20 sept. 2010

Instinto Animal - Parte 4


...Jacob...

De nuevo me besaba, sentía su cuerpo contra el mío. Camine hasta la cama de esa habitación. No me importaba saber quien era el dueño, porque en unos minutos seria el dueño del mundo.

Teniendo a Penny en mis brazos, nada más me importaba.

La senté a la orilla de la cama. Estaba por hincarme frente a ella, cuando se puso de pie.
-¿Qué pasa?- me levante.
-Nada- camino un poco. Subió una pierna a la silla. Estiro su media de red, acomodando su ligero. ¡Dios! Qué hermosas piernas. Intercambio la pierna. Estaba jugando conmigo. Me acerque.
-Te ayudo- dije tocando la mano que tenia en el tobillo.
-Si quieres…- su voz era seductora. Ahora yo era la presa.

Deslice mi mano desde su tobillo hasta su muslo. Estaba que ardía por ella.
Alce la mirada y vi que ella me sonreía. Subí un poco su vestido, alcanzando a ver un trozo de su ropa interior de encaje negro, una combinación perfecta con su vestido, su ligero y sus medias.

-Listo- me puse de pie. Bajo la pierna de la silla.
-Gracias- se dio la vuelta. Su cabello por arriba de sus hombros dejaba al descubierto su espalda cubierta por el encaje de su vestido-. ¿Me ayudas?-dijo girado su cabeza para verme.
-Por supuesto- el cierre de su vestido llegaba hasta la espalda baja. Toque su piel con mis dedos, ésta se enchino.

Se dio la vuelta. Quedando de frente a mí. Dio un paso hacia atrás y deslizo su vestido hacia abajo.

La mire de pies a cabeza, deleitándome con su cuerpo. Sus pechos cubiertos por un ligero sostén de encaje, hacia resaltar perfecto esa zona. La ropa interior negra, esa que minutos antes vi fugazmente, resaltaba apetitosamente sus caderas y sus torneadas piernas; portadoras de unas medias de red. Todo en conjunto me llamaba a gritos.

Mi pecho amenazaba con sacar mi corazón de ahí. Ella me sonreía con las mejillas coloradas.
-¿Te gusta lo que vez?- su voz era apenas un susurro. Llevo sus manos atrás de su cuerpo, sacando un poco su pecho.
Eso si que era un tortura.
Me acerque a ella, a paso lento. Tome su cuello, acariciando con mi palma. Gimió.
Su bronceada y exquisita piel respondía a mi tacto de una forma tan sensual, que el solo verla me excitaba más. Su respiración se acelero y su pecho subía y bajaba provocándome aun más. No podía aguantar más…
El hecho de que se desnudara solo para mi, me hacia el hombre más feliz de la tierra. Mi apetito crecía a cada suspiro que salía de su boca.

Comencé por besarle el cuello. Se sostenía tomando mis brazos con fuerza. Subí mis labios recorriendo un camino de caricias hasta su mandíbula. Ansiaba probar mi boca y yo más la de ella, pero antes quería degustar cada rincón de su cuerpo.
-Jacob…- gemía, la besaba cerca de sus orejas, mordí y lamí el lóbulo de éstas. Otro gemido…
¡Dios! Me estaba volviendo loco escucharla.
Con fuerza tomo mi rostro entre sus delicadas manos.
-Te necesito justo ahora- dijo con voz firme. Aquello no era una petición, era una orden. Me moría por acatar sus exigencias.
-Lo sé- le sonreía. Sus pupilas dilatadas me decían que ya estaba lista. Baje mi mano, tocando la mayor cantidad de piel que me fuese posible. Cerró los ojos y apretó mis hombros. Toque su bajo vientre y no pudo contener un gemido.
-Jacob…- le oí gemir de nuevo. Toque por encima de su ropa. Ya estaba húmeda, totalmente lista para mí. Se me hizo agua la boca.
La tome de la cadera, cargándola la lleve hasta la cama. La deje caer en la orilla. Sus piernas ligeramente abiertas me clamaban tocarlas. Y fue lo que hice.

Arrodillado ante ella, acaricie sus torneadas piernas. La mire a los ojos para saber si quería que me detuviera. Recargada en sus manos me devolvía la mirada. Una mirada llena de deseo.

Comencé por besar la parte interna de sus muslos. Abría las piernas para que la besara más profundamente. Me tenía encantado. Besaba y lamia intercambiándome de pierna. Ella agarraba con fuerza la colcha de la cama.
Llegue a su centro, lamí mis labios. Quite su ropa interior, bajándola lentamente hasta sus tobillos. Ahora estaba en completa disposición solo para mí. De nuevo comencé a besarla y ella apretada co mayor fuerza la colcha. Me encontré nuevamente con su centro. Tanteé la zona con mis dedos, ella los disfrutaba. Se había tendido por completo en la cama, su pecho subía y bajaba agitado. La bese, ella gemía. Era música para mis oídos, con una mano acariciaba su entrada y con la otra su estomago y pechos.
-Ahh…- gemía cada que metía dos de mis dedos en ella.

Moria por degustarla. Tome una de sus piernas y la subí a mis hombros. Abrí un poco sus pliegues e introducí mi lengua, grito un poco cerrando los puños. Besaba su húmeda entrada, quería probarla aun más. Bese su entre pierna, “Jake…” jadeo. No pare de besarla, de lamerla, ni de introducir mi lengua en ese exquisito cuerpo. Sus jadeos se incrementaban. Estaba embriagado de su sabor y de esos gritos de excitación que salían de su boca. Me hacían estar en llamas.
-Ohh… Jake- jadeo. Su cuerpo se tenso. Mis dedos entraron y salieron por última vez antes de ver el fruto de mis actos: un delicioso gemido seguido de un orgasmo.
-Dios- decía mientras el placer la llenaba.

Bese sus piernas por ultima vez y me recosté a su lado. Su respiración comenzaba a normalizarse. Me beso, tomando mi rostro haciéndome girar hacia un costado. Yo la tome por la espalda para sentirla más cerca. Gimió un poco cuando sintió mi excitación en su vientre.
Girándome por completo se subió en mí. Coloque mis manos en su cadera, apretando un poco su piel.
-Te desee desde que escuche tu voz por primer vez- decía, al tiempo que sus manos se dirigían a mi camisa. Me incorpore ayudándole a quitar el saco y la camisa.

Sonreía. Se acerco a besarme de nuevo. Acaricie su espalda. Su piel tibia me provocaba de sobre manera.
Sin verlo venir, se bajo de mí. La vi alejarse, meneando sus caderas, lo hacia apropósito. Estaba sacando algo de su bolso. Lo había dejado en un mueble, que tenia un enorme espejo. Donde se veía casi por completo.
Camine hacia donde se encontraba. Deje que sintiera mi dureza detrás de ella. Suspiro. Baje mis manos hasta su bajo vientre. Me excitaba cada que miraba su rostro perlado en sudor desde el espejo. Llevo sus manos a mi cuello. Intento girarse pero la detuve. La vi hacer un puchero, que me encendió más. Seguí restregándole en su trasero mi excitación. La vi morder su labio inferior.
-Jacob…- gimió.
Continúe masajeando, tocándola. Besando la parte de atrás de su cuello.
-Jacob- dijo con voz clara. La vi en el reflejo con un paquete negro en su mano. Torcía la boca sensualmente. Deje que se girara. La cargue y la senté en el mueble. Mantuvo la sonrisa en su cara. Enredo sus piernas en mi cadera e hizo que me acercara.
Desabrochó mis pantalones, mientras lamia mi pecho. Deje que me tocara. Sentir su lengua me ponía más duro. Bajo sus manos hasta mi ombligo. Y las metió en mi pantalón. Un sonido entre gruñido y jadeo salio de mi boca.








Continuara...

1 comentario:

Teles dijo...

Y aquí estoy yo, desayunando y más caliente que un carbón...Beuuuuu!!! ¿qué es lo que fue a buscar Penny? Dios, dios, dios.
UN beso gigante!
T.

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