30 oct. 2009

Oportunidad .:. Tercera Parte

[Penny]

No lloraría. No tenía por qué. Él tenía miedo de mi madre. Siempre lo tuvo, no se por qué. Y seguro que en cualquier momento ella llegaría. Estaba hincado frente a mí con su mano en mi rostro. Claro que al principio quería matarlo. Desee por unos segundos caparlo. Pero no, mi razón acudió al rescate y entendí que no debía castrarlo. Sino, ¿de donde obtendría placer?
Balbucee un par de palabras sin sentido. Me pare de la cama. Me quite la pijama y me vestí de nuevo con ropa casual.
-No olvides tu boxer – le guiñe un ojo.
-No-
Se notaba que estaba confundido. Sonó el teléfono. Corrí a contestar, era mi madre. El cielo estaba de mi lado. Llegaría tarde, estaría con no se quien, haciendo no se qué, pero el punto era que no estaría aquí hasta tarde. Y que comiera lo que hubiera en casa. Vaya que si me comería lo que hubiera en casa. Colgué el teléfono. No podía contener mi felicidad.
Regrese a mi cuarto. Gabe estaba sentado en la silla del escritorio con los boxer medio húmedos entre sus manos. Cerré la puerta con llave, de esta no se escaparía.
-Ahora si deberás sentir miedo- le dije con voz seductora. – No estará ni mi madre para salvarte…-.

[Gabe]

¡¿Qué?! ¿Acaso el magnifico me hacia el milagro? ¿No estaría su madre? Seguro que ella fue la que llamo ¡Uff! Ahora si creía en milagros...
Se acercaba lentamente. Aventó su playera, mostrándome su sexy sostén blanco. Se sentó encima de mí. Espero que la silla nos aguante a los dos. Con sus manos me “tocaba” y sus labios jugaban conmigo como con un títere. Bajo de mi y se desvistió toda. Al instante hice lo mismo. Dominante me hizo sentarme de nuevo en la silla. ¡Cielos! Esta chica me volvía cada vez más loco.
Se arrodillo ante mí. Empezó a “tocarlo”, luego lo lamió, hasta que lo introdujo en su boca. Chupo varias veces. Jadee de placer. Se levanto, dejándome deseando más y se acerco a su reserva de paquetes plastificados. Lo coloco y me beso de nuevo.
-Veo que ya estás listo- dijo mirando hacia abajo.
-Cuando quieras- le dije y le tendí la mano.
La atraje hacia mí. Monto de nuevo. Entre en ella mientras le besaba el cuello y ella gritaba.
-¡Ah! – la escuche… subía y bajaba y se sentía caliente su interior.
Me levante de la silla cargándola y me avente con ella a la cama. Miraba su rostro y me excitaba cada vez más. Le bese los labios, ella respiraba agitadamente. Arañaba mi espalda con sus manos. Mi corazón palpitaba furiosamente. La haría sentir en el cielo, como ella hizo conmigo.
-Penny…- le dije al oído.
-Ya… ¡ahh!- grito. Besaba mi cuello y sentí como su cuerpo se tensaba.
-¡Ya casi!- grito otra vez. Con nuevos brios la embestí. También sentía que llegaba al éxtasis. Su cuerpo se arqueo y sus brazos y piernas rodearon mi cuerpo. Sentir sus piernas en mi cadera me hacia alucinar. Sus ojos se cerraron y mordía su labio inferior. Se aferraba más a mí, estaba a punto de llegar. La embestí con más ganas.
Quería darle el mayor de los placeres. Vi su rostro empapado en sudor. Escuchaba mi nombre entre cada penetración. Apretaba mis brazos con sus manos. Hasta que finalmente se desplomo. Sentí su cuerpo relajado bajo el mío. Tomo mi rostro entre sus manos y asentía con la cabeza. Tome esa señal como un aviso de que la penetrara de nuevo para llegar al clímax como lo había hecho ella. Le sonreí y bese sus pechos…
Una carga de electricidad recorrió mi cuerpo. Ella gemía cada vez que me sentía dentro y el escuchar su voz me prendió más. Me fue suficiente para sentir que se venia. Gruñí su nombre y caí ante ella. Con la respiración agitada y excitado de maldito placer…
Me hallaba completamente feliz. Lleno de placer. Había sucumbido a los encantos de una chica cuyo cuerpo necesitaba tanto o más que el mismo aire. Veía como su rostro estaba sonrojado. Y en sus labios se formaba una sonrisa. Pensar que yo la había llevado a los más deliciosos orgasmos, me hacia sentir como el dueño del mundo.
Abrió los ojos y me miro fijamente. Se mojo los labios y mordió su labio inferior. Parpadeo un par de veces y admire esos preciosos ojos. Se acurruco en mi cuerpo aun más. Percibí un aroma a uva. Se me erizo la piel cuando sentí su mano cerca de mi ingle. La subía lentamente hasta mi pecho, junto a mi corazón, que latía como salvaje al sentir su cuerpo sudado junto al mío.

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