6 oct. 2009

Sesión cinematográfica .:. Primera parte


Mi mejor amigo me invito a ver una película de terror en su casa, sus padres trabajan casi todo el día, así que la mayoría del tiempo está solo en casa.

Toque el timbre de su casa, muy bonita por cierto, tenía un jardín al frente, con un lindo pasto verde, recién cortado. Su hermana abrió la puerta, solo era más chica que nosotros por 2 años, creo.
-Hola! Pasa, ése está en su cuarto, recogiendo según.- Me dijo, con una sonrisa amable, como cada día que iba a visitarlo. Subí las escaleras para llegar a su recámara, que era la última del pasillo y que tenia vista al patio de la entrada. Abrí la puerta, sin anunciarme, pues teníamos ya 3 o 4 años de conocernos. Con mi clásico grito de:
-Te atrape!!- él estaba desnudo y medio mojado, al parecer llegue muy temprano y acababa de salir de bañarse. Admitiré que no era feo. Era un poco más alto que yo, tenia el cuerpo esbelto, algo marcado, ya antes me había presumido que hacia pesas y yo simplemente bromeaba y le decía “Te vas a poner bien mamá Dolores”, pero nunca imagine que su arduo esfuerzo se convertiría en un cuerpazo. En serio, mi amigo estaba más que bueno.

Me quede en la puerta, pretrificada observándolo, No me imagino mi cara, pero si hubiese estado babeando no me sorprendería. No supe cuanto tiempo había pasado desde que entre a su recámara, pero él tampoco hizo por taparse esos atributos que le dieron.
-Dios! Penny, cierra la maldita puerta que hace frío. ¡¿No ves que pueden verme desnudo?!- grito
-Eh?- aun no salía de mi mente su cuerpo sin ropa y fue lo único que logre articular.
-Por Dios. Que entres y cierres la puerta!- repitió.
-Oh, si claro, claro-. Hice lo que me pidió, pero aun tenía la mirada en su cuerpo. Estaba algo acalorada y apuesto a que incluso sonrojada.

Comenzó a ponerse unos boxers morados, que le había regalado en su cumple y que tanto me gustaban, por el color claro. Saco unos jeans viejos de su closet y mientras se los ponía me clavaba esa mirada inquisidora que hacia cuando sabia que tramaba algo.
Inmediatamente me voltee hacia su escritorio, donde tenía una tele y en el reflejo de la pantalla podía verlo junto a su cama. Pase mi mano por la frente, tratando de quitar de mi mente su anatomía desnuda.
-¿Te vestirás ya?- pregunte; la verdad es que no quería que tuviera ropa, pero era su amiga, su mejor amiga, y si seguía medio desnudo mi autocontrol podría flaquear.
-Hem… ¿quieres que me vista?- Esas palabras las dijo con una voz tan seductora, que si no hubiese estado de espaldas a él y agarrada del borde del escritorio, me hubiera caído de rodillas.
-Yo…- dude.
Se acerco poco a poco hacia mí. Aproximo sus labios a mi odio derecho y susurro: “Déjate seducir” y me dio un beso en el cuello. Sentí un escalofrío recorriéndome el cuerpo.
Camino hacia la puerta, la abrió y salio. Yo seguí estática. Saque de la bolsa de mi pantalón un dulce, tenia que entretenerme en algo y necesitaba algo de azúcar y no sabia si sus labios me la darían.
Volvió al cabo de unos minutos, al entrar cerro la puerta. Me encontraba sentada en su cama, estrujándome las manos con nerviosismo.
-Listo!- exclamo. “Listo, ¿qué?” pensé.
-Ahora estamos solos. Mi hermana fue al cine con sus amigas- sentencio.- ¿Qué me quieres hacer?
-¿Mande?- me hice la sorda, pero escuche perfecto lo que ese perverso dijo.
-¿Que qué quieres hacer?
-Oh, pues la película, ¿no?- hable nerviosa todavía.
-Si – me miro sonriendo y me pregunto:- ¿Qué tienes parece que has visto un muerto?
Si un muerto es lo que había visto y estaba dispuesta a darle respiración de boca a boca.
-Oh nada, pues…- dude en decirle que lo había visto: DESNUDO. ¿Qué? ¿Acaso era poco? Verlo desnudito, tal como algunas veces lo había imaginado.
-Bueno, pero tu tranquila no paso nada ¿si?
-Ajá. Ya tocare la puerta.- decía sin atreverme a mirarlo a la cara.
-Neeeh, no te preocupes, no me molesto- tomo mi mano y me arrastro hasta la sala, en la planta baja de su casa.
Hizo todos los arreglos para la película, mientras que yo lo observaba embobada y con el corazón agitado, traía el pecho desnudo. El muy maldito. Empezó la película. Había traído palomitas, cerrado las cortinas. Su sala estaba en oscuridad. No una plena oscuridad, podía verlo (gracias a Dios). Se acomodo a mi lado, me miro y exclamo:
-Hey, no tengas miedo, es de suspenso. Pero, si tienes miedo, puedes tomarme de la mano- y sonreía.
-Ah! Más vale, gracias. – le regrese la sonrisa, atontada.

La película siguió y siguió, y yo perdida en mis más bajos pensamientos. De repente tomo mi mano. Me sobresalte.
-Perdón, no era mi intención asustarte- se disculpo.
-No importa- le sonreí.
Con la mano que tenia libre acaricio mi mejilla. Su dedo trazo el contorno de mis labios. Instintivamente le tome la mano y le bese el dedo cordial. Eso lo calentó y me tomo hasta posarme encima de él. Tocaba todo mi cuerpo, desde mi trasero hasta mi cuello. Yo lo besaba y jugaba con su lengua, mordisqueaba sus labios. Me quito la sudadera y después se dirigía hacia mi camisa. Note su desesperación y nerviosismo al no poder desabotonarla.
-Espera- dije-, lo hago yo-. La desabotonaba lentamente, mirándolo con lujuria. Mojaba mis labios. Mientras él me tomaba de la cadera para que se recostara en el sillón conmigo arriba. Me quite la camisa. Se mordió los labios. Acaricio mi cuerpo como memorizándolo. Besaba con un maldito experto. Tocaba mis senos y yo gemía de placer; sentía que no había mundo, ni humanidad solo él y yo, besándonos y tocándonos. Era su turno de estar arriba, con agilidad se quito los pantalones. Desabroche los míos y quede en ropa interior como él.
-Penny…- gemía
-¿Si? – álcanse a decir entre jadeos.
-Te… te deseo… tanto. – hablo entre caricias y besos.
-Yo…- gemía, no paraba de besarme.
Cuando de repente su mano se deslizo por entre mis piernas…

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