15 jun. 2011

Ojos

Ya no es lo mismo, mi corazón no palpita desbocado para ti como antes. Has perdido el toque de tu tacto sobre mi piel, ya no siento la descarga eléctrica de antes. Tu sonrisa aun me gusta pero ya no me hace suspirar. No puedo ver el brillo seductor de esos ojos achocolatados, ahora sé que puedo subir a la superficie, después de estar tanto tiempo en el fondo.

Puedo ver con mi cordura, esa que me pedía a gritos abrir los ojos. La felicidad comienza a invadirme. Siento como corre por mis venas a velocidades peligrosas. Mi alma esta extasiada de un perfume nuevo, un aroma delicioso, de paz, de tranquilidad. Sé que puedo sonreír. Lo estoy haciendo en estos momentos.

Te has ido de mis sueños tan fugazmente, como cuando alguna vez habitaste en ellos. Yo no ansío tus caricias, ni el calor de tu cuerpo, podría estar cerca de ti con mis manos entre las tuyas en una noche fría y aun tenerlas frías. No es que haya perdido el gusto o la sensación que brinda el calor humano. No, no es eso, simplemente es… eres tú. Has dejado de ser mi cenit pasional, la fantasía de mis más bajas pasiones, mi juguete favorito, tu risa ha dejado de ser mi sonido favorito.

Ahora simplemente eres tú. Sin nada fantástico ni maravilloso que mis ojos puedan admirar. Eres otro mortal de sangre caliente, con un corazón palpitante que ya no hipnotiza mis oídos, con un tacto que ya no quema mi piel. Ya no siento como ardo por dentro al verte, al soñarte, al desearte.

Ya no necesito tus besos, tu olor, tu sabor, tu calor, tu cuerpo, no, ya no. Soy libre de ti y tú eres libre de mí. Dormirás en otros brazos, lo sé, puedo imaginarlo incluso, y el monstruo que habita dentro de mi, seguiría en un profundo sueño, ya no gritaría de ira, ni desgarraría mis entrañas, no, nunca más lo hará por ti. Besaras otros labios, sí, también lo se y no me importa, debes creerme. Tocaras otro cuerpo, sentirás otras caricias, te deseara otra alma; pero nunca más la mía, NUNCA MÁS.

No derramare otra lágrima a causa tuya. Quizá lo haga por estar tanto tiempo idiotizada por alguien que nunca me correspondería, pero lo haré por mi, llorare por mi, no por ti.
No debes preocuparte ni sentir lastima por mi, no hay razón para que yo despierte esos sentimientos en ti. No, tu sigue en tu vida, en tu vida rutinaria, puedo darme cuenta ahora que no es tan sorprendente, alguna vez lo fue, si, pero ahora solo es aburrida para un espíritu libre, que desea aventuras nuevas.

Quizá para alguien más le resultes fascinante, descártame de entre esas “alguien más”, pues yo ya estoy lejos del radio de apreciación.

Mi cuerpo esta libre de partículas tuyas, ya no reconozco tu perfume siquiera.
Eres parte del mundo exterior, no de mi mundo. Te han desterrado, has muerto para mí.

Y soy muy, muy feliz.

17 mar. 2011

Rosas

Si quisiera describir lo que el simple roce de los pétalos provoca en mi cuello, nuca, oídos… me quedaría sin palabras.

La realidad es que cada roce era como si tus manos cálidas y grandes acariciaran cada poro de mi cuerpo.

Intentaba no gemir, espero que mis intentos hayan rendido frutos, no quería que nadie supiera que empezaba a humedecerme.

Ansiaba que continuaras con los movimientos inocentes, que continuaras alimentando mi lujuria, que continuaras con los susurros sin sentido.

Vamos, continua. Por favor.

Tócame con tus manos, con los suaves pétalos de rosa en tus manos. La naturaleza es sabia y conoce muy bien como satisfacerme.

Mi cuerpo comienza a arder de adentro hacia fuera. Arde lento y deliciosamente. El mundo desaparece por completo. Solo existen, la rosa, tu y yo.

¡Dios! Mis oídos no…

Soy débil, mis piernas están convirtiéndose en gelatina. Aun así, no quiero que te detengas. No deseo que jamás de detengas.

¡Maldición! Estoy sudando. Que nadie se de cuenta por favor. Este pequeño salón empieza a sofocarme, o quizá, son esos dibujos que trazas en mi cuello.

Mi corazón late emocionado y silencioso debajo de mi playera. Amenaza con salirse de mi pecho. Las palabras del profesor no tienen ningún interés para mí. Solo sigue acariciando inocentemente.

Al tiempo que te detuviste me sentí sola, vacía, con frío. No se si estuvo bien o mal. En parte puede que este bien, así mi cuerpo deja de arder, pero aun te deseo. Te deseo como un buen café por la mañana, mejor aun, como una mujer desea a un hombre por la mañana.

Y yo te deseo con el fuego de miles de soles.

¿Si al salir de este asqueroso salón nos fugáramos al fin del mundo para seguir con nuestros inocentes juegos y caricias?

No olvides las rosas…

24 feb. 2011

Mi esperanza...

¿Se aprende acaso, a ser una completa estúpida?

No lo creo, no se aprende a ser así, simplemente una ya es así. Y no digo que todas lo seamos. Porque… conozco pocas personas que lo son.

No puedo evitar las lágrimas ahora. Es como si ese sentimiento de desasosiego se apoderara de mi cuerpo. Como si fuera más fuerte que yo. Y es más fuerte incluso que mi jodida razón. Decir no es algo muy duro para mí, como decirle que no a aquello que más anhelas en el mundo. ¿Cómo? No puedo, o quizá no quiero. Sí, es eso. El no poder y el no querer son diferentes.

¿Pero acaso es mucho pedir…? Pedir un poco de amor, de comprensión, de pasión. No creo que sea mucho pedir. Es difícil darlo, muy difícil, porque saber que no recibirás nada de lo que tú des a cambio. Nada.

Mi pesimismo ensombrece mis letras. Mi soledad abraza mis noches. Mi dolor presiona mi pecho. El frio de mi existencia hace notar el aire que se escapa de mis suspiros. Odio esa sensación. Esa sensación de no obtener lo que deseas. Esa sensación de estar incompleta.

¿Se han sentido así? Con las lágrimas nublando su vista, con el corazón hecho nudo en la garganta. Sofocando su llanto mordiendo su lengua, sus labios. Cerrando los ojos con fuerza en un estúpido intento de sofocar y de detener su llanto. Mirando el vacío de sus vidas con un simple “Ya pasara…”, pero saben de ante mano y por experiencia que eso no se quedara en un “Ya pasara…”, seguirá ahí. Lastimando su pecho, su alma, su ser…

Lastimando ese fiero corazón que se quiere entregar pero que nadie está dispuesto a recibirlo. Ese corazón que late con fuerza cuando cruzan palabra con ese otro ser que los vuelve locos, tontos, estúpidos. Por ese ser que darían todo. Por ese ser… por el que están dispuestos a volar. A desplegar las alas que tanto tiempo estuvieron pegadas a su espalda.

¿Miedo? Sí, mucho. Estoy aterrada. Tiemblo y mi piel se enchina de pensar si quiera en aquello que jamás podrá suceder. En eso que la vida no está dispuesta a darme. Lagrimas… Oh lágrimas, detengan su camino. No crucen el valle de mis mejillas. Muy tarde…

Atrevidas han cruzado mis mejillas infinidad de veces. Logrando así, humedecer por completo mi rostro. Ruedan por mi cuello y se pierden en el algodón de mi ropa. Pero no las olvido, siguen ahí, pegadas a mi dolor, a mis tristezas. Pocas veces han aparecido por felicidad. ¿Acaso les gusta aparecer con mi dolor? Si, supongo que son unas asquerosas malandrinas.

Un suspiro que va con tu nombre, un suspiro que lleva grabada tu voz, un suspiro de esperanza. Dicen que la esperanza muere al último… Pero yo no creo en patrañas. Mi esperanza se ha ido. Se ha ido y no estoy segura de ir por ella.

Morir completa… ese, amigos, es mi destino. Mi esperanza…

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