30 oct. 2009

Oportunidad .:. Tercera Parte

[Penny]

No lloraría. No tenía por qué. Él tenía miedo de mi madre. Siempre lo tuvo, no se por qué. Y seguro que en cualquier momento ella llegaría. Estaba hincado frente a mí con su mano en mi rostro. Claro que al principio quería matarlo. Desee por unos segundos caparlo. Pero no, mi razón acudió al rescate y entendí que no debía castrarlo. Sino, ¿de donde obtendría placer?
Balbucee un par de palabras sin sentido. Me pare de la cama. Me quite la pijama y me vestí de nuevo con ropa casual.
-No olvides tu boxer – le guiñe un ojo.
-No-
Se notaba que estaba confundido. Sonó el teléfono. Corrí a contestar, era mi madre. El cielo estaba de mi lado. Llegaría tarde, estaría con no se quien, haciendo no se qué, pero el punto era que no estaría aquí hasta tarde. Y que comiera lo que hubiera en casa. Vaya que si me comería lo que hubiera en casa. Colgué el teléfono. No podía contener mi felicidad.
Regrese a mi cuarto. Gabe estaba sentado en la silla del escritorio con los boxer medio húmedos entre sus manos. Cerré la puerta con llave, de esta no se escaparía.
-Ahora si deberás sentir miedo- le dije con voz seductora. – No estará ni mi madre para salvarte…-.

[Gabe]

¡¿Qué?! ¿Acaso el magnifico me hacia el milagro? ¿No estaría su madre? Seguro que ella fue la que llamo ¡Uff! Ahora si creía en milagros...
Se acercaba lentamente. Aventó su playera, mostrándome su sexy sostén blanco. Se sentó encima de mí. Espero que la silla nos aguante a los dos. Con sus manos me “tocaba” y sus labios jugaban conmigo como con un títere. Bajo de mi y se desvistió toda. Al instante hice lo mismo. Dominante me hizo sentarme de nuevo en la silla. ¡Cielos! Esta chica me volvía cada vez más loco.
Se arrodillo ante mí. Empezó a “tocarlo”, luego lo lamió, hasta que lo introdujo en su boca. Chupo varias veces. Jadee de placer. Se levanto, dejándome deseando más y se acerco a su reserva de paquetes plastificados. Lo coloco y me beso de nuevo.
-Veo que ya estás listo- dijo mirando hacia abajo.
-Cuando quieras- le dije y le tendí la mano.
La atraje hacia mí. Monto de nuevo. Entre en ella mientras le besaba el cuello y ella gritaba.
-¡Ah! – la escuche… subía y bajaba y se sentía caliente su interior.
Me levante de la silla cargándola y me avente con ella a la cama. Miraba su rostro y me excitaba cada vez más. Le bese los labios, ella respiraba agitadamente. Arañaba mi espalda con sus manos. Mi corazón palpitaba furiosamente. La haría sentir en el cielo, como ella hizo conmigo.
-Penny…- le dije al oído.
-Ya… ¡ahh!- grito. Besaba mi cuello y sentí como su cuerpo se tensaba.
-¡Ya casi!- grito otra vez. Con nuevos brios la embestí. También sentía que llegaba al éxtasis. Su cuerpo se arqueo y sus brazos y piernas rodearon mi cuerpo. Sentir sus piernas en mi cadera me hacia alucinar. Sus ojos se cerraron y mordía su labio inferior. Se aferraba más a mí, estaba a punto de llegar. La embestí con más ganas.
Quería darle el mayor de los placeres. Vi su rostro empapado en sudor. Escuchaba mi nombre entre cada penetración. Apretaba mis brazos con sus manos. Hasta que finalmente se desplomo. Sentí su cuerpo relajado bajo el mío. Tomo mi rostro entre sus manos y asentía con la cabeza. Tome esa señal como un aviso de que la penetrara de nuevo para llegar al clímax como lo había hecho ella. Le sonreí y bese sus pechos…
Una carga de electricidad recorrió mi cuerpo. Ella gemía cada vez que me sentía dentro y el escuchar su voz me prendió más. Me fue suficiente para sentir que se venia. Gruñí su nombre y caí ante ella. Con la respiración agitada y excitado de maldito placer…
Me hallaba completamente feliz. Lleno de placer. Había sucumbido a los encantos de una chica cuyo cuerpo necesitaba tanto o más que el mismo aire. Veía como su rostro estaba sonrojado. Y en sus labios se formaba una sonrisa. Pensar que yo la había llevado a los más deliciosos orgasmos, me hacia sentir como el dueño del mundo.
Abrió los ojos y me miro fijamente. Se mojo los labios y mordió su labio inferior. Parpadeo un par de veces y admire esos preciosos ojos. Se acurruco en mi cuerpo aun más. Percibí un aroma a uva. Se me erizo la piel cuando sentí su mano cerca de mi ingle. La subía lentamente hasta mi pecho, junto a mi corazón, que latía como salvaje al sentir su cuerpo sudado junto al mío.

26 oct. 2009

Oportunidad .:. Segunda Parte

[Penny]

Ahí estaba parado frente a mí. Sentí como su mirada pasaba por todo mi cuerpo. Aproveche esos segundos para mirarlo también. Su cabello despeinado lucia igual de sensual. Su mirada depravada me encendió. Su pecho desnudo era excitante y esos boxer pegados a su cuerpo eran mi perdición. Parecía que él también se estaba excitando. Pero no se movía de ahí.
Mi cerebro ahora funcionaba lento. No sabia que demonios hacer. ¿Gritar para que se fuera? No. Lo deseaba tanto. ¿Jalarlo hacia dentro conmigo? Sí, esa era una mejor opción. Y la que seguro haría.
Lo tome de la mano y lo metí a la ducha conmigo. Atraje su rostro, no puso resistencia. De pronto… me beso. Lo hizo con tanta fuerza que choque con la pared. Acercaba su cuerpo al mío con una desesperación casi como la mía. Que el agua resbalara sobre nosotros hacia aquello más emocionante. Mordía mis labios y mi lengua… eso me hacia sentir mareada. ¡Oh! Me faltaba el aire… Me separe un poco para respirar.
-¡Diablos! Penny, perdóname, perdóname en serio, soy un idiota. No debí… es que yo solo… tenia… es que tu eres… - soltó tantas disculpas que me aturdió. Así que para callarlo puse mi dedo índice en su boca.
-Shh- y comencé a besarlo de nuevo. Me besaba como si no hubiera un mañana, pero de vez en vez recurría a los besos fuera de su boca para recobrar el aliento. Le besaba el cuello, el lóbulo de las orejas… Acariciaba mi cuerpo, al tiempo que lo besaba y gemía…
Se enfriaba el agua. Pare de besarlo y le dije al oído:
-¿Quieres ir a mi recamara? – lo bese en el cuello.
-Yo…- balbuceo, pero no dejaba que me separará de él. –Me encantaría - dijo al fin.
Cerró las llaves. Envolvió mi cuerpo con una toalla y beso mis mejillas.
En silencio secamos nuestros cuerpos. Nos dirigimos a mi cuarto. Mi cama individual era perfecta para lo que tenia en mente. Como todo un caballero me permitió entrar primero. Le sonreí. No aguantaba más. Nuevamente tome su rostro y parada sobre las puntas de mis pies lo bese. Las toallas de ambos cayeron al suelo. Supongo que fue en la ducha que se quito lo último de ropa que traía. Lo avente hacia la cama. Estaba completamente loca por pertenecerle. Estire una mano hacia el cajón de mi mesita de noche. Saque una cajita de metal en la que guardaba “gorritos para la fiesta”. Iba abrirlo cuando tomo mi mano…

[Gabe]

Me estaba dejando llevar por la locura, de eso estaba seguro. Aunque eso no me importaba demasiado, me besaba y me hacia sentir en el paraíso. El agua mojando nuestros cuerpos hacia que mi interior ardiera. Pero entonces, ella dejo de besarme. Por un instante no supe que demonios hacer ni que decir. No quería que ella me odiara. No, no ahora que finalmente la tenia en mis brazos.
-¡Diablos! Penny, perdóname, perdóname en serio, soy un idiota. No debí… es que yo solo… tenia… es que tu eres…- las palabras que emanaban de mi boca eran estúpidas, sin sentido. ¿Qué más podría decirle? “Hey Penny. Deseaba tanto estar contigo, que aquí me tienes. Tú y yo, solos en la ducha” no, ni pensarlo, seguro que ahora si gritaba y nunca más volvería a verla. Puso su dedo índice en mi boca. – Shh -. Comenzó a besarme de nuevo. Aquellas tonterías que pasaron por mi mente se esfumaron con a misma velocidad con la que llegaron. No me detestaba. Al menos me besaba y no me torturaría con su desprecio. ¡Dios! Sentir sus labios en mi cuello, era mil veces mejor que… ¡Oh! Esos labios suaves en mis oídos, creo que estoy en el paraíso…
-¿Quieres ir a mi recamara? – beso mi cuello. Regrese a tierra firme, cuando dejo de besarme.
-Yo…- no asimilaba el sentido de aquellas palabras susurradas en mi oreja. Después de esa sesión de besos, ¿quien pensaría con agilidad? – Me encantaría – hable por fin. Me cerebro funcionaba de nuevo.
Imagino que comenzó a sentir frío, pues cuando volví de mi viaje, sentí el agua algo fría. Cerré las llaves. Tome una toalla y la envolví con ella, deseando poder ser esa toalla para tocar su cuerpo, de arriba a bajo. Me conforme con volver a tocar la piel de mi ángel al besarle las mejillas. Secaba mi cuerpo con una toalla. Me deshice de mis boxer ahora mojados. Enrolle la toalla en mi cintura.
Caminamos hacia su cuarto. Ella entro primero. Seria descortés entrar a un lugar que no me pertenecía. Me brindo una sonrisa. Entre. Tomo mi rostro y me beso. Las toallas cayeron al suelo. Podía sentir el deseo que crecía más y más debajo de mi ombligo.
Me arrojo a su cama. Muy cómoda por cierto. ¿Cómo podía pensar en eso? Tenía a mi ángel desnudo encima. Se inclino hacia un cajón de su mesa de noche y tomo de una pequeña caja una bolsita de plástico. En el acto supe de que se trataba y a donde llegaría todo aquello. No negare que mi primera intención fue hacerla mía; hacerla gritar de placer. Pero, algo muy en el fondo sabia que no era la mejor manera. Nos deseábamos estaba seguro de eso. En realidad tenía miedo. Y si todo terminaba mal y si no me necesitaba como yo a ella. Que tal sino cumplía sus expectativas o si su madre entraba por aquella puerta y le prohibía verme. Todas eran estupideces lo se. Tome su mano, estaba a punto de abrir el paquete.
Su rostro pasó de la sorpresa a la tristeza a la velocidad de la luz. Quizá fuera enojo lo que sus ojos mostraban. Bajo de encima y tomo su pijama. Se vistió con rapidez. Seguía ahí tendido en su cama, sin saber que hacer. Pasaron unos minutos, ella aun me daba la espalda. Me levante y salí por mi ropa. Rápidamente me vestí y volví a su cuarto. La vi sentada en su cama con la cabeza agachada. Sabía bien que la había lastimado. Me hinque frente a ella.
-Penny…- no sabia que decirle. “Te deseo tanto, pero tu madre me da miedo. Quizá otro día venga, te lleve a mi casa y te haga el amor”. Neh. Seguro que me patearía las bolas. Acaricie su cabello, me arme de valor y pase mi mano por sus mejillas. Imagine que estarían húmedas pero no era así. Volvió sus ojos a mi rostro. Si su mirada fuera rayo láser, ya estaría frito.
-Entonces iremos a patinar.- dijo con la misma voz amable de siempre.
-Si, bueno, yo…- eso me había dado directo en la cara. ¿No me pediría una explicación por haberla… por lo qué paso? Hubiera preferido que explotara, que me gritara cuan idiota era. Sin embargo su comentario me dio en lo más bajo de mi ser…

21 oct. 2009

Oportunidad .:. Primera Parte


[Penny]

Mi madre había salido a hacer algunos pendientes, por lo que me quede sola en casa. Días atrás quede de salir con un amigo que hacia mucho que no veía.
Ya casi se acercaba la hora de su llegada y empecé a sentirme algo nerviosa. Gabe no era un tipo súper guapo pero, algo en él siempre me atrajo. No sabía si era su cabello largo sensualmente despeinado, su sonrisa, que patinaba, su torcido sentido del humor o esos labios carnosos que me invitaban a sacar lo peor de mí.

Sonó el timbre de mi casa. Estaba tan metida en mis pensamientos que el sonido hizo que mi nerviosismo aumentara. Me dirigí hacia la puerta. Mire por el ojillo para verificar que era él. Y sí, efectivamente; vestía unos jeans oscuros, una playera negra debajo de una camisa de manga larga a cuadros negro y rojo, a juego con unos tenis negros de patinador. En su pie derecho recargaba su patineta vieja y sobre su hombro derecho una mochila. Insistió con el timbre y después golpeo la puerta con los nudillos. Respire hondo y abrí la puerta. Lo recibí con una sonrisa, él contesto de la misma forma.
-¡Hola! Pasa- dije mientras caminaba a la sala – Llegas muy temprano, aun no me he bañado.
-Si, no importa – decía mientras se sentaba y pasaba la mano por su cabello.
Reí por lo bajo. Verlo hacer su típico movimiento me hacia recordar lo tonta que me sentía al admitir mi atracción hacia él.
-Si quieres ver un poco de televisión en lo que me baño ahí esta el control. – le dije señalando la mesa de centro.
-Claro- y tomo el control remoto.
-Bien. No tardo – di media vuelta, camine hacia el baño.
Entre, me desvestí, saque una toalla y abrí las llaves del baño. Sentía como el agua caliente tocaba mi cuerpo e imaginaba que Gabe acariciaba mi piel. Escuche que abrían la puerta de la regadera. Y al voltear lo vi frente a mí en ropa interior…




[Gabe]

Afortunadamente me había encontrado con Penny aquel día. Y por suerte ella quería aprender a patinar y sabía algo de eso. Me sentía algo nervioso al momento en el que ella abrió la puerta con esa sonrisa radiante que me brindo al verme.
-¡Hola! Pasa, - me dijo, con esa voz enérgica y misteriosa, típica de ella. – Llegas muy temprano, aun no me he bañado – decía, mientras caminaba hacia su sala.
-Sí, no importa – en realidad, sí se me hizo algo temprano, pero es que tenia tantas ganas de verla, que mi cuerpo clamaba llegar antes para poder estar a su lado más tiempo.
-Si quieres ver algo de televisión, en lo que me baño, ahí está el control- señalo la mesa de centro.
A pesar de no estar arreglada o bañada como ella decía, a mi me parecía perfecta. Vestía un short holgado que le llegaba a media rodilla, una playerita lila con una estrella amarilla en la parte de arriba de la misma, justo arriba de su corazón. Ese pequeño detalle me hizo posar la mirada en sus pechos, veía como subían y bajaban al ritmo de su respiración. Era tan irresistible.
-Claro – pude decir, quite la mirada de sus pechos y la dirigí a sus ojos. Esos ojos color chocolate, casi negros adornados de una largas y tupidas pestañas negras.
-Bien, no tardo – dio media vuelta y camino hacia el baño. La mire alejarse e inevitablemente pase mi mirada desde su espalda hasta ese bonito y bien proporcionado trasero.
Mi mente comenzó a debrayar cuando escuche que abría la llave de la regadera. Imaginaba como el agua tibia corría por su cuerpo. Sus manos enjabonándose…
Sentía unas ganas inmensas de ducharme con ella. Deseaba poder verla desnuda, tocar todo su cuerpo. Seria capaz de besarle hasta el alma.
Sin saber exactamente lo que pasaría. Me puse de pie y emprendí el camino hacia su baño. A cada paso que daba para acercarme a mi sexy ángel, quitaba una prenda de mi cuerpo. Me quite la camisa, la playera, desabroche el botón de mi pantalón y con la punta de mis pies me quite los tenis. Tenía la mano en la cerradura de la puerta. Dudaba en entrar. Varias preguntas volaban por mi mente: “¿Le gustare?”, “¿Corresponderá mi deseo por ella?”. La más importante era saber si yo me atrevería a entrar. Quedando solo el boxer respire hondo, gire la perilla y entre.
Vi la silueta de su cuerpo, ella estaba de espaldas, se enguadaba el jabón de su cuerpo. ¡Dios! Me encontraba ahí, sosteniéndome solo con la excitación que me reglaba esa imagen. Abrí la puerta de la ducha y al instante ella volteo.

Su cuerpo húmedo era más hermoso de lo que mi pécora mente pudo siquiera imaginar. Primero vi sus ojos, que denotaban cierta sorpresa y picardía. Bajaba la mirada. Encontré sus senos, simplemente apetitosos. Me aventure a bajar más la mirada, tope con su ombligo, llamo mi atención un pequeño lunar cerca de éste. Que me invitaba descaradamente a la perdición. Mi mirada cínica bajo hasta la parte media de su cuerpo. No quería quedarme ahí, bueno en realidad si, pero necesitaba mirarla toda. Vi sus piernas y por fin llegue a sus pies. Y de nuevo y lentamente escanee en mi memoria todo su cuerpo.

15 oct. 2009

Media Noche

No pude siquiera resistirme a tocarlo. A rozar un poco su brazo. Es tan irresistible, que el simple tacto de su mano hace que mi interior arda. Siento un cosquilleo surgir entre mis piernas, tan dulce y doloroso que me hace desear más y más.
Demasiado, muy apetitoso. Tocar sus labios fue más… no puedo describirlo. Me traiciona el instinto. Necesite mucho control para no volcarlo en la oscuridad y hacerlo gemir de placer. Use todas mis fuerzas para mantener mis manos quietas. La necesite mucho más al sentir el calor de su cuerpo a mi lado.
Mi pasión me posee por completo estando con él. ¿Qué puedo hacer ante eso? ¿Ante él? ¿Ante todo eso que despierta en mí?
Imaginar lo que le pude haber hecho hace que se me haga agua la boca. Me excita el sólo pensarlo. ¡Maldita sea! Me pregunto cómo pude aguantar estar a su lado tanto tiempo sin probar el sabor de sus labios. Me pone mal saber que me resistí. Que nos resistimos. No habrá otra sesión de resistencias. No más. Nunca más…

10 oct. 2009

Sesión cinematográfica .:. Ultima parte

-Dios!- grite. Comenzaba a humedecerme. Seguía tocándome por encima de mi ropa, al mismo tiempo que me besaba como si no hubiera un mañana. Creo que estaba apunto de venirme, aun sin tenerlo dentro me hacia sentir tanto placer que seguro era ilegal. Aventaba su cuerpo hacia mí y me aferraba con los brazos a su espalda. Sentí como su cuerpo se tensaba al estar tan cerca uno del otro. Forme un leve arco con mi cuerpo, quería sentir su dureza. Su mano hábil estaba a punto de llevarme al éxtasis.
-Quiero…- tenia que saber que era tenerlo dentro, si su mano me hacia sentir fuego por dentro, que era lo demás…?
-¿Qué…? ¿Qué quieres? – preguntaba
-Te quiero a ti…- jadee.
- Y me tendrás- afirmo.

Entonces se escucharon pasos en el pasillo después de la entrada de su casa.
-Shh!- puso su dedo en mis labios, para silenciarme.
-¿Hay alguien? ¡Alex! ¡Penny!- Era su hermana y con sus amigas.
-Oh por Dios!- soltó – Ahí hay un baño nos metemos en lo que mi tonta hermana nos busca en mi cuarto.- señalaba una puerta.
-Ajá – bajo de encima de mi, tomo mi ropa del suelo y gateando llegamos a un pequeño baño, muy pequeño. Percibía su calor y su aroma muy cerca, no podía creer que tan rápido se acabara. De mala gana empecé a vestirme, cuando me dijo:
-¿No que querías hacerme tuyo?- soltó seductoramente.
-Bueno yo, pues…- me hacia dudar con esas preguntas.
-Yo me muero por ti y creo que lo sabes. Me has visto desnudo, así que es mi turno…- sentencio.
Reí nerviosa.
-Mira, saldré e iremos a mi cuarto, para estar… más cómodos.
-Pero… y tu hermana?- mi voz sonó ansiosa y un tanto preocupada.
-Ella ¿qué? No te preocupes, me debe unas cuantas- admitió. Ya vestido, me dio un beso apasionado, hasta dejarme la cara roja - Te espero arriba. – Asentí con la cabeza y salio.

Deje que pasaran unos minutos y ya vestida, salí del baño. Como si nada pasará cruce la sala y comencé a subir las escaleras. Al llegar arriba me encontré a su hermana y a sus 2 amigas.
-Nos vemos luego Penny, solo regrese por dinero.- se despidieron con la mano.
-Claro. Diviértete, adiós. – dije y suspire con tranquilidad. Yo haria los mismo con tu hermano.
Sentí que una mano me jalaba de la cintura, al voltear era Alex que me reclamaba:
-¿Por qué me torturas así? Te necesito- fruncí los labios, sonrojada. – Vamos – decía mientras me llevaba a su cuarto con besos y caricias desesperados.
Empezó a desnudarme de nuevo. Jadeante, me besaba los senos, mi vientre y por fin llego a mi zona más sensible… y comenzó a tocarla y a besarla. Mientras gemía escuchaba su voz decir cuando me deseaba. Me cargo y llevo hasta la cama. Se quito el pantalón, se inclino hacia un cajón y saco protección. Acaricie el objeto de mi locura, que habitaba debajo de esos boxers morados. Sentí que la tela se tensaba, me arrodille frente a él, le quite el paquetito negro de sus manos. Me deshice de la poca ropa que ambos teníamos y le coloque el condón.
Me penetro lentamente al principio, se encontraba encima de mí. Con un hábil movimiento rode hacia arriba, manteniéndome dueña de la situación. Movía mis caderas cadenciosamente, al tanto que él acariciaba mis pechos.
-Tienes unos senos perfectos- dijo entre jadeos. Se levanto uno poco para besarlos y yo grite de placer.
-Oh, Penny…- decía. Me encantaba escuchar mi nombre de su voz, me excitaba todavía más. Nuestros movimientos fueron incrementando velocidad.
-Es mi turno de estar arriba- dijo, rápido y sin salir se poso arriba, sostuvo una de mis piernas con su mano cerca de su cadera. Me hacia enloquecer. Embestía con fuerza, pero siendo gentil a la vez. Se inclinaba y besaba mis labios, mis mejillas, orejas y cuello. Mi cuerpo no podía asimilar tanta satisfacción. Soltó mi pierna, y coloco sus brazos a ambos lados de mí, apretando las cobijas con fuerza. Mis gemidos aumentaban. Atraje su rostro al mío y lo bese con frenesí.
-Más…- Le exigía. Quería sentirlo más profundamente, unirnos en un infinito placer…
Aumento el jadeo de ambos y la velocidad de sus penetraciones. No creía posible nada de lo que me hacia. Con un par de sacudidas más ambos llegamos al éxtasis. Se derrumbo en mi, con la respiración agitada, me abrazo y besaba el cuello debajo de mi mandíbula.
Nos quedamos abrazados desnudos, no se cuanto tiempo. Oscurecía y tenía algo de frío. Al pie de su cama había una cobija, la desdoblo y la coloco encima de nosotros. Me bastaba con tenerlo cerca de mí.
-Penny yo… - no lo deje terminar, lo calle con un beso, no opuso resistencia.
-Shh!- no quería que nada arruinara el momento. – Tengo que irme.- me levante y vestí. Hizo lo mismo, ayudándome a abotonar la camisa. Rozaba suavemente mis senos, me enchinaba la piel el tacto de sus dedos.
De mala gana baje la escalera con él, dirigiéndonos a la puerta principal.
-Adiós – me despedí. No quería pero tenía que irme.
-Claro, te vas con cuidado- su voz se escuchaba algo triste. Si pudiera quedarme para “consolarlo” seguro lo haría.
-Sip – le iba a dar un beso en la mejilla. Si lo besaba en otra parte mi cuerpo se rendiría a sus encantos. Pero me beso frenéticamente en los labios. El beso duro una eternidad, no quería que se despegara de mi, pego su cuerpo al mío, hasta que nos separamos para recobrar el aliento.
-¿Vendrás a ver una película mañana conmigo? – nuevamente con esa voz y mirada seductoras a las que no me podía negar.
-Claro, ¿cuál veremos?- quise sonar inocente, pero mis ojos seguro me delataron.
- La misma de hoy – una sonrisa radiante salio de su rostro.
-Hummm…- entre cerré los ojos y pase la lengua por mis labios. – Está bien – le sonreí.

¡Claro que quería ver la misma película!

9 oct. 2009

Premios II

Más premios, no me la creo. Nuevamente gracias Gaby Black


Premios I

Vaya! Me emociono inclusive lloro, jojo, la verdad es que quiero agredecer que me hayan otorgado estos premios, muchas muchas gracias a Gaby Black. No conosco bien esto de los premios pero muchas gracias ;)


6 oct. 2009

Sesión cinematográfica .:. Primera parte


Mi mejor amigo me invito a ver una película de terror en su casa, sus padres trabajan casi todo el día, así que la mayoría del tiempo está solo en casa.

Toque el timbre de su casa, muy bonita por cierto, tenía un jardín al frente, con un lindo pasto verde, recién cortado. Su hermana abrió la puerta, solo era más chica que nosotros por 2 años, creo.
-Hola! Pasa, ése está en su cuarto, recogiendo según.- Me dijo, con una sonrisa amable, como cada día que iba a visitarlo. Subí las escaleras para llegar a su recámara, que era la última del pasillo y que tenia vista al patio de la entrada. Abrí la puerta, sin anunciarme, pues teníamos ya 3 o 4 años de conocernos. Con mi clásico grito de:
-Te atrape!!- él estaba desnudo y medio mojado, al parecer llegue muy temprano y acababa de salir de bañarse. Admitiré que no era feo. Era un poco más alto que yo, tenia el cuerpo esbelto, algo marcado, ya antes me había presumido que hacia pesas y yo simplemente bromeaba y le decía “Te vas a poner bien mamá Dolores”, pero nunca imagine que su arduo esfuerzo se convertiría en un cuerpazo. En serio, mi amigo estaba más que bueno.

Me quede en la puerta, pretrificada observándolo, No me imagino mi cara, pero si hubiese estado babeando no me sorprendería. No supe cuanto tiempo había pasado desde que entre a su recámara, pero él tampoco hizo por taparse esos atributos que le dieron.
-Dios! Penny, cierra la maldita puerta que hace frío. ¡¿No ves que pueden verme desnudo?!- grito
-Eh?- aun no salía de mi mente su cuerpo sin ropa y fue lo único que logre articular.
-Por Dios. Que entres y cierres la puerta!- repitió.
-Oh, si claro, claro-. Hice lo que me pidió, pero aun tenía la mirada en su cuerpo. Estaba algo acalorada y apuesto a que incluso sonrojada.

Comenzó a ponerse unos boxers morados, que le había regalado en su cumple y que tanto me gustaban, por el color claro. Saco unos jeans viejos de su closet y mientras se los ponía me clavaba esa mirada inquisidora que hacia cuando sabia que tramaba algo.
Inmediatamente me voltee hacia su escritorio, donde tenía una tele y en el reflejo de la pantalla podía verlo junto a su cama. Pase mi mano por la frente, tratando de quitar de mi mente su anatomía desnuda.
-¿Te vestirás ya?- pregunte; la verdad es que no quería que tuviera ropa, pero era su amiga, su mejor amiga, y si seguía medio desnudo mi autocontrol podría flaquear.
-Hem… ¿quieres que me vista?- Esas palabras las dijo con una voz tan seductora, que si no hubiese estado de espaldas a él y agarrada del borde del escritorio, me hubiera caído de rodillas.
-Yo…- dude.
Se acerco poco a poco hacia mí. Aproximo sus labios a mi odio derecho y susurro: “Déjate seducir” y me dio un beso en el cuello. Sentí un escalofrío recorriéndome el cuerpo.
Camino hacia la puerta, la abrió y salio. Yo seguí estática. Saque de la bolsa de mi pantalón un dulce, tenia que entretenerme en algo y necesitaba algo de azúcar y no sabia si sus labios me la darían.
Volvió al cabo de unos minutos, al entrar cerro la puerta. Me encontraba sentada en su cama, estrujándome las manos con nerviosismo.
-Listo!- exclamo. “Listo, ¿qué?” pensé.
-Ahora estamos solos. Mi hermana fue al cine con sus amigas- sentencio.- ¿Qué me quieres hacer?
-¿Mande?- me hice la sorda, pero escuche perfecto lo que ese perverso dijo.
-¿Que qué quieres hacer?
-Oh, pues la película, ¿no?- hable nerviosa todavía.
-Si – me miro sonriendo y me pregunto:- ¿Qué tienes parece que has visto un muerto?
Si un muerto es lo que había visto y estaba dispuesta a darle respiración de boca a boca.
-Oh nada, pues…- dude en decirle que lo había visto: DESNUDO. ¿Qué? ¿Acaso era poco? Verlo desnudito, tal como algunas veces lo había imaginado.
-Bueno, pero tu tranquila no paso nada ¿si?
-Ajá. Ya tocare la puerta.- decía sin atreverme a mirarlo a la cara.
-Neeeh, no te preocupes, no me molesto- tomo mi mano y me arrastro hasta la sala, en la planta baja de su casa.
Hizo todos los arreglos para la película, mientras que yo lo observaba embobada y con el corazón agitado, traía el pecho desnudo. El muy maldito. Empezó la película. Había traído palomitas, cerrado las cortinas. Su sala estaba en oscuridad. No una plena oscuridad, podía verlo (gracias a Dios). Se acomodo a mi lado, me miro y exclamo:
-Hey, no tengas miedo, es de suspenso. Pero, si tienes miedo, puedes tomarme de la mano- y sonreía.
-Ah! Más vale, gracias. – le regrese la sonrisa, atontada.

La película siguió y siguió, y yo perdida en mis más bajos pensamientos. De repente tomo mi mano. Me sobresalte.
-Perdón, no era mi intención asustarte- se disculpo.
-No importa- le sonreí.
Con la mano que tenia libre acaricio mi mejilla. Su dedo trazo el contorno de mis labios. Instintivamente le tome la mano y le bese el dedo cordial. Eso lo calentó y me tomo hasta posarme encima de él. Tocaba todo mi cuerpo, desde mi trasero hasta mi cuello. Yo lo besaba y jugaba con su lengua, mordisqueaba sus labios. Me quito la sudadera y después se dirigía hacia mi camisa. Note su desesperación y nerviosismo al no poder desabotonarla.
-Espera- dije-, lo hago yo-. La desabotonaba lentamente, mirándolo con lujuria. Mojaba mis labios. Mientras él me tomaba de la cadera para que se recostara en el sillón conmigo arriba. Me quite la camisa. Se mordió los labios. Acaricio mi cuerpo como memorizándolo. Besaba con un maldito experto. Tocaba mis senos y yo gemía de placer; sentía que no había mundo, ni humanidad solo él y yo, besándonos y tocándonos. Era su turno de estar arriba, con agilidad se quito los pantalones. Desabroche los míos y quede en ropa interior como él.
-Penny…- gemía
-¿Si? – álcanse a decir entre jadeos.
-Te… te deseo… tanto. – hablo entre caricias y besos.
-Yo…- gemía, no paraba de besarme.
Cuando de repente su mano se deslizo por entre mis piernas…
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