27 sept. 2010

Instinto Animal - Parte 5


...Penny...


Un excitante sonido salio de su boca. Continúe tocándolo. Comenzó a jadear. Estaba caliente, ardía. Ansíe probarlo.
-No…- gimió. Tomo una de mis manos por la muñeca y me dio la protección. Se deshizo de sus pantalones, después de su boxer gris. La tela estaba a reventar debido a su excitación.
No pude evitar bajar la vista. Me ruborice. Mi pulso se acelero aun más.
-No te distraigas- dijo pícaramente, subiendo mi cara tomando mi barbilla con su mano. Para después embriagarme con sus besos. Dejo de besarme, dándome la oportunidad de cubrir su miembro duro con el plástico. Realice lentamente esa acción. Cerró los ojos y su rostro se contrajo en una dulce mueca.
-Listo- dije con mi boca contra la suya. Toco mi húmeda entrada con sus dedos, llevándolos después a su sexo.

Comenzó a besarme mientras entraba de a poco en mi cuerpo. Lo tome con fuerza del cuello. Mordí levemente el lóbulo de su oreja.

Empujo con fuerza. No logre contener un gemido. Se detuvo. Con mis piernas alrededor de su cadera lo invitaba a profundizar sus movimientos.
-Penny…- jadeaba en mi oreja.
Su vaivén se incremento. Baje mis manos por su musculosa espalda, hasta llegar a su trasero. Gruño contra mi boca. Me cargo por las caderas. Salio de mi y me arrojo a la cama.

Tomo mis piernas y las subió a sus hombros. Me levanto ligeramente. De nuevo entro en mí, ahora sin detenerse. Grite de placer. Lo vi sonreír satisfecho.
En la posición en la que me tenia, entraba profundamente en mi ser. Jadeaba ante cada arremetida contra mi cuerpo. No podía pensar en otra cosa que no fuera Nosotros.

Bajo mis piernas y se giro para que lo montara. Tomo mi cadera mientras me movía en círculos. Le gustaba que llevara el control. Tomo uno de mis pechos apretando un poco mi pezón.
-Ohhh…- logre decir. Se levanto y lo beso. Intercambiando su lengua y sus tibias manos. Levantaba su pelvis para sincronizar movimientos y llegar al mayor de los placeres.

Pronto los dos lo lograríamos.

Sentí mi interior tensarse. Giro de nuevo para estar encima. Tomo mis piernas colocándolas a sus costados. Las embestidas provocaban que mis pechos brincaran con libertad, los veía mordiendo sus labios.
Una de sus manos se dirigió a mis senos. Se inclino y ligeramente los mordió. ¡Dios! Qué bien se sentía.


Continuara...

25 sept. 2010

Estreno: Maldita delicia


Hola, lectores. Por fin estrene Maldita delicia. El primer capitulo comprende los POV de cada una de las protagonistas de la historia. Asi que poco a poco empezare a subir sus perspectivas de vida. Cada una es diferente, como cada una de sus amigas. Cada una con sus sueños, sus miedos, sus errores, sus debilidades, sus fortalezas y sus amorios (:

Aqui, los dos primeros POV's:
-Luna Phellan
-Renata Cotty

Un pequeño fragmento de la perspectiva de Renata Cotty:

>>
Fantaseaba con Lex desde que lo conocí. Desde hace unos 3 o 4 años. Sin duda era un hombre sexy, arrinconable.
Tenía en mi haber una lista de músicos arrinconables. Como ese chico, Jared… Mmmh. Si, acepto soy una adicta al sexo con músicos. Esperen dejen recuerdo nuestro encuentro. Él bajo del escenario en un bar en el centro de Kansas, había acompañado a Luna a casa de sus padres. Esa noche salimos por unos tragos junto con su hermano. Que como tocaba la batería conocía a muchas banditas locales.

[...]



Los espero en ¡¡Tea Party!!

23 sept. 2010

Pequeña Maldita Delicia...


Una pequeña probadita de mi nueva historia, que podran leer solo en Tea Party.
Mañana, gran estreno.

Ay, me siento como en un programa de TV


>>
-Dale lo que te pide, Lu. Ya no eres una niñita. Además hay que darle placer al cuerpo – Jennifer alzaba su barbilla orgullosa de su acertado comentario.
-No se… - dudaba. No negare que me encantaban los hombres. Digo, por algo pisaron el mundo. Pero soy de esas chicas que si sentían mariposillas en la panza, entonces era el chico adecuado, no el ideal, pero si el adecuado para darle placer al cuerpo.

20 sept. 2010

Instinto Animal - Parte 4


...Jacob...

De nuevo me besaba, sentía su cuerpo contra el mío. Camine hasta la cama de esa habitación. No me importaba saber quien era el dueño, porque en unos minutos seria el dueño del mundo.

Teniendo a Penny en mis brazos, nada más me importaba.

La senté a la orilla de la cama. Estaba por hincarme frente a ella, cuando se puso de pie.
-¿Qué pasa?- me levante.
-Nada- camino un poco. Subió una pierna a la silla. Estiro su media de red, acomodando su ligero. ¡Dios! Qué hermosas piernas. Intercambio la pierna. Estaba jugando conmigo. Me acerque.
-Te ayudo- dije tocando la mano que tenia en el tobillo.
-Si quieres…- su voz era seductora. Ahora yo era la presa.

Deslice mi mano desde su tobillo hasta su muslo. Estaba que ardía por ella.
Alce la mirada y vi que ella me sonreía. Subí un poco su vestido, alcanzando a ver un trozo de su ropa interior de encaje negro, una combinación perfecta con su vestido, su ligero y sus medias.

-Listo- me puse de pie. Bajo la pierna de la silla.
-Gracias- se dio la vuelta. Su cabello por arriba de sus hombros dejaba al descubierto su espalda cubierta por el encaje de su vestido-. ¿Me ayudas?-dijo girado su cabeza para verme.
-Por supuesto- el cierre de su vestido llegaba hasta la espalda baja. Toque su piel con mis dedos, ésta se enchino.

Se dio la vuelta. Quedando de frente a mí. Dio un paso hacia atrás y deslizo su vestido hacia abajo.

La mire de pies a cabeza, deleitándome con su cuerpo. Sus pechos cubiertos por un ligero sostén de encaje, hacia resaltar perfecto esa zona. La ropa interior negra, esa que minutos antes vi fugazmente, resaltaba apetitosamente sus caderas y sus torneadas piernas; portadoras de unas medias de red. Todo en conjunto me llamaba a gritos.

Mi pecho amenazaba con sacar mi corazón de ahí. Ella me sonreía con las mejillas coloradas.
-¿Te gusta lo que vez?- su voz era apenas un susurro. Llevo sus manos atrás de su cuerpo, sacando un poco su pecho.
Eso si que era un tortura.
Me acerque a ella, a paso lento. Tome su cuello, acariciando con mi palma. Gimió.
Su bronceada y exquisita piel respondía a mi tacto de una forma tan sensual, que el solo verla me excitaba más. Su respiración se acelero y su pecho subía y bajaba provocándome aun más. No podía aguantar más…
El hecho de que se desnudara solo para mi, me hacia el hombre más feliz de la tierra. Mi apetito crecía a cada suspiro que salía de su boca.

Comencé por besarle el cuello. Se sostenía tomando mis brazos con fuerza. Subí mis labios recorriendo un camino de caricias hasta su mandíbula. Ansiaba probar mi boca y yo más la de ella, pero antes quería degustar cada rincón de su cuerpo.
-Jacob…- gemía, la besaba cerca de sus orejas, mordí y lamí el lóbulo de éstas. Otro gemido…
¡Dios! Me estaba volviendo loco escucharla.
Con fuerza tomo mi rostro entre sus delicadas manos.
-Te necesito justo ahora- dijo con voz firme. Aquello no era una petición, era una orden. Me moría por acatar sus exigencias.
-Lo sé- le sonreía. Sus pupilas dilatadas me decían que ya estaba lista. Baje mi mano, tocando la mayor cantidad de piel que me fuese posible. Cerró los ojos y apretó mis hombros. Toque su bajo vientre y no pudo contener un gemido.
-Jacob…- le oí gemir de nuevo. Toque por encima de su ropa. Ya estaba húmeda, totalmente lista para mí. Se me hizo agua la boca.
La tome de la cadera, cargándola la lleve hasta la cama. La deje caer en la orilla. Sus piernas ligeramente abiertas me clamaban tocarlas. Y fue lo que hice.

Arrodillado ante ella, acaricie sus torneadas piernas. La mire a los ojos para saber si quería que me detuviera. Recargada en sus manos me devolvía la mirada. Una mirada llena de deseo.

Comencé por besar la parte interna de sus muslos. Abría las piernas para que la besara más profundamente. Me tenía encantado. Besaba y lamia intercambiándome de pierna. Ella agarraba con fuerza la colcha de la cama.
Llegue a su centro, lamí mis labios. Quite su ropa interior, bajándola lentamente hasta sus tobillos. Ahora estaba en completa disposición solo para mí. De nuevo comencé a besarla y ella apretada co mayor fuerza la colcha. Me encontré nuevamente con su centro. Tanteé la zona con mis dedos, ella los disfrutaba. Se había tendido por completo en la cama, su pecho subía y bajaba agitado. La bese, ella gemía. Era música para mis oídos, con una mano acariciaba su entrada y con la otra su estomago y pechos.
-Ahh…- gemía cada que metía dos de mis dedos en ella.

Moria por degustarla. Tome una de sus piernas y la subí a mis hombros. Abrí un poco sus pliegues e introducí mi lengua, grito un poco cerrando los puños. Besaba su húmeda entrada, quería probarla aun más. Bese su entre pierna, “Jake…” jadeo. No pare de besarla, de lamerla, ni de introducir mi lengua en ese exquisito cuerpo. Sus jadeos se incrementaban. Estaba embriagado de su sabor y de esos gritos de excitación que salían de su boca. Me hacían estar en llamas.
-Ohh… Jake- jadeo. Su cuerpo se tenso. Mis dedos entraron y salieron por última vez antes de ver el fruto de mis actos: un delicioso gemido seguido de un orgasmo.
-Dios- decía mientras el placer la llenaba.

Bese sus piernas por ultima vez y me recosté a su lado. Su respiración comenzaba a normalizarse. Me beso, tomando mi rostro haciéndome girar hacia un costado. Yo la tome por la espalda para sentirla más cerca. Gimió un poco cuando sintió mi excitación en su vientre.
Girándome por completo se subió en mí. Coloque mis manos en su cadera, apretando un poco su piel.
-Te desee desde que escuche tu voz por primer vez- decía, al tiempo que sus manos se dirigían a mi camisa. Me incorpore ayudándole a quitar el saco y la camisa.

Sonreía. Se acerco a besarme de nuevo. Acaricie su espalda. Su piel tibia me provocaba de sobre manera.
Sin verlo venir, se bajo de mí. La vi alejarse, meneando sus caderas, lo hacia apropósito. Estaba sacando algo de su bolso. Lo había dejado en un mueble, que tenia un enorme espejo. Donde se veía casi por completo.
Camine hacia donde se encontraba. Deje que sintiera mi dureza detrás de ella. Suspiro. Baje mis manos hasta su bajo vientre. Me excitaba cada que miraba su rostro perlado en sudor desde el espejo. Llevo sus manos a mi cuello. Intento girarse pero la detuve. La vi hacer un puchero, que me encendió más. Seguí restregándole en su trasero mi excitación. La vi morder su labio inferior.
-Jacob…- gimió.
Continúe masajeando, tocándola. Besando la parte de atrás de su cuello.
-Jacob- dijo con voz clara. La vi en el reflejo con un paquete negro en su mano. Torcía la boca sensualmente. Deje que se girara. La cargue y la senté en el mueble. Mantuvo la sonrisa en su cara. Enredo sus piernas en mi cadera e hizo que me acercara.
Desabrochó mis pantalones, mientras lamia mi pecho. Deje que me tocara. Sentir su lengua me ponía más duro. Bajo sus manos hasta mi ombligo. Y las metió en mi pantalón. Un sonido entre gruñido y jadeo salio de mi boca.








Continuara...

11 sept. 2010

Instinto Animal - Parte 3


...Penny...

Sentí su mano en mi cintura. Mi corazón se acelero. Baje la mirada. Ese traje negro le quedaba más que perfecto. Me guiaba paso a paso con el ritmo lento de la música. Afortunadamente no lo pise, me hubiera muerto de vergüenza.

Cada acercamiento de nuestros cuerpos me estremecía. Me dio un par de vueltas, cuando termine de girar estuve muy cerca de su rostro.

Ambos dejamos de bailar. Puso su mano en mi mejilla, su pulgar rozo mi boca. No podía despegar mi mirada de sus ojos. Mi pulso estaba por completo loco. Se acercaba lento. Tanteando la zona con su mirada.

Necesitaba desesperadamente probar el sabor de esos carnosos labios. Sus ojos pasaban de mis ojos a mi boca.

La distancia se acababa entre nosotros. Sentí su respiración en mi rostro. De nuevo toco mis labios con su pulgar. Ardía por dentro, ahora más que nunca. Mi corazón latía fuerte y lo sentía palpitar en mi garganta.

Pasaban los segundos, menos distancia entre nosotros.

Me mataba la necesidad de probar su boca…

Sus labios carnosos tocaron por fin los míos. Al principio el beso fue lento. Recorría mi boca tímidamente con pequeños besos. Subí las manos a su cuello, me puse de puntitas para probar más profundamente su boca. Lo sentí sonreír.
-Jacob…- gemí en su boca. Seguía besando lentamente mis labios. Haciendo esta dulce agonía una eternidad.
-Va…- no podía hablar, su calido aliento envenenaba mis venas-. Vamos… a un… lugar más intimo- logre decir.
Paro de besarme, mirándome fijo sonrío. Mordí mis labios. Tome su mano y lo jale escaleras arriba.

Mi urgencia por llegar a mi objetivo, me hizo empujar e ignorar a cuantos cruzaban por mi camino.

Abrí la puerta. Lo jale de la corbata entrando al cuarto. Cerré la puerta a sus espaldas, lo empuje con fuerza a la puerta y lo bese.

5 sept. 2010

Instinto Animal - Parte 2

Tome su mano con nerviosismo. Su calidez me lleno por completo. Solo la podía ver a ella. Ax, había desaparecido de mi visión. Solo era ella, Penny, con su sonrisa radiante, sus ojos casi negros, sus labios rojizos en demasía antojables.

El tacto de su piel fue una descarga eléctrica para mi cuerpo. Le devolví su mano, seguro comenzaba a verme como un tonto al no soltarla.

No quería soltarla, ansiaba jalarla al rincón más cercano y plantarle unos besos que la hicieran percatarse del deseo que despertaba en mí.

-Bien- la voz de Ax, me regreso a Tierra.
-Ahora que por fin soltaste su mano, me la llevo para que conozca a los demás.

¿Qué? ¡No! ¡Déjala conmigo!

-Claro- fue lo único que logre decir.

No quería que la alejara de mí. La tomo de la mano arrastrándola a través de la sala. Escuche un leve “Nos vemos”.

Los vi caminar. Mire su espalda y también sus caderas contoneándose un poco, mi cuerpo ardió aun más.

---


Mis ojos la buscaban entre los invitados. Había tanta gente. No la encontraba. No pudo haberse ido, aun era temprano. Empecé a desesperarme.

Una melódica voz hizo que diera media vuelta.

Platicaba con varias personas. Reían mucho, su sonrisa era única, su voz era música para mis oídos.

Me dirigí hacia su grupillo de risas, dispuesto a invitarla a bailar. El hecho de imaginar mi mano en su cintura o en su cadera o en todo su cuerpo, me hacia agua la boca.
Me encontraba a unos cuantos pasos de ella, cuando un individuo de cabello largo vestido de Griego, medio desnudo, la tomo de la mano remolcándola al centro de la sala, al intento de pista de baile.

Sonaba una música rápida, muy rítmica, el monstruo en mi interior soltó un rugido burlón, sabía que no podía tocarla. No con ese tipo de música.

Veía como movía su cuerpo llevando el ritmo con sus caderas. De vez en cuando el sujeto se acercaba a su oído y le decía algo, con lo que ella respondía sonrojándose, haciéndola verse todavía más preciosa.

La música de fondo cambio abruptamente, causando un bajo susurro. El ritmo era lento, obligando a los bailarines a tomar a sus parejas más de cerca.
¡No! Esto no podía pasarme.

Se ruborizo aun más. Parecía que negaba con la cabeza. El tipo la animaba a seguir bailando, pero ella continuaba negándose. Ya no insistió más, la tomo de la mano y se dirigieron a sus amigos.

Tenía la oportunidad de invitarla a bailar. No era un buen bailarín, pero me defendía.

-Hola- salude, mirando a todos. Respondieron mi saludo con sonrisas o asintiendo con la cabeza-. ¿Bailamos?- le ofrecí mi mano, con la palma hacia arriba. Con una sonrisa la miraba a los ojos.

Miro mi mano, después mi cara, fijo sus ojos en los míos sonriendo tímidamente.

Espere.

No fue mucho tiempo desde que había llegado ahí, pero comenzaba a sentirme como un idiota con la mano estirada.

Sentía la mirada de todos clavada en mí.

-Sip- tomo mi mano. Su calidez en mi cuerpo hizo que mi alma suspirara. La lleve a la pista. Las canciones lentas aun sonaban. Que suerte.

Quedamos frente a frente, aun tomados de la mano.

-No se bailar- admitió. Se ruborizo. Sonreí. No me parecía que no supiera bailar, esos movimientos que hacia hace unos momentos, me levantaban el animo en todos los sentidos. Fruncí un poco los labios. Ella bajo la mirada. Tome su barbilla con la mano libre. Esos preciosos ojos oscuros me miraban. Eran enigmáticos. A simple vista se veían tristes, cautelosos, tímidos. Pero en el fondo destellaban fuego, eran pura pasión.

-Solo muévete como hace unos instantes- le dije muy cerca. Olía a chocolate y un poco de coco. Llene mis pulmones de su esencia. Ahora podría recordarla siempre. Su mano derecha la lleve a mis hombros, tome su otra mano entre la mía, mi mano libre lentamente la baje a su cintura.
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