlo, ya habría tiempo de disculpas si es que ella no quería nada con él. Tomo el riesgo, giro un poco su cabeza dirigiendo su boca a la de ella.
Sus labios se aproximaron poco a poco, percibió un aroma floral, se le hizo agua la boca. El encuentro de su boca fue simplemente delicioso. Se arriesgo un poco más, llevando sus manos al cuello de Ruby. Ella gimió un poco, las manos de Darien estaban frías.
-Disculpa- hablo con sus labios aun en cercanía. Ella sonrío, un leve “no importa” se escucho apenas. Continuaron besándose. No se supo quien de los dos dio paso a un beso más apasionado. Su respiración se acelero.

-Vayan al baño…- escucharon. Una cabellera de rizos y despeinada acababa de cruzar la sala. Los había visto, pero les habían dado una buena idea.
Avergonzada Ruby lo jalo con desesperación al baño, que se encontraba en el primer piso.

Prácticamente corrieron al baño. No había nadie en el pasillo. Se besaron hasta llegar a la puerta. Darien abrió, no se quería apartar de ella, la tomo de la cintura y entraron.
Ella lo aplasto contra la pared, sentía sus senos contra su pecho y se agito aun más. Ruby le quito la chamarra, con manos desesperadas, intentaba sacarle la camisa, Darien la tomo de las manos alejándola un poco. Deslizo su camisa por arriba de su cabeza, dejando su pecho descubierto. Lo miro con ojos embriagados de deseo. Se abalanzo a él, tocando con sus manos aquel cuerpo medio desnudo. Atrevidamente, las manos de Ruby se dirigieron a su trasero, primero tímidamente, pero los jadeos de Darien, le hicieron saber que aquel descarado tacto le gustaba. Él hizo lo propio; despojándola de aquel suéter de cuello alto que le quedaba pegado al cuerpo. Debajo del suéter, llevaba una blusa negra, con un leve escote en la espalda, sus manos fueron atraídas por su espalda desnuda. Subió esa blusa, tocando cada centímetro de su cuerpo. Ruby jadeaba. Su sostén negro de encaje, fue la gota que derramo el vaso...

6 dic. 2009

Solo un ángel .:. Tercera Parte

Platicaron de varias cosas; de la escuela, los amigos, en como la habían pasado el día de la invitación a salir, se pusieron al día en todo.
-Me da gusto que te encuentres mejor- la voz de Josie siempre era demasiado sincera, calida, no estaba programada para mentir. Eso le acarreaba unas cuantas enemistades y miradas llenas de ira, cosa que a ella le importaba un pepino, “A las personas no les gusta escuchar la verdad” decía, tenia mucha razón, les gusta vivir en una mentira.
-Si, gracias- se sentía aun apenado por no haber ido, seguro que un poco de distracción lo hubiera sanado pronto.
-Lastima, se te acabo el veinte- le sonreía Josie, él la miro confundido, a veces era tan extraña, extraña en buen sentido.
-No entiendo- admitió Darien.
-Pues que ya es tarde, vine hasta tu escuela y ahora me tengo que ir. Te diré por qué vine. Los chicos están organizando una fiesta, por el fin de cursos y eso, ya sabes, para esos enfermos cualquier pretexto es bueno para hacer fiestas- río de nuevo, esa pequeña nunca paraba de reír.
-Oh. Así que te enviaron a avisarme- lo habían perdonado por faltar a su ultima reunión.
-Así es. Y no aceptamos un No como respuesta. Te envío después la dirección, más te vale ir o la maldición caerá en ti y no tendrás sexo en siglos – le saco la lengua cono una niña, y ambos rieron.
-Ya. Esta bien.

Pidieron la cuenta, la mesera muy atrevida le coló su numero en la carpetita de la cuenta. Pero de inmediato Josie la tomo y pago.
-No no no, yo pago.
-Nada qué. Nosotras también tenemos dinero- el orgullo en su voz se hizo notorio.
El numero de la mesera callo al suelo, sin que nadie se diera cuenta. Salieron del lugar. Caminaron juntos hasta llegar al transporte que la llevaría a su casa.
-Perfecto, nos vemos prontito- le dio un abrazo, mejor dicho hizo lo posible por sacarle las entrañas con ese apretón.
-Ay- se quejo, de donde diantres sacaba tanta fuerza esa pequeña.
-Ah, perdona, ya tenia mucho que no te veía- sonrío apenada, pero pronto ese sentimiento se le paso y le dio un pequeño golpe en el hombro- deja de quejarte: ¿somos hombres o payasos? – soltó una carcajada a la que Darien no tardo en unirse.
-Creo que payasos…- decía sujetándose las costillas.
-Claro, eso sospeche- se llevo una mano a la barbilla, esa imagen de pensadora, era demasiado graciosa–. Me largo, cuídate. Nos vemos- se dirigió al sistema de transporte y se despidió con la mano. Darien respondió de la misma forma.

29 nov. 2009

Otra Historia

Ahora me doy cuenta que estas lejos, muy lejos de mí. El gran abismo entre nosotros cada día se hace más grande. Tu corazón no me pertenece. Y darme cuenta que nunca me perteneció es más doloroso que si lo tuviese un momento para después dejarlo ir. Creí poder soportar el vacío que dejas en el ahora mutilado corazón, pero la tristeza es más poderosa que yo.
Me invade la soledad. Tú cubrías un hueco en mi vida del que nunca imagine que podría llenar. Ahora con tu partida se me derrumba el mundo en el que vivía feliz.
Desearía que me vieras con la misma intensidad con la que la miras a ella. Intentando capturar, recordar cada uno de sus gestos, sus miradas; yo también tengo todo eso y más. Si me observaras solo un momento, descubrirías que junto a mi no existe el mundo, solo tu y yo.
Habría exterminado el mundo solo para lograr que me quisieras. Que compartieras tus sueños, tus buenos y malos momentos, por ser la que consolara tus pesadillas, la que te abrazara en tus días de tristeza, ser la razón de tus risas, la razón de tus suspiros, la razón de tu felicidad, la razón de la exquisita sensualidad de tu mirada.
Pero eso solo existe en mi mente, en mi imaginación. Quisiera tener la certeza de que existe alguien perfecto para mí. Tal como ya existe alguien para ti. Deseo que seas feliz, se que lo eres, aunque no seas feliz conmigo. Estuve a tu lado el tiempo necesario, solo el necesario para darme cuenta que tu no eres mi mitad.
Mi mitad faltante aun me busca y pronto me encontrara, lo se. Siento en mi interior una oleada de esperanza la misma que alguna vez me hiciste sentir. Creo que hasta más intensa. Se que por fin encontrare lo que siempre busque, mi corazón no puede esperar. No, no ahora que esta tan cerca…

Solo un ángel .: Segunda Parte

Una oleada de calor envolvió el cuerpo de Darien. Y al de ella también. Ruby no había conocido nunca a un tipo como él. Lo sombrío de sus aspecto lo hacia verse tan sexy. Ese abrigo negro y la camisa azul oscuro le quedaba tan bien, el pantalón de mezclilla, lo hacia verse informal pero elegante. Su cabello despeinado le daba un toque juvenil, noto que no había dormido, se aventuro a pensar que ese rojo de sus ojos no se debía a la falta de sueño, tal vez había estado llorando. Como sabría esta chica tantas cosas con solo mirarlo, el sexto sentido femenino supongo.

Tardaron un poco más de lo normal en soltarse. Ambos apenados. “Vamos hombre, dile tu nombre” una voz en su mente grito.
-Darien, mucho gusto. Gracias por salvar mi vida- esa frase englobaba tanto el haberlo salvado de la muerte por un auto y el haberlo salvado de vivir como zombi, por “ella”. Le sonrío apenada.
-De nada- “cuando quieras” pensó. Se ruborizo al pensar eso, jamás se había sentido así de atraída por nadie, ni por su exnovio. Llego a su memoria su primera vez, inexperta como todos, sudando, gritando, pidiendo más. Deseaba saber que era el placer con este ya no tan desconocido hombre. Mordió su labio.

El corazón de Darien aun no se calmaba. Pedía a gritos el cuerpo desnudo de Ruby. Ruby… una imagen de piel desnuda en su cama floto en su cerebro.
“Invítala a comer, idiota” su mente le reclamaba. “vamos, no seas tonto, esta chica es hermosa” decía su cabeza.
-Quieres…- su lengua le jugaba una mala pasada, había olvidado como hablar.- digo, quieres… este, ¿tomar algo…?- por fin junto las palabras. “Idiota, la asustaras hablando como invesil” grito de nuevo su mente.
-Ah. Lo siento, no puedo-. En verdad que se sentía mal por no poder aceptar su invitación, su amiga Thesa, se había puesto a pelear nuevamente con su novio, el invesil rubio con el que tantas veces discutía y regresaban en una desenfrenada lucha de sudor y jadeos.
-Oh, descuida…- de nuevo rechazado. No era su día, pensó.
-Adiós- se despidió Ruby con la mano, cruzo la calle y se alejo.

Darien la vio caminar, vio como se movían sus caderas y la necesito aun más. ¿Debería seguirla? No, claro que no, eso era de locos. Pero, él si estaba loco, loco por completo por ella. Su nueva “ella”. El pasado se borro por completo de su cabeza. Camino de nuevo, esperanzado con encontrarse de nuevo a Ruby y pedirle su número telefónico, que idiota, ni se le ocurrió pedírselo.

Sus pasos se aceleraron tanto como sus latidos. Su corazón lo guiaba ahora.

-Hey, tontuelo- esa voz era inconfundible. Era Josie, su pequeña mejor amiga. Estaba parada atrás de él, con lo típico: un frappe. Su cabello muy despeinado incluso más que el de él, le dio risa, haciéndola ver como si acabara de levantarse de la cama.
-¿Qué tal?- le daba gusto verla, pero no tenia cara por haber rechazado su oferta de salir con todos los amigos.
-Así qué… dime que te pasa-, su voz era acusadora, pero amistosa - se que te pasa algo, anda dímelo- lo invitaba, dio otro sorbo a su frappe.
-Pues, cosas…- no estaba de humor para contar sus secretos. Pero Josie lo entendería, siempre lo hacia.
- Mi chica me dejo- solo era eso, pensó él, tanto abatimiento por eso. Pero es que nadie lo entendía, se sentía vacío, solo, desgarrado… o eso sentía hace unos minutos antes de que su ángel lo salvara.
-Ah…pues no te ves tan triste- río picadamente. Él sonrío, sabia que Josie era bruja o algo, siempre descubría cualquier cosa, aun con los ojos cerrados. Alzo sus hombros...
-No voltees, pero todas las chicas de la cafetería te miran- sus ojos se abrieron más y su rostro se volvió algo más que burlón. Así era ella, demasiado sincera, pecando en lo cínica. Por eso eran tan amigos, por el simple hecho de que Josie no se quedaba con las verdades. Decía lo que sentía, a quien fuera y donde fuera.
-En serio…- entrecerró los ojos. Aun sonriendo. –Vamos, entremos por un café, hace frío- le hacia mucha falta platicar con ella, le hizo olvidar su búsqueda. Si el destino quería que la encontrara de nuevo, lo haría.

Entraron al lugar inundado por un aroma a café. Se sentaron al fondo del local. Era verdad, Josie jamás mentía, las chicas lo miraban descaradamente, lo violaban literalmente. Josie caminaba a su lado divertida, mirando a las chicas que al encontrarse con esos ojos café oscuros, rápidamente desviaban la mirada.
Tomaron asiento y la mesera se acerco a ellos con una sonrisa en los labios.
-Hola, bienvenidos. ¿En que les pudo servir?- “te serviría a ti, como quisieras”, en serio que estas tipas se sentían tan atraídas por Darien que era pecado todo lo que pensaban. Los miro a los dos. Tardando más mirando a Darien. Josie aun sonreía.
-Hola, si gracias… un capuchino. ¿Quieres algo Josie?- volteo a ver a su amiga. Tenía un poco de frappe en su vaso, pero seguro que seria una plática larga. –Otro frappe.
-Bien, en unos minutos les traigo su orden- dio medio vuelta y parecía que se desarmaría la chica, movía las caderas solo para que él la mirara. Josie alzo una ceja, seguía divertida.
-¡Vaya! Si no sales manoseado de aquí, creeré en los milagros- soltó una carcajada.
-¿Por qué dices eso?- se extraño.
-Por como se movía la mesera, por cierto se llama: Sofía. No tiene nombre de loca, pero podría llegar a serlo con tal de que la toques-, río desenfrenadamente de nuevo, ahora Darien se unió a las risas.

20 nov. 2009

Mi mitad

¿Cómo no creerte? Si la razón por la que respiro eres tú. Mi alma baila de alegría al mirar tu rostro con esa sonrisa picara que me encanta. La única victoria que cambio mi vida, fue ganar tu corazón.

17 nov. 2009

Solo un ángel .:. Primera Parte


Aplastado. Era la palabra correcta para definir como se sentía, pensaba Darien mientras caminaba por las calles de la ciudad. No tenia ganas de convivir con nadie. Hace dos días había rechazado la invitación de su mejor amiga, Josie, para ir a bailar y tomar algunos tragos. “Los siento Josie, no tengo tiempo, estoy ocupado” esa fue la excusa para zafarse de ella. Siempre se había llevado bien con ella, estar a su lado le levantaba el ánimo, pero ahora no quería aburrirla con sus tonterías.

Caminaba sin rumbo. No le importaba si se atrasaba en llegar a casa, no quería pensar en nada, ni en nadie. Especialmente en “ella”. Su mente se negaba a pensar en “ella”. No quería volver a derramar lágrimas. No creía poder hacerlo más. Simplemente su corazón estaba cansado, cansado de tanto dolor. Tanto sufrimiento. Se decía a si mismo intentando convencerse que ya pasaría, que así era la vida, pero una vida sin ella, era… inconcebible.

“Mmm… hola guapo”, pensaban las chicas que pasaban a su lado. Tan entrado en su melancolía se encontraba Darien que ni cuenta se daba que las chicas lo desnudaban con la mirada, eso debería ser ilegal.

-¡¡Heeey!!- grito alguien a su lado. Jalándolo del brazo hizo que diera un paso atrás.
-¿Que no te fijas que esta el verde?- así era, por poco era atropellado por un auto.
-Lo siento no me fije- su voz aun era apagada, cualquiera que lo conociera sabría que algo estaba mal en él. Siempre era demasiado feliz, irradiaba alegría, todo él era contagioso.

La misteriosa voz provenía de una chica de cabello largo oscuro, un poco ondulado. De estatura mediana. Darien dirigió su mirada hacia aquella voz y de inmediato sus ojos se encontraron con los de ella. Un par de ojos color miel le regresaban la mirada. Una media sonrisa se trazo en los labios de la chica. El interior de Darien comenzó a arder. Intento hablar, pero aquella belleza lo deslumbraba. El viento hacia que el cabello de la chica se levantara sensualmente al rededor de su cabeza.

-Ten los ojos abiertos la próxima vez- la voz de aquella mujer, (porque eso era: una mujer. Una mujer que Darien estaba loco por poseer) despertaba en él pasiones que creyó haber perdido para siempre – Por cierto, me llamo Ruby – estiro su mano, él tardo en contestarle el gesto, una leve mueca de confusión se formo en el rostro de la chica, que la hacia verse más linda. Darien no le podía quitar la vista de encima, toda ella era hermosa. Labios algo carnosos, mejillas sonrosadas, pestañas largas, sonrisa seductora e irresistible. Su cuerpo, delgado, con todo en su lugar despertaría la lujuria en cualquiera. Después de segundos de distracción, debido a su presencia, estiro la mano para estrecharla.

11 nov. 2009

Despedida .:. Final

Mi mente me reclamaba a gritos que lo tocara. Solo necesitaba un pretexto. Y lo había encontrado. Su mano derecha, con la que cambiaba las velocidades portaba una pequeña esclava de oro. Esa fue la excusa perfecta. Aproxime mi mano izquierda para tocarlo, su piel seguía tibia.
-Tienes tus manos calientitas- comente apenada.
-¿Ah si?- volteo rápidamente, pues seguía manejando – Haber las tuyas – tomo mi mano entre la de él, me encanto ese gesto. – Pues el refresco ya no está tan frío – estiro la mano, soltándome para palpar el vaso.
-Nop- le dije. “Bueno ya deja el vaso, toma mi mano”, pensé.
Volvió a tomarme de la mano, recargándose sobre mi pierna. La sucia de mi mente, deseo deslizarla por entre ellas…
Parpadeé para alejar ese pensamiento.

De vez en vez rompía la unión de nuestras manos para cambiar la velocidad. Me estiraba lo más que podía para no soltarlo. Pero rápidamente volvía a tomar mi mano.
-Haber la otra- le tendí la otra mano. También la tenia fría, lo cual no logro explicarme, ya que hacia un calor infernal. Me sentí agradecida con mi cuerpo.
-Creo que está ya esta- no quería que me soltara y no lo hizo. Tomaba mi mano a cada oportunidad. Y yo deseaba que no solo mi mano fuera tomada, todo mi cuerpo quería ser “tomado”.
Mi escuela ya no quedaba muy lejos y todo ese acercamiento se terminaría. Me sentía molesta por no poder pasar más tiempo con él. Por lo cobarde que era.

Aparco el auto frente a la escuela. Mire un tanto triste al exterior.
-Pues gracias- decía, acomodando mis cosas.
-Si- respondió.
-¿Quieres otro chocolate?- le di otro de los dulcecillos que venían en el combo del cine.
-Gracias- lo tomo. Subí el seguro de la puerta.
-Argh, deja acomodo bien mi mochila- guarde mi suéter, haciéndolo muy lento.
-Gracias de nuevo- le di un beso en la mejilla.
-Luego yo te invitare a beber algo ¿eh?-
-Claro- sonrío.
-Perfecto. Pues nos vemos luego- me acerque a darle otro beso en la mejilla.
-Sí-
Tenía mi mano en la cerradura. Cuando mi ser sintió un impulso de adrenalina, valor… determinación.
Lo mire directo a los ojos, dispuesta a perderme en ellos. Acerque mi rostro al de él. Espere por alguna señal de rechazo o de algo que me hiciera regresar a mi lugar, pero no apareció. Seguí con el plan que se trazaba en mi mente poco a poco.
Moje mis labios, pasaba la mirada de sus ojos a sus exquisitos labios. Estaba ya tan cerca de él, que podía oler su aroma. Delicioso. Como si algo me aventara, choque con sus labios, me separe solo un poco para conocer su reacción. Había sido un beso muy corto, pero me era suficiente… al menos en esos momentos.

Me miraba. Intente decir algo pero… su boca sobre la mía, lo impedía. Con ambas manos en mi rostro me atraía hacia él. Mi respiración se agito. Sus besos me quitaban el aliento. Sus labios suaves me hacían flotar. Mi interior estaba en llamas. Quería probar su lengua, abrí un poco más mi boca, introduciendo mi lengua curiosa en la suya. Más que gustosa su lengua me dio la bienvenida; sonreía con mi boca pegada a la suya. Mis manos se dirigieron a sus piernas, su cuerpo se tenso un poco. Se me inflo el pecho de orgullo. Saber lo que mis manos le hacían a su cuerpo fue grandioso.

Mordía ligeramente mis labios y lengua. Haciéndome sentir entre las nubes. Con sus manos acariciaba mis orejas y cuello. Hizo que me empapara aun más cuando acaricio mi nuca. No pude contenerme y gemí un poco. Sentí como sonreía junto a mis labios. Entre tanta caricia, mordidas, jadeos y gemidos, el tiempo paso muy lento. Lo deseaba y él a mi. Ansíe su cuerpo mucho más, ahora que sabia lo bien me hacia sentir.

El claxon de un camión nos obligo a salir de esa excitante burbuja, de caricias y deseo. Se separo un poco, lo suficiente para mirarme. Relamió su boca, le sonreí. Estaba totalmente acalorada, mis mejillas ardían y mis labios palpitaban ligeramente, necesitando más de la droga de hace unos momentos.

Mantenía sus ojos en mí. Intentaba mantenerla también, pero sus ojos eran tan penetrantes que no pude más y la baje a sus labios. Dejándola ahí por unos segundos para subirla nuevamente a sus ojos.

Suspiro.
-Me has robado el aliento- dijo por fin. Sonreí más ampliamente. -¿Tienes que ir forzosamente a la escuela?- se escucho más como suplica que como pregunta, pero más que suplica era otra cosa, tenia otro sentido.
-Si, – tome su mano- tengo un examen importante.- quería dejarle claro que necesitaba seguir besándolo, tocándolo, jadeando por él. Me acerque más y lo bese, con renovada desesperación.

-Si sigues besándome así, perderás tu examen. – declaro picaramente, haciendo notar su agitada respiración. Asentí con la cabeza. – Pues vete, antes de que cambie de opinión…- tomo mi rostro y me beso. Dejándome perdida en su sabor. Por última vez mordió mis labios cuando estaba por alejarme. – Échale ganas- dijo antes de que saliera del auto. Muy a mi pesar y también al de él.
-Sip- salí y me despedí con la mano. Sonreía como estúpida al llegar al salón.
-¿Cómo te fue?- preguntaron mis amigas.
-Bien dicen que: “el que mucho se despide pocas ganas tiene de irse”- todas rieron sonoramente.

5 nov. 2009

Despedida .:. Primera Parte


Lo mire y le sonreí, él devolvió el gesto y subimos a su auto. Estar junto a él me hacia sentir cosquillas en el estomago. Tenía la necesidad de tumbarlo en el asiento trasero y hacerlo en cuerpo y alma completamente mío. Solo mío.
Evitaba las miradas directas a sus ojos, pues estaba segura que me derretiría ante ellos. Entretenía mis manos estrujando mi suéter, no podía dejarlas libres, porque sabia que se lanzarían a él, al encuentro de su cuerpo… de todo su ser.

Entramos en la oscuridad del cine y yo lo único que ansiaba era poder saborear esos labios. Luego de sentarnos, me acerque a él y el calor de su cuerpo me envolvió. El roce de mi mano con la suya me ponía nerviosa, pero no podía dejar de hacerlo. Necesitaba de esos pequeños contactos a cada momento. No podía evitarlo, lo deseaba y él tenía que saberlo. De reojo lo miraba y sonreía como tonta. Por mi mente jamás atravesó la idea de llegar a sentir todo aquello que despertaba en mi cuerpo: deseo, pasión, lujuria...

Note de pronto que ya no comía palomitas, quizás la película ya lo había aburrido o cualquier cosa pasaba por su mente ajena a este momento.

Mi cuerpo quería estar perdido, perdido entre esos labios, saboreando cada parte de su ser. Necesitaba sentir sus grandes manos en mi piel. Que su lengua jugara con la mía… necesitaba todo, todo de él.

Empecé a darle palomitas directo a su boca, rozar sus labios con la punta de mis dedos hacia sentir ardor en mi cuerpo. Y eso me excitaba. Tomo mi mano y beso mis dedos tan seductoramente que sentí que me humedecía de inmediato. El simple roce de sus labios en mis dedos me hacia alucinar. Moje mis labios y lo miraba con ojos llenos de deseo. Me regresaba la mirada de la misma forma con la que yo lo veía. Embriagada en deseo y pasión. Lamió sus labios, y la calidez y humedad de su lengua toco levemente mis dedos, llenándome de nuevo de miles de cosquilleos.

Me moví en el asiento simulando acomodarme, pero lo hacia solo para intentar que aquellos sucios pensamientos que rondaban mi mente se alejaran un poco, pero era sumamente difícil, ya que sentía su aliento tibio sobre mi mano. Beso nuevamente mi mano y sonrío. Mordí mi labio inferior, necesitando demasiado de su sabor; mi corazón palpitaba alocado, amenazando con salirse de mi pecho.

Repentinamente soltó mi mano y por alguna extraña razón le dio mucha importancia a lo que sucedía en la película. Fruncí el ceño mirándolo extrañada por esa reacción. Quise saber porque la veía tan interesado, pose la mirada al frente. Vaya, ahora sabia porque estaba tan interesado: la protagonista besaba con absoluta pasión al tipo que intentaba seducir (casi como yo besaría a mi acompañante sino fuera tan cobarde en importantes ocasiones: como en estos momentos) para después comérselo. Sonreí un poco por ese pensamiento, dejando mi mano descansando encima de mi pierna derecha.

-Hey, no te duermas- dijo divertido, volteando su rostro hacia mi.
Me limite a sonreírle.
Tal como yo había hecho, comenzó a darme palomitas a la boca. Con lo cual mi ritmo cardiaco se acelero. Sentía sus dedos rozar mis labios y la piel se me enchinaba. Las mejillas me ardían cada vez que sentía sus dedos cerca. Una de tantas veces que acercaba sus manos a mi boca, rodó una palomita por mi pecho. Y él juguetonamente la tomo, haciendo que mi corazón amenazara con detenerse.
-Lo siento- dijo, llevándose la palomita a la boca. Asentí con la cabeza.

El silencio de nuevo hizo acto de presencia. Quería acercarme más a él y hacerlo mío, pero era tan cobarde. Sentí la boca seca, tome un sorbo de refresco.
-Dame un poco de eso, ¿si?- susurró a mi oído.
-Ajá- gire un poco para acercarle el refresco, tomándolo de la mejilla con mi mano izquierda. Su piel era tan cálida, con ligeras señales de barba. Ese contacto me estremeció y lo deseé aun más. Como una niña tonta quise ser el popote, para que esos labios carnosos me tocaran. Sonreí bobamente.
-Estás fría- hablo cuando término de beber.
-Ah… si, un poco- aleje rápido mi mano. No quería que mi frialdad lo molestara.

Seguimos en silencio. Por fin la tortura había terminado. Tan cerca y a la vez tan lejos de su cuerpo. Se encendieron las luces, salimos de la sala y del cine.
-¿Qué te pareció la película? ¿Te gusto?-
-Pues… pudo haber estado mejor- decía más calificándome a mi, que a la película, - pero, estuvo buena- sonreí - ¿A ti? – lo mire.
-Pensé que seria de terror; las de terror no me gustan me dan miedo – sonreí. Que aceptara sus temores lo hacia verse más atractivo. – Estuvo bien- concluyo.

Nos dirigimos al estacionamiento. Saco su celular del bolsillo del pantalón.
-¿Es nuevo? – pregunte.
-No, ya es viejito, pero me gusta- me tendió la mano para que lo tomara.
Abrió la puerta del copiloto y subí. Se dirigió hacia el otro lado. Subió, se coloco el cinturón, hice lo mismo, le devolví el celular y salimos del lugar.

2 nov. 2009

Oportunidad .:. Final

[Penny]

La primera vez que entro en mí sentí que tocaba el cielo con las manos. Me penetro un par de veces y me llevo a la cama. Creo que me había venido. No pude creer que tan rápido él me haya llevado al éxtasis. Se coloco ante mí y con fuerza entro en mí nuevamente. Estaba totalmente extasiada, ese chico se movía tan bien; miraba mi rostro y me besaba. Yo respiraba entre cortadamente. Sentí una nueva oleada de placer y me aferre a su espalda. Susurro mi nombre al oído. No logre contestarle ya que grite de placer, de nuevo sentí un orgasmo. Solté un grito y él me penetraba con más fuerza. Seguramente mis gemidos lo excitaban. Abrace su cuerpo con mis piernas y brazos. Entraba en mí con mayor vigor que antes. Cada vez que lo sentía dentro despertaba en mí el mayor de los placeres. Percibí que llegaba y lo tome con fuerza de los brazos. Mi cuerpo se preparaba para sentir una nueva sensación de éxtasis. Grite y me desplome en la cama agitada.

¡Dios! Este tipo me hacia sentir cosas que jamás podré describir. Su anatomía desnuda y sudada era realmente ardiente. Quería que él disfrutara de mí, tanto como yo de él. Lo tome del rostro y tan solo con la mirada le hice saber que quería que llegara. Sonrío y beso mis pechos. Sentir sus labios en mi cuerpo era como sentir que electricidad corría a través de mí. Gruño mi nombre y sentí algo tibio dentro, supe que se había venido. Callo ante mí, respirando agitadamente. Le acariciaba el brazo y el cabello que tanto me gustaba. Nuestra respiración empezaba a normalizarse, dejando que el calor de su ser me envolviera.

Había pasado ya algo de tiempo, tenía los ojos cerrados. Recordaba todo lo que habíamos hecho y sonreía como una tonta.
Por fin abrí mis ojos y lo mire. No quería despejarme de él, lo deseaba tanto. Quería volver a hacerlo mío. Imagine como lo haría y el simple hecho de pensarlo hizo que se me hiciera agua la boca. Toque su ingle, quería que supiera que lo quería otra vez en mi, así que lentamente subí la mano hasta su corazón. Le di la espalda para tomar otro condón. Lo tenía en mi poder y no quería que se fuera. Comencé a tocarlo, lo acariciaba y besaba al mismo tiempo. Tomo con fuerza las sabanas de la cama. Gruñía por lo bajo. Agarro mi mano y me hizo ponerme arriba de él. Le puse la protección a su ya duro miembro. Estaba lista para tenerlo dentro. Entraba poco a poco, mientras me tomaba de las caderas. Era dueña de la situación. Subió sus manos recorriendo mi estomago hasta mis pechos y los acariciaba. Subía y bajaba mi cuerpo y sentía que pronto tocaría mi punto máximo. Sus manos acariciaban mi cuerpo, me hacían gemir de placer. Estaba gozando como nunca antes.

Sucedió… Grite su nombre y lo tomaba con fuerza del pecho. Disfrute tanto teniendo las riendas. Lo volvería hacer estaba segura. Baje de él y lo abrace con fuerza. No quería que terminara aquel delicioso encuentro. Pero pronto llegaría mi madre y desafortunadamente él tendría que partir. Me acerque más y me aferre a ese precioso momento. Nos besamos de nuevo.

Ya en la sala, algo despeinados y cruzando miradas cómplices cada vez que mi madre nos preguntaba que habíamos hecho toda la tarde. Seguro que si le contábamos me desheredaba.

30 oct. 2009

Oportunidad .:. Tercera Parte

[Penny]

No lloraría. No tenía por qué. Él tenía miedo de mi madre. Siempre lo tuvo, no se por qué. Y seguro que en cualquier momento ella llegaría. Estaba hincado frente a mí con su mano en mi rostro. Claro que al principio quería matarlo. Desee por unos segundos caparlo. Pero no, mi razón acudió al rescate y entendí que no debía castrarlo. Sino, ¿de donde obtendría placer?
Balbucee un par de palabras sin sentido. Me pare de la cama. Me quite la pijama y me vestí de nuevo con ropa casual.
-No olvides tu boxer – le guiñe un ojo.
-No-
Se notaba que estaba confundido. Sonó el teléfono. Corrí a contestar, era mi madre. El cielo estaba de mi lado. Llegaría tarde, estaría con no se quien, haciendo no se qué, pero el punto era que no estaría aquí hasta tarde. Y que comiera lo que hubiera en casa. Vaya que si me comería lo que hubiera en casa. Colgué el teléfono. No podía contener mi felicidad.
Regrese a mi cuarto. Gabe estaba sentado en la silla del escritorio con los boxer medio húmedos entre sus manos. Cerré la puerta con llave, de esta no se escaparía.
-Ahora si deberás sentir miedo- le dije con voz seductora. – No estará ni mi madre para salvarte…-.

[Gabe]

¡¿Qué?! ¿Acaso el magnifico me hacia el milagro? ¿No estaría su madre? Seguro que ella fue la que llamo ¡Uff! Ahora si creía en milagros...
Se acercaba lentamente. Aventó su playera, mostrándome su sexy sostén blanco. Se sentó encima de mí. Espero que la silla nos aguante a los dos. Con sus manos me “tocaba” y sus labios jugaban conmigo como con un títere. Bajo de mi y se desvistió toda. Al instante hice lo mismo. Dominante me hizo sentarme de nuevo en la silla. ¡Cielos! Esta chica me volvía cada vez más loco.
Se arrodillo ante mí. Empezó a “tocarlo”, luego lo lamió, hasta que lo introdujo en su boca. Chupo varias veces. Jadee de placer. Se levanto, dejándome deseando más y se acerco a su reserva de paquetes plastificados. Lo coloco y me beso de nuevo.
-Veo que ya estás listo- dijo mirando hacia abajo.
-Cuando quieras- le dije y le tendí la mano.
La atraje hacia mí. Monto de nuevo. Entre en ella mientras le besaba el cuello y ella gritaba.
-¡Ah! – la escuche… subía y bajaba y se sentía caliente su interior.
Me levante de la silla cargándola y me avente con ella a la cama. Miraba su rostro y me excitaba cada vez más. Le bese los labios, ella respiraba agitadamente. Arañaba mi espalda con sus manos. Mi corazón palpitaba furiosamente. La haría sentir en el cielo, como ella hizo conmigo.
-Penny…- le dije al oído.
-Ya… ¡ahh!- grito. Besaba mi cuello y sentí como su cuerpo se tensaba.
-¡Ya casi!- grito otra vez. Con nuevos brios la embestí. También sentía que llegaba al éxtasis. Su cuerpo se arqueo y sus brazos y piernas rodearon mi cuerpo. Sentir sus piernas en mi cadera me hacia alucinar. Sus ojos se cerraron y mordía su labio inferior. Se aferraba más a mí, estaba a punto de llegar. La embestí con más ganas.
Quería darle el mayor de los placeres. Vi su rostro empapado en sudor. Escuchaba mi nombre entre cada penetración. Apretaba mis brazos con sus manos. Hasta que finalmente se desplomo. Sentí su cuerpo relajado bajo el mío. Tomo mi rostro entre sus manos y asentía con la cabeza. Tome esa señal como un aviso de que la penetrara de nuevo para llegar al clímax como lo había hecho ella. Le sonreí y bese sus pechos…
Una carga de electricidad recorrió mi cuerpo. Ella gemía cada vez que me sentía dentro y el escuchar su voz me prendió más. Me fue suficiente para sentir que se venia. Gruñí su nombre y caí ante ella. Con la respiración agitada y excitado de maldito placer…
Me hallaba completamente feliz. Lleno de placer. Había sucumbido a los encantos de una chica cuyo cuerpo necesitaba tanto o más que el mismo aire. Veía como su rostro estaba sonrojado. Y en sus labios se formaba una sonrisa. Pensar que yo la había llevado a los más deliciosos orgasmos, me hacia sentir como el dueño del mundo.
Abrió los ojos y me miro fijamente. Se mojo los labios y mordió su labio inferior. Parpadeo un par de veces y admire esos preciosos ojos. Se acurruco en mi cuerpo aun más. Percibí un aroma a uva. Se me erizo la piel cuando sentí su mano cerca de mi ingle. La subía lentamente hasta mi pecho, junto a mi corazón, que latía como salvaje al sentir su cuerpo sudado junto al mío.

26 oct. 2009

Oportunidad .:. Segunda Parte

[Penny]

Ahí estaba parado frente a mí. Sentí como su mirada pasaba por todo mi cuerpo. Aproveche esos segundos para mirarlo también. Su cabello despeinado lucia igual de sensual. Su mirada depravada me encendió. Su pecho desnudo era excitante y esos boxer pegados a su cuerpo eran mi perdición. Parecía que él también se estaba excitando. Pero no se movía de ahí.
Mi cerebro ahora funcionaba lento. No sabia que demonios hacer. ¿Gritar para que se fuera? No. Lo deseaba tanto. ¿Jalarlo hacia dentro conmigo? Sí, esa era una mejor opción. Y la que seguro haría.
Lo tome de la mano y lo metí a la ducha conmigo. Atraje su rostro, no puso resistencia. De pronto… me beso. Lo hizo con tanta fuerza que choque con la pared. Acercaba su cuerpo al mío con una desesperación casi como la mía. Que el agua resbalara sobre nosotros hacia aquello más emocionante. Mordía mis labios y mi lengua… eso me hacia sentir mareada. ¡Oh! Me faltaba el aire… Me separe un poco para respirar.
-¡Diablos! Penny, perdóname, perdóname en serio, soy un idiota. No debí… es que yo solo… tenia… es que tu eres… - soltó tantas disculpas que me aturdió. Así que para callarlo puse mi dedo índice en su boca.
-Shh- y comencé a besarlo de nuevo. Me besaba como si no hubiera un mañana, pero de vez en vez recurría a los besos fuera de su boca para recobrar el aliento. Le besaba el cuello, el lóbulo de las orejas… Acariciaba mi cuerpo, al tiempo que lo besaba y gemía…
Se enfriaba el agua. Pare de besarlo y le dije al oído:
-¿Quieres ir a mi recamara? – lo bese en el cuello.
-Yo…- balbuceo, pero no dejaba que me separará de él. –Me encantaría - dijo al fin.
Cerró las llaves. Envolvió mi cuerpo con una toalla y beso mis mejillas.
En silencio secamos nuestros cuerpos. Nos dirigimos a mi cuarto. Mi cama individual era perfecta para lo que tenia en mente. Como todo un caballero me permitió entrar primero. Le sonreí. No aguantaba más. Nuevamente tome su rostro y parada sobre las puntas de mis pies lo bese. Las toallas de ambos cayeron al suelo. Supongo que fue en la ducha que se quito lo último de ropa que traía. Lo avente hacia la cama. Estaba completamente loca por pertenecerle. Estire una mano hacia el cajón de mi mesita de noche. Saque una cajita de metal en la que guardaba “gorritos para la fiesta”. Iba abrirlo cuando tomo mi mano…

[Gabe]

Me estaba dejando llevar por la locura, de eso estaba seguro. Aunque eso no me importaba demasiado, me besaba y me hacia sentir en el paraíso. El agua mojando nuestros cuerpos hacia que mi interior ardiera. Pero entonces, ella dejo de besarme. Por un instante no supe que demonios hacer ni que decir. No quería que ella me odiara. No, no ahora que finalmente la tenia en mis brazos.
-¡Diablos! Penny, perdóname, perdóname en serio, soy un idiota. No debí… es que yo solo… tenia… es que tu eres…- las palabras que emanaban de mi boca eran estúpidas, sin sentido. ¿Qué más podría decirle? “Hey Penny. Deseaba tanto estar contigo, que aquí me tienes. Tú y yo, solos en la ducha” no, ni pensarlo, seguro que ahora si gritaba y nunca más volvería a verla. Puso su dedo índice en mi boca. – Shh -. Comenzó a besarme de nuevo. Aquellas tonterías que pasaron por mi mente se esfumaron con a misma velocidad con la que llegaron. No me detestaba. Al menos me besaba y no me torturaría con su desprecio. ¡Dios! Sentir sus labios en mi cuello, era mil veces mejor que… ¡Oh! Esos labios suaves en mis oídos, creo que estoy en el paraíso…
-¿Quieres ir a mi recamara? – beso mi cuello. Regrese a tierra firme, cuando dejo de besarme.
-Yo…- no asimilaba el sentido de aquellas palabras susurradas en mi oreja. Después de esa sesión de besos, ¿quien pensaría con agilidad? – Me encantaría – hable por fin. Me cerebro funcionaba de nuevo.
Imagino que comenzó a sentir frío, pues cuando volví de mi viaje, sentí el agua algo fría. Cerré las llaves. Tome una toalla y la envolví con ella, deseando poder ser esa toalla para tocar su cuerpo, de arriba a bajo. Me conforme con volver a tocar la piel de mi ángel al besarle las mejillas. Secaba mi cuerpo con una toalla. Me deshice de mis boxer ahora mojados. Enrolle la toalla en mi cintura.
Caminamos hacia su cuarto. Ella entro primero. Seria descortés entrar a un lugar que no me pertenecía. Me brindo una sonrisa. Entre. Tomo mi rostro y me beso. Las toallas cayeron al suelo. Podía sentir el deseo que crecía más y más debajo de mi ombligo.
Me arrojo a su cama. Muy cómoda por cierto. ¿Cómo podía pensar en eso? Tenía a mi ángel desnudo encima. Se inclino hacia un cajón de su mesa de noche y tomo de una pequeña caja una bolsita de plástico. En el acto supe de que se trataba y a donde llegaría todo aquello. No negare que mi primera intención fue hacerla mía; hacerla gritar de placer. Pero, algo muy en el fondo sabia que no era la mejor manera. Nos deseábamos estaba seguro de eso. En realidad tenía miedo. Y si todo terminaba mal y si no me necesitaba como yo a ella. Que tal sino cumplía sus expectativas o si su madre entraba por aquella puerta y le prohibía verme. Todas eran estupideces lo se. Tome su mano, estaba a punto de abrir el paquete.
Su rostro pasó de la sorpresa a la tristeza a la velocidad de la luz. Quizá fuera enojo lo que sus ojos mostraban. Bajo de encima y tomo su pijama. Se vistió con rapidez. Seguía ahí tendido en su cama, sin saber que hacer. Pasaron unos minutos, ella aun me daba la espalda. Me levante y salí por mi ropa. Rápidamente me vestí y volví a su cuarto. La vi sentada en su cama con la cabeza agachada. Sabía bien que la había lastimado. Me hinque frente a ella.
-Penny…- no sabia que decirle. “Te deseo tanto, pero tu madre me da miedo. Quizá otro día venga, te lleve a mi casa y te haga el amor”. Neh. Seguro que me patearía las bolas. Acaricie su cabello, me arme de valor y pase mi mano por sus mejillas. Imagine que estarían húmedas pero no era así. Volvió sus ojos a mi rostro. Si su mirada fuera rayo láser, ya estaría frito.
-Entonces iremos a patinar.- dijo con la misma voz amable de siempre.
-Si, bueno, yo…- eso me había dado directo en la cara. ¿No me pediría una explicación por haberla… por lo qué paso? Hubiera preferido que explotara, que me gritara cuan idiota era. Sin embargo su comentario me dio en lo más bajo de mi ser…

21 oct. 2009

Oportunidad .:. Primera Parte


[Penny]

Mi madre había salido a hacer algunos pendientes, por lo que me quede sola en casa. Días atrás quede de salir con un amigo que hacia mucho que no veía.
Ya casi se acercaba la hora de su llegada y empecé a sentirme algo nerviosa. Gabe no era un tipo súper guapo pero, algo en él siempre me atrajo. No sabía si era su cabello largo sensualmente despeinado, su sonrisa, que patinaba, su torcido sentido del humor o esos labios carnosos que me invitaban a sacar lo peor de mí.

Sonó el timbre de mi casa. Estaba tan metida en mis pensamientos que el sonido hizo que mi nerviosismo aumentara. Me dirigí hacia la puerta. Mire por el ojillo para verificar que era él. Y sí, efectivamente; vestía unos jeans oscuros, una playera negra debajo de una camisa de manga larga a cuadros negro y rojo, a juego con unos tenis negros de patinador. En su pie derecho recargaba su patineta vieja y sobre su hombro derecho una mochila. Insistió con el timbre y después golpeo la puerta con los nudillos. Respire hondo y abrí la puerta. Lo recibí con una sonrisa, él contesto de la misma forma.
-¡Hola! Pasa- dije mientras caminaba a la sala – Llegas muy temprano, aun no me he bañado.
-Si, no importa – decía mientras se sentaba y pasaba la mano por su cabello.
Reí por lo bajo. Verlo hacer su típico movimiento me hacia recordar lo tonta que me sentía al admitir mi atracción hacia él.
-Si quieres ver un poco de televisión en lo que me baño ahí esta el control. – le dije señalando la mesa de centro.
-Claro- y tomo el control remoto.
-Bien. No tardo – di media vuelta, camine hacia el baño.
Entre, me desvestí, saque una toalla y abrí las llaves del baño. Sentía como el agua caliente tocaba mi cuerpo e imaginaba que Gabe acariciaba mi piel. Escuche que abrían la puerta de la regadera. Y al voltear lo vi frente a mí en ropa interior…




[Gabe]

Afortunadamente me había encontrado con Penny aquel día. Y por suerte ella quería aprender a patinar y sabía algo de eso. Me sentía algo nervioso al momento en el que ella abrió la puerta con esa sonrisa radiante que me brindo al verme.
-¡Hola! Pasa, - me dijo, con esa voz enérgica y misteriosa, típica de ella. – Llegas muy temprano, aun no me he bañado – decía, mientras caminaba hacia su sala.
-Sí, no importa – en realidad, sí se me hizo algo temprano, pero es que tenia tantas ganas de verla, que mi cuerpo clamaba llegar antes para poder estar a su lado más tiempo.
-Si quieres ver algo de televisión, en lo que me baño, ahí está el control- señalo la mesa de centro.
A pesar de no estar arreglada o bañada como ella decía, a mi me parecía perfecta. Vestía un short holgado que le llegaba a media rodilla, una playerita lila con una estrella amarilla en la parte de arriba de la misma, justo arriba de su corazón. Ese pequeño detalle me hizo posar la mirada en sus pechos, veía como subían y bajaban al ritmo de su respiración. Era tan irresistible.
-Claro – pude decir, quite la mirada de sus pechos y la dirigí a sus ojos. Esos ojos color chocolate, casi negros adornados de una largas y tupidas pestañas negras.
-Bien, no tardo – dio media vuelta y camino hacia el baño. La mire alejarse e inevitablemente pase mi mirada desde su espalda hasta ese bonito y bien proporcionado trasero.
Mi mente comenzó a debrayar cuando escuche que abría la llave de la regadera. Imaginaba como el agua tibia corría por su cuerpo. Sus manos enjabonándose…
Sentía unas ganas inmensas de ducharme con ella. Deseaba poder verla desnuda, tocar todo su cuerpo. Seria capaz de besarle hasta el alma.
Sin saber exactamente lo que pasaría. Me puse de pie y emprendí el camino hacia su baño. A cada paso que daba para acercarme a mi sexy ángel, quitaba una prenda de mi cuerpo. Me quite la camisa, la playera, desabroche el botón de mi pantalón y con la punta de mis pies me quite los tenis. Tenía la mano en la cerradura de la puerta. Dudaba en entrar. Varias preguntas volaban por mi mente: “¿Le gustare?”, “¿Corresponderá mi deseo por ella?”. La más importante era saber si yo me atrevería a entrar. Quedando solo el boxer respire hondo, gire la perilla y entre.
Vi la silueta de su cuerpo, ella estaba de espaldas, se enguadaba el jabón de su cuerpo. ¡Dios! Me encontraba ahí, sosteniéndome solo con la excitación que me reglaba esa imagen. Abrí la puerta de la ducha y al instante ella volteo.

Su cuerpo húmedo era más hermoso de lo que mi pécora mente pudo siquiera imaginar. Primero vi sus ojos, que denotaban cierta sorpresa y picardía. Bajaba la mirada. Encontré sus senos, simplemente apetitosos. Me aventure a bajar más la mirada, tope con su ombligo, llamo mi atención un pequeño lunar cerca de éste. Que me invitaba descaradamente a la perdición. Mi mirada cínica bajo hasta la parte media de su cuerpo. No quería quedarme ahí, bueno en realidad si, pero necesitaba mirarla toda. Vi sus piernas y por fin llegue a sus pies. Y de nuevo y lentamente escanee en mi memoria todo su cuerpo.

15 oct. 2009

Media Noche

No pude siquiera resistirme a tocarlo. A rozar un poco su brazo. Es tan irresistible, que el simple tacto de su mano hace que mi interior arda. Siento un cosquilleo surgir entre mis piernas, tan dulce y doloroso que me hace desear más y más.
Demasiado, muy apetitoso. Tocar sus labios fue más… no puedo describirlo. Me traiciona el instinto. Necesite mucho control para no volcarlo en la oscuridad y hacerlo gemir de placer. Use todas mis fuerzas para mantener mis manos quietas. La necesite mucho más al sentir el calor de su cuerpo a mi lado.
Mi pasión me posee por completo estando con él. ¿Qué puedo hacer ante eso? ¿Ante él? ¿Ante todo eso que despierta en mí?
Imaginar lo que le pude haber hecho hace que se me haga agua la boca. Me excita el sólo pensarlo. ¡Maldita sea! Me pregunto cómo pude aguantar estar a su lado tanto tiempo sin probar el sabor de sus labios. Me pone mal saber que me resistí. Que nos resistimos. No habrá otra sesión de resistencias. No más. Nunca más…

10 oct. 2009

Sesión cinematográfica .:. Ultima parte

-Dios!- grite. Comenzaba a humedecerme. Seguía tocándome por encima de mi ropa, al mismo tiempo que me besaba como si no hubiera un mañana. Creo que estaba apunto de venirme, aun sin tenerlo dentro me hacia sentir tanto placer que seguro era ilegal. Aventaba su cuerpo hacia mí y me aferraba con los brazos a su espalda. Sentí como su cuerpo se tensaba al estar tan cerca uno del otro. Forme un leve arco con mi cuerpo, quería sentir su dureza. Su mano hábil estaba a punto de llevarme al éxtasis.
-Quiero…- tenia que saber que era tenerlo dentro, si su mano me hacia sentir fuego por dentro, que era lo demás…?
-¿Qué…? ¿Qué quieres? – preguntaba
-Te quiero a ti…- jadee.
- Y me tendrás- afirmo.

Entonces se escucharon pasos en el pasillo después de la entrada de su casa.
-Shh!- puso su dedo en mis labios, para silenciarme.
-¿Hay alguien? ¡Alex! ¡Penny!- Era su hermana y con sus amigas.
-Oh por Dios!- soltó – Ahí hay un baño nos metemos en lo que mi tonta hermana nos busca en mi cuarto.- señalaba una puerta.
-Ajá – bajo de encima de mi, tomo mi ropa del suelo y gateando llegamos a un pequeño baño, muy pequeño. Percibía su calor y su aroma muy cerca, no podía creer que tan rápido se acabara. De mala gana empecé a vestirme, cuando me dijo:
-¿No que querías hacerme tuyo?- soltó seductoramente.
-Bueno yo, pues…- me hacia dudar con esas preguntas.
-Yo me muero por ti y creo que lo sabes. Me has visto desnudo, así que es mi turno…- sentencio.
Reí nerviosa.
-Mira, saldré e iremos a mi cuarto, para estar… más cómodos.
-Pero… y tu hermana?- mi voz sonó ansiosa y un tanto preocupada.
-Ella ¿qué? No te preocupes, me debe unas cuantas- admitió. Ya vestido, me dio un beso apasionado, hasta dejarme la cara roja - Te espero arriba. – Asentí con la cabeza y salio.

Deje que pasaran unos minutos y ya vestida, salí del baño. Como si nada pasará cruce la sala y comencé a subir las escaleras. Al llegar arriba me encontré a su hermana y a sus 2 amigas.
-Nos vemos luego Penny, solo regrese por dinero.- se despidieron con la mano.
-Claro. Diviértete, adiós. – dije y suspire con tranquilidad. Yo haria los mismo con tu hermano.
Sentí que una mano me jalaba de la cintura, al voltear era Alex que me reclamaba:
-¿Por qué me torturas así? Te necesito- fruncí los labios, sonrojada. – Vamos – decía mientras me llevaba a su cuarto con besos y caricias desesperados.
Empezó a desnudarme de nuevo. Jadeante, me besaba los senos, mi vientre y por fin llego a mi zona más sensible… y comenzó a tocarla y a besarla. Mientras gemía escuchaba su voz decir cuando me deseaba. Me cargo y llevo hasta la cama. Se quito el pantalón, se inclino hacia un cajón y saco protección. Acaricie el objeto de mi locura, que habitaba debajo de esos boxers morados. Sentí que la tela se tensaba, me arrodille frente a él, le quite el paquetito negro de sus manos. Me deshice de la poca ropa que ambos teníamos y le coloque el condón.
Me penetro lentamente al principio, se encontraba encima de mí. Con un hábil movimiento rode hacia arriba, manteniéndome dueña de la situación. Movía mis caderas cadenciosamente, al tanto que él acariciaba mis pechos.
-Tienes unos senos perfectos- dijo entre jadeos. Se levanto uno poco para besarlos y yo grite de placer.
-Oh, Penny…- decía. Me encantaba escuchar mi nombre de su voz, me excitaba todavía más. Nuestros movimientos fueron incrementando velocidad.
-Es mi turno de estar arriba- dijo, rápido y sin salir se poso arriba, sostuvo una de mis piernas con su mano cerca de su cadera. Me hacia enloquecer. Embestía con fuerza, pero siendo gentil a la vez. Se inclinaba y besaba mis labios, mis mejillas, orejas y cuello. Mi cuerpo no podía asimilar tanta satisfacción. Soltó mi pierna, y coloco sus brazos a ambos lados de mí, apretando las cobijas con fuerza. Mis gemidos aumentaban. Atraje su rostro al mío y lo bese con frenesí.
-Más…- Le exigía. Quería sentirlo más profundamente, unirnos en un infinito placer…
Aumento el jadeo de ambos y la velocidad de sus penetraciones. No creía posible nada de lo que me hacia. Con un par de sacudidas más ambos llegamos al éxtasis. Se derrumbo en mi, con la respiración agitada, me abrazo y besaba el cuello debajo de mi mandíbula.
Nos quedamos abrazados desnudos, no se cuanto tiempo. Oscurecía y tenía algo de frío. Al pie de su cama había una cobija, la desdoblo y la coloco encima de nosotros. Me bastaba con tenerlo cerca de mí.
-Penny yo… - no lo deje terminar, lo calle con un beso, no opuso resistencia.
-Shh!- no quería que nada arruinara el momento. – Tengo que irme.- me levante y vestí. Hizo lo mismo, ayudándome a abotonar la camisa. Rozaba suavemente mis senos, me enchinaba la piel el tacto de sus dedos.
De mala gana baje la escalera con él, dirigiéndonos a la puerta principal.
-Adiós – me despedí. No quería pero tenía que irme.
-Claro, te vas con cuidado- su voz se escuchaba algo triste. Si pudiera quedarme para “consolarlo” seguro lo haría.
-Sip – le iba a dar un beso en la mejilla. Si lo besaba en otra parte mi cuerpo se rendiría a sus encantos. Pero me beso frenéticamente en los labios. El beso duro una eternidad, no quería que se despegara de mi, pego su cuerpo al mío, hasta que nos separamos para recobrar el aliento.
-¿Vendrás a ver una película mañana conmigo? – nuevamente con esa voz y mirada seductoras a las que no me podía negar.
-Claro, ¿cuál veremos?- quise sonar inocente, pero mis ojos seguro me delataron.
- La misma de hoy – una sonrisa radiante salio de su rostro.
-Hummm…- entre cerré los ojos y pase la lengua por mis labios. – Está bien – le sonreí.

¡Claro que quería ver la misma película!

9 oct. 2009

Premios II

Más premios, no me la creo. Nuevamente gracias Gaby Black


Premios I

Vaya! Me emociono inclusive lloro, jojo, la verdad es que quiero agredecer que me hayan otorgado estos premios, muchas muchas gracias a Gaby Black. No conosco bien esto de los premios pero muchas gracias ;)


6 oct. 2009

Sesión cinematográfica .:. Primera parte


Mi mejor amigo me invito a ver una película de terror en su casa, sus padres trabajan casi todo el día, así que la mayoría del tiempo está solo en casa.

Toque el timbre de su casa, muy bonita por cierto, tenía un jardín al frente, con un lindo pasto verde, recién cortado. Su hermana abrió la puerta, solo era más chica que nosotros por 2 años, creo.
-Hola! Pasa, ése está en su cuarto, recogiendo según.- Me dijo, con una sonrisa amable, como cada día que iba a visitarlo. Subí las escaleras para llegar a su recámara, que era la última del pasillo y que tenia vista al patio de la entrada. Abrí la puerta, sin anunciarme, pues teníamos ya 3 o 4 años de conocernos. Con mi clásico grito de:
-Te atrape!!- él estaba desnudo y medio mojado, al parecer llegue muy temprano y acababa de salir de bañarse. Admitiré que no era feo. Era un poco más alto que yo, tenia el cuerpo esbelto, algo marcado, ya antes me había presumido que hacia pesas y yo simplemente bromeaba y le decía “Te vas a poner bien mamá Dolores”, pero nunca imagine que su arduo esfuerzo se convertiría en un cuerpazo. En serio, mi amigo estaba más que bueno.

Me quede en la puerta, pretrificada observándolo, No me imagino mi cara, pero si hubiese estado babeando no me sorprendería. No supe cuanto tiempo había pasado desde que entre a su recámara, pero él tampoco hizo por taparse esos atributos que le dieron.
-Dios! Penny, cierra la maldita puerta que hace frío. ¡¿No ves que pueden verme desnudo?!- grito
-Eh?- aun no salía de mi mente su cuerpo sin ropa y fue lo único que logre articular.
-Por Dios. Que entres y cierres la puerta!- repitió.
-Oh, si claro, claro-. Hice lo que me pidió, pero aun tenía la mirada en su cuerpo. Estaba algo acalorada y apuesto a que incluso sonrojada.

Comenzó a ponerse unos boxers morados, que le había regalado en su cumple y que tanto me gustaban, por el color claro. Saco unos jeans viejos de su closet y mientras se los ponía me clavaba esa mirada inquisidora que hacia cuando sabia que tramaba algo.
Inmediatamente me voltee hacia su escritorio, donde tenía una tele y en el reflejo de la pantalla podía verlo junto a su cama. Pase mi mano por la frente, tratando de quitar de mi mente su anatomía desnuda.
-¿Te vestirás ya?- pregunte; la verdad es que no quería que tuviera ropa, pero era su amiga, su mejor amiga, y si seguía medio desnudo mi autocontrol podría flaquear.
-Hem… ¿quieres que me vista?- Esas palabras las dijo con una voz tan seductora, que si no hubiese estado de espaldas a él y agarrada del borde del escritorio, me hubiera caído de rodillas.
-Yo…- dude.
Se acerco poco a poco hacia mí. Aproximo sus labios a mi odio derecho y susurro: “Déjate seducir” y me dio un beso en el cuello. Sentí un escalofrío recorriéndome el cuerpo.
Camino hacia la puerta, la abrió y salio. Yo seguí estática. Saque de la bolsa de mi pantalón un dulce, tenia que entretenerme en algo y necesitaba algo de azúcar y no sabia si sus labios me la darían.
Volvió al cabo de unos minutos, al entrar cerro la puerta. Me encontraba sentada en su cama, estrujándome las manos con nerviosismo.
-Listo!- exclamo. “Listo, ¿qué?” pensé.
-Ahora estamos solos. Mi hermana fue al cine con sus amigas- sentencio.- ¿Qué me quieres hacer?
-¿Mande?- me hice la sorda, pero escuche perfecto lo que ese perverso dijo.
-¿Que qué quieres hacer?
-Oh, pues la película, ¿no?- hable nerviosa todavía.
-Si – me miro sonriendo y me pregunto:- ¿Qué tienes parece que has visto un muerto?
Si un muerto es lo que había visto y estaba dispuesta a darle respiración de boca a boca.
-Oh nada, pues…- dude en decirle que lo había visto: DESNUDO. ¿Qué? ¿Acaso era poco? Verlo desnudito, tal como algunas veces lo había imaginado.
-Bueno, pero tu tranquila no paso nada ¿si?
-Ajá. Ya tocare la puerta.- decía sin atreverme a mirarlo a la cara.
-Neeeh, no te preocupes, no me molesto- tomo mi mano y me arrastro hasta la sala, en la planta baja de su casa.
Hizo todos los arreglos para la película, mientras que yo lo observaba embobada y con el corazón agitado, traía el pecho desnudo. El muy maldito. Empezó la película. Había traído palomitas, cerrado las cortinas. Su sala estaba en oscuridad. No una plena oscuridad, podía verlo (gracias a Dios). Se acomodo a mi lado, me miro y exclamo:
-Hey, no tengas miedo, es de suspenso. Pero, si tienes miedo, puedes tomarme de la mano- y sonreía.
-Ah! Más vale, gracias. – le regrese la sonrisa, atontada.

La película siguió y siguió, y yo perdida en mis más bajos pensamientos. De repente tomo mi mano. Me sobresalte.
-Perdón, no era mi intención asustarte- se disculpo.
-No importa- le sonreí.
Con la mano que tenia libre acaricio mi mejilla. Su dedo trazo el contorno de mis labios. Instintivamente le tome la mano y le bese el dedo cordial. Eso lo calentó y me tomo hasta posarme encima de él. Tocaba todo mi cuerpo, desde mi trasero hasta mi cuello. Yo lo besaba y jugaba con su lengua, mordisqueaba sus labios. Me quito la sudadera y después se dirigía hacia mi camisa. Note su desesperación y nerviosismo al no poder desabotonarla.
-Espera- dije-, lo hago yo-. La desabotonaba lentamente, mirándolo con lujuria. Mojaba mis labios. Mientras él me tomaba de la cadera para que se recostara en el sillón conmigo arriba. Me quite la camisa. Se mordió los labios. Acaricio mi cuerpo como memorizándolo. Besaba con un maldito experto. Tocaba mis senos y yo gemía de placer; sentía que no había mundo, ni humanidad solo él y yo, besándonos y tocándonos. Era su turno de estar arriba, con agilidad se quito los pantalones. Desabroche los míos y quede en ropa interior como él.
-Penny…- gemía
-¿Si? – álcanse a decir entre jadeos.
-Te… te deseo… tanto. – hablo entre caricias y besos.
-Yo…- gemía, no paraba de besarme.
Cuando de repente su mano se deslizo por entre mis piernas…

25 sept. 2009

Encuentro

Recuerdo tu mano deslizandose por todo mi cuerpo. Por mi cuello, mis senos, mi vientre y más abajo. Quedandose un rato ahi, saboreando mi ser. Y cuando estoy a punto de estallar… despierto. Sí, de nuevo ese delicioso sueño. Me incorporo en la cama algo frustrada, pero hoy te veré. Podré soñar de nuevo contigo.

Caminamos juntos por esta gran ciudad. Pasamos uno de esos aparadores de lencería, me miras con el rabillo del ojo, quizá preguntándote si estoy interesada en adquirir alguno de esos diminutos conjuntos de encaje negro. Volteo a verte, me regresas la mirada con esos ojos de pervertido que me seducen al máximo. Entre cierro un poco los ojos, frunzo los labios, sonrío y tomo tu mano, separo un poco tus dedos, mi objetivo tu dedo medio. Mirándote a los ojos introduzco tu dedo en mi boca. Abres un poco tus labios, debido a la sorpresa de mi acto. Me importa un comino si la gente que pasa a nuestro lado nos mira. Saco tu dedo de mi boca, lo muerdo un poco, lo beso en la punta y lo introduzco de nuevo. Muerdes tu labio inferior. Repito lo mismo un par de veces. Finalmente saco tu dedo de mi boca y te brindo una mirada sin vergüenza.

Me alejo de ahí con paso decidido. Sigues ahí de pie aun sorprendido supongo.
-¿Qué? ¿No vienes?- pregunto
-Ehh… sí, espera- respondes, aturdido aun.

Reanudamos la caminata.
-Muero por sentarme en ti – confieso
-¿ehh? ¿Cómo dices? – dices con los ojos bien abiertos
-Que me muero por sentarme, busquemos una banca – contesto con una risa contenida. Sé muy bien lo que dije, solo quería ver tu reacción.

Encontramos una banca. Nos sentamos, aun tengo tu mano entre las mías.
-Bésame – te exijo, falto poco para que lo gritara.
Sonríes, tomas mi rostro entre tus manos, tomas un mechón de mi cabello, juegas con él. Puedo ver tus ojos, muy cerca de mí. No aguanto más, avanzo un poco… por fin mis labios se encuentran con los tuyos. Ya me hacías falta. Meto mi lengua en tu boca, busco desesperada la aprobación de tu lengua. Sí, aquí estas. Es la primera vez que saboreo tu lengua.
-Vámonos, no hay nadie en mi casa- decimos al unísono.
Tomamos un taxi. Dirección: tu cama.
Apenas entramos y ya te estoy quitando la playera. Dios, por qué usas dos. ¿Intentas matarme? Me hinco frente a ti, desabrocho ese cinturón que usas. Hey! Que lindos boxers: morado, mi color favorito. Bajo tus pantalones. Dispuesta a comerte enterito. Te acaricio hasta que te pones duro. Alzo la mirada, estas jadeando. Me incorporo, te beso, me besas, nos besamos.

Me llevas hacia tu cuarto, desesperado. Te deshaces de mi blusa. Mi respiración se altera al ver que me miras.
-Mejor de lo que imagine- sueltas entre jadeos. Vuelves a besarme, tus manos recorren mi espalda, bajan y se sitúan en mi trasero. Entonces me cargas. ¡Caramba! ¿De donde sacaste tanta fuerza? Chocamos con una pared. Volteo a ver con que chocamos: una foto familiar.
-No quiero público, mientras te hago mío. Llévame a tu cuarto- te ordeno
-Por su puesto- sonríes.
Me llevas casi corriendo.

Me miras al rostro, mientras tus manos ágiles me quitan el pantalón, los tenis… me dejas en ropa interior. Me besas, bajas por mi cuello, mis hombros, mi pecho… te quedas ahí, jugueteando con mis senos, yo jadeo más y más.
Arrascas mi sostén, sigues tu camino me arrojas a la cama, quitas de tu ruta mi ropa "intima". Tientas la zona con dedos curiosos, al tiempo que suelto un gemido de aprobación. Así que comienzas a besarme.
-¡ya! Basta… te, te necesito en mi- logro decir.
Te detienes. Avientas tus boxers, sacas protección de un cajón, abres su empaque…
-yo… yo te lo pongo ¿si?- te pido
-Claro…-
Te coloco el condón con la boca, sueltas un gemido contenido. Regreso a la cama; te posas encima de mí…
Siento como tu miembro entra en mi, te mueves a un ritmo cadencioso. Mi turno de estar arriba. Tomas mis senos entre tus manos, te incorporas y los besas. Muerdes mis labios y mis pechos también.
Finalmente, llegamos al clímax. Me derrumbo en ti. Respiramos entre jadeos y besos.
-Eres el mej…- colocas un dedo en mis labios, de forma que no hable más.
-Tengo más condones- dices, alzando una ceja.
Paso mi lengua por tus labios... y comenzamos de nuevo.

12 jul. 2009

Suerte




Hoy desperté con la intención de hacerte mio. De morder tu pecho desnudo, tu cuello, tus labios, tu lengua...

Aun siento tu sabor en mi boca. Recostada en la cama recuerdo la pasión que desbordábamos en cada roce de nuestros cuerpos. Los muros temblaban ante nuestros gritos de placer. Eres un excelente amante, ¿sabes? El mejor.

Tomame cuantas veces lo desees. Soy tuya. Esclava de tus deseos más bajos y sucios. Cumpliré tus fantasías al pie de la letra, haré el papel de damisela en apuros si así lo deseas.

Esos pantalones enmarcan muy bien tu cuerpo. Sabes a lo que me refiero ¿no? Te ves mejor sin ellos, ¡claro! Pero... ¿Qué es la vida sin algo de diversión? Me divierte mucho desabrocharte los botones de tu camisa. También levantarte la playera. Me convierte en una loca pervertida ese pecho marcado. Tu ombligo y más lo que hay después de él, me nubla completamente la razón.

En las noches al verte dormir a mi lado es totalmente fascinante. Veo como las sabanas se acoplan perfecto a tu cuerpo. Como tus pies rozan mis pies. Escucho tu respiración acompasada, la sonrisa de tus labios.. me hace saber que hicimos un buen trabajo.

Me acerco a tu cuerpo... tratando de no sacarte de tus sueños, te susurro al oído cuanto te deseo, tu inconsciente me escucha lo sé. Tiemblas un poco al sentir mi cabello en tu rostro, tu piel se enchina. Sonrió. Me muerdo el labio inferior con una sonrisa picara. Me acerco más a ti. Observo tu rostro y aun sonríes. Mojo mis labios, acercándome más a los tuyos, incomparablemente deliciosos. Intento resistirme pero ya es muy tarde me rindo... y te beso. Procuro que sea un beso fugaz, pero instantáneamente despiertas.

Abres esos hermosos ojos entre café y verde que me vuelven loca y te sonrió. Parpadeas un par de veces. Me regalas una mirada profunda... y preguntas: ¿Cómo estás?, "desnuda" respondo, en realidad lo que pienso es: "excitada, como quieres que esté si tengo al hombre más sexy del mundo desnudo a mi lado?". "Oh es verdad", dices mirándome.

¡Diablos! ¿Qué hice para que me tocara el hombre más... más candente del mundo?

Acercas mi rostro entre tus manos al tuyo y me besas, como solo tú sabes hacerlo. Tu lengua juega con la mía -eso me desarma totalmente-. Tu mano izquierda baja por mi cuello; después tus labios. Me aferro a tu espalada con ambos brazos. Nuevamente posas tus labios en los mios. Tus manos bajan por mi espalda y se quedan en mi cintura. Tus besos se vuelven más profundos y emocionantes. Después de unos minutos -que se me hacen eternos- te detienes me miras y preguntas: "¿Estás lista?"- con una mirada traviesa y la respiración entre cortada-, a lo que respondo con un beso. Y comenzamos otra vez con nuestra aventura...

27 jun. 2009

Tu Estúpida Razón


¿Qué? ¿Pasional? Vaya, perdona que me ría, pero... ¿pasional? Umh... Me han dicho de todo: impulsiva, agresiva, loca, pero... ¿pasional?

Si, me agrada, creo que me describe mejor. Dime, eso es ¿malo?
Desear que estés desnudo cada vez que te veo, es ¿malo?
Desear que seas mío para siempre, es ¿malo?
Desear, no no, necesitar saciar mi sed de ti, es ¿malo?
Maravillarme de tu exquisito sabor, es ¿malo?
Querer escuchar que grites mi nombre cada vez que estoy a solas contigo, es ¿malo?
Soñar verte dormir a mi lado vestido de Adán, es ¿malo?
Querer besar esos labios llenos que tanto me encantan, es ¿malo?
Memorizar tu excitante cuerpo, es ¿malo?
Olfatear el perfume de tu cuerpo al salir de la ducha, es ¿malo?
Reírme como estúpida cada vez que muerdes tu labio inferior cuando estás nervioso, es ¿malo?

Caray, jamás terminaría de decir las cosas que quizás tú sentencias como malas. Es malo, es un crimen querer, no, desear, necesitar tu calor cerca de mí. Anda ¡Dímelo! No me debes de temer. ¿Acaso te doy miedo porque soy pasional? Pues demándame, enciérrame si es lo que quieres. Porque soy capaz de someterte solo por mi gran pasión hacia ti.

Cometeré uno de esos famosos crímenes pasionales. Aquí no habrá perdedores, no, ni muerto, no no, solo estarás tú, con tu perfecto rostro bañado en sudor, tus mejillas sonrojadas, tus ojos dilatados por el placer que te voy a dar. Todo eso y mucho más gracias a mi estúpida Pasión.
Agradécele a ella, no a mi, porque con ella llegaras al limite de no inimaginable, a lo que jamás creíste, a lo que nunca ni en un millón de años sentir, soñar... solo te lo dará mi tonta pasión, eso, de lo que tu huyes tanto.

Tu cuerpo, tu mente, se llenara de mi Pasión. Sí, desearas más lo sé. Soy irresistible para ti. Tú también lo eres para mí, pero no entiendo como es que te resistes tanto a mis encantos. Tienes mucho autocontrol. Destrozaría todo lo que hay en mi camino solo porque tu abrazo me envuelva en esa atmósfera de tranquilidad.

Simplemente, no te controles tan seguido, ¿si? Entrégate a tu instinto animal, a tu pasión. Sé que disfrutaras de ella tanto como yo de ti, así que haznos ese favor alas dos.

Deseo que me muerdas, que seas duro conmigo, que tu pasión acabe con mi razón y también con la estúpida de la tuya. Quiero que acabes con tu lado racional para poder llenarte, hartarte de eso que tengo solo para ti. Que ya es tuyo, ¡claro! Solo si te embriagas de esa pasión, que vive, que palpita dentro de ti y que está a la espera de que le des luz verde para poder llegar a mi.

26 jun. 2009

Caricias...




No puedo dejar de pensar en ti, ni un solo momento.
Es como si sintiera el tacto de tus dedos en mi rostro, en mi cuerpo. Como si oliera tu exquisito aroma aunque no estés ami lado. Pero una vez más me dejas con una lujuria, una lujuria mayor que la anterior, sumida en mis más bajos instintos.

¿Por qué lo haces? ¿Por qué te alejas después de besarme? No sabes las reacciones que causan tus deliciosos labios después de pasarlos por mi cuello. Eres abrumadoramente excitante. Y lo sabes. Pero dime, ¿por qué me dejas así? Mi cuerpo esta apunto de estallar y tú simplemente te detienes, así sin más.

Tienes que terminar con esto. Terminar con el dolor que causas al alejar tu piel húmeda de la mía. ¿Qué no sabes que te quiero solo para mi? Quiero que seas mío, en cuerpo y alma. No veo el momento en el que por fin te rindas a tus instintos y no a tu estúpida razón.

Anda por favor. Déjate llevar, sabes que me deseas tanto como yo a ti. Sabes muy bien que quieres olvidarte del mundo y solo ser tú y yo. Nosotros. Un momento para nosotros. Quiero trazar un mapa con mis manos. Desde tu rostro hasta la punta de tus pies. Recordar cuan perfecto eres.

No me importa que el mundo se acabe. Que se acabe, porque así estaré siempre contigo. No me importaría que el mundo se volviera silencioso, al estar solo tú y yo. Me bastaría con oír el ritmo de tu respiración, sentir la palpitación de tu corazón cuando me acerco a tu pecho desnudo. Con verme reflejada en esos dulces ojos, tan profundos, tan tuyos, tan míos, que capturan cada emoción de tu ser. Con ver la sonrisa en tus labios. Con ver que te llenas de alegría al verme sonreír.

Me satisface saber que te tengo a mi lado. Que tengo tu cuerpo desnudo solo para mí. Se me nubla la mente tan solo de imaginar ese cuerpo perfecto. Sonrío como una idiota de imaginarte de nuevo jadeando mi nombre. Mis mejillas se sonrojan al recordar tus ojos dilatados de exquisito placer.

Eres una maldita delicia para mis sentidos. Y yo: soy adicta al placer que me brindas.
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