12 dic. 2010

Y las mariposas se fueron a la mierda…



Mi mente nuevamente reprime esos recuerdos. Esos recuerdos que son tuyos, solo tuyos. Oh, dulce beso… ¿O quizá no fue así? Solo juntaste tus labios con los míos con una furia que no tenia nada de pasión, de fuego, de necesidad ni deseo. ¿Qué fue entonces?

¿Solo un beso?

¿Pero que es un beso entonces? Sentir y saborear los labios de la persona que tanto te atrae, que te hace humedecer solo con la mirada…

Mi mente olvida los malos momentos, pero con este tiene un serio problema. Siempre desee que eso pasara, y ahora que paso, no estoy segura de querer recordarlo o peor, repetirlo. Siempre imagine que seria como sentir esas jodidas mariposas en la panza, sentir que el mundo desaparece y que solo estas tu y yo. Pero no, aun podía escuchar sus suaves murmullos a mis espaldas, asegurándose de que siguiéramos ahí, sin engañarlos.

Claro que no fue un engaño para ellos. El engaño fue hacia mí. Se apodero de mi cuerpo como una ráfaga de viento, helándome los huesos y aplastando mis sueños y esperanzas.

Las mariposas se fueron a la mierda. Y aun así… te deseo. Deseo que tu mano se apodere de mi cuerpo, que se apodere de mi cordura y me haga cerrar los ojos con fuerza reprimiendo un gemido que añora salir de mi garganta. Que desea que lo escuches y que eso te provoque aun más. Más que mi mano tímida rodeando tu dureza. Más que mi mano frotando tu extensión. Más que mis dedos pasando por tu punta. Más que mis uñas rasgando tu carne con lujuria. Más de lo que mi boca ansiaba probarte una y otra, y otra vez.

¿Acaso estoy perdiendo la cordura?

Si. Esa es mi única respuesta. Una sola palabra afirmativa para todo este caos que gobierna mi mente. No hay miradas sobre el hombro observando lo que fue y lo que quise que fuera. Solo es lo hay. Y eso, es tan confuso que ahora mismo me pregunto que fue lo que mi cuerpo sintió cuando demandabas mi carne húmeda rodeando tus dedos curiosos.

Tus susurros roncos en mis oídos podían bien mojarme aun más, dándote acceso a mi cuerpo como nunca antes. Al primer toque y yo ya era toda tuya. Tu mano exigente reclamaba mis piernas. Quise evitarlo, créeme. Pero no. Mi lujuria mandaba a esas horas y yo, solo me dejaba llevar como una bolsa de plástico por el viento de otoño. Dejándome elevar por el cielo infinito. Tocarte lo deseaba aun más que el sol por las mañanas.

Tocar tu dureza palpitante fue… Estabas tibio, duro, fuerte. Y aunque mis dedos nerviosos te tocaban con cuidado, lo que más necesitaba eran tus besos por mi cuello, tu lengua probando mi piel, tus manos masajeando mis pechos, salvajes y exigentes. Todo mi cuerpo gritaba tu nombre.

Quería sentirte goteante y jadeante por mi tacto. ¿Lo logre? No lo se. A estas alturas mi mente quiere olvidarlo. Pero… ¿es mi mente realmente la que quiere olvidar? ¿O es mi miedo matutino que se apodera de mi poca cordura?

Oh, cordura. Déjate seducir por los dedos sabios que invaden mi cuerpo, con los suaves gruñidos y risitas. Déjate seducir y deja que me seduzcan también. Mata el miedo y las dudas. Mata todo lo que se interponga entre las mariposas en las tripas y yo.

Quiero esas mariposas ahora. Quiero sentirlas revolotear excitadas cuando sus labios me toquen, cuando su lengua invada mi boca y sus dientes la reclamen. Quiero sentirlas y dejarme seducir por sus aleteos, dejarme seducir por sus labios carnosos invadiendo mis labios, dejarme seducir por sus manos sobre mi cuerpo.

Oh, mariposillas, vengan a mi.

15 nov. 2010

En cuerpo y alma


Algo más que solo regalos materiales recibiría Carolina esta noche.

Ella no sabia, pero había alguien, al que no había invitado a su fiesta. Si, hoy era su cumpleaños. Importaba poco cuantos cumplía. A una mujer nunca se le pregunta la edad. Pero de eso no hablaremos.

El chico del que hablo, no tiene nombre, pero se que muchas desean estar entre sus brazos, estar debajo o sobre ese musculoso cuerpo. Describirlo seria un pecado. Brazos fuertes, pecho de tableta de chocolate –tentador y lujurioso – ojos profundos y calientes, sonrisa deslumbrante –de esas que te hacen suspirar y decir “Ay que lindo”, pero detrás de esa frase tierna, sabes muy bien, que deseas algo más con esa sonrisa linda. Lo sabes, acéptalo –, su caminar era elegante, sus manos grandes y suaves –que te hacen desearlas por cada pulgada de tu ser.

En conclusión, un Dios. Un Dios de la lujuria.

Carolina o Carito, o Caro, solo para los amigos, caminaba un tanto cansada –debido a sus altos tacones – directo al baño.

Estaba ubicado al fondo de un pasillo en su jardín, esa parte de la casa no estaba iluminada, ya que no salían al jardín para entrar al baño que tenía dos entradas, una desde el jardín y otra desde el interior de la casa.

Delante de ella había un par de chicas, imagino que eran amigas de sus amigos. Así que no les hizo mucho caso. Las chicas continuaron su charla banal, mientras que ella cambiaba de postura para descansar un poco los pies.

De pronto, unas manos grandes le ciñeron la cintura.

-Me encanta tu vestido – le dijo una voz tersa y a la vez profunda. Atrayente. Sexy.

En el acto Carolina sintió como el cuerpo se relajaba y se calentaba. No grito, ni se asusto, el cuerpo pegado detrás de ella era agradable. Las manos la apretaron contra su cuerpo y ella pudo sentir como la entrepierna de ese desconocido chocaba y vibraba contra su cadera. Al parecer era alto, así como a ella le gustaban.

Sonrío mordiendo sus labios. E intento girarse para verlo, pero el hombre no lo permitió, en cambio, ella lo escucho reír con suficiencia en su nuca. Aspiro con lentitud el aroma a jabón de su cabello largo. Quito su cabello, descubriendo el hombro de Carolina, beso y después paso la lengua por esa zona, subiendo hasta el inicio de su oído derecho. Ahí, mordió su lóbulo y beso su nuca.

Carolina se sintió humedecer.

Trago con dificultad. Él aun respirando contra su nuca.
-Soy todo tuyo – le dijo el hombre.
-Lo se – contesto ella.
Las chicas salieron del baño y no se percataron de la presencia de Carolina y su ahora regalo de cumpleaños. Quizá el alcohol corriendo divertido por sus venas las hizo olvidar el tiempo y espacio.

El hombre supo que esta era su oportunidad. Jalo a Carolina al baño y cerro con seguro. Las luces aun estaban apagadas. Y así las dejaría. Le encantaba ver la cremosa piel de ella, llamándolo a tocarla con los rayos tenues de la luna, que entraban por una ventana en lo alto de la pared del baño.

-¿Quién eres? – pregunto ahora con una pizca de miedo en la voz.
-El hombre de tus sueños – respondió descarado y se acerco a ella.

Carolina, por instinto dio un paso atrás. Chocando con el mueble del lavabo. El hombre se acerco más y como si ella no pesara nada, la subió al mueble. Abrió con una sonrisa que ella no pudo ver, sus piernas. El aroma de su sexo lo atraía a ella. El aroma a lujuria lo atraía aun más. El aroma a mujer lo tenía vuelto un loco.

Acaricio las piernas de ella y subió con sus manos la tela del vestido negro que cubría las curvas del pequeño y bien formado cuerpo de Carolina. Ella mordió sus labios en un intento de no gemir, jadear o peor aun, gritar por que la hiciera suya.

El hombre trazo el contorno de los labios de ella con sus dedos. Carolina abrió los labios y mordió perversamente el pulgar del hombre sin rostro.

En el fondo ella sabía que era como en sus sueños. Guapísimo, no mejor aun. Hermoso. Devorable.

El hombre gruño por lo bajo y se aventó a sus labios como un salvaje. Devoro y mordió los labios de ella. Invadió su boca con sus dientes y lengua tan hábilmente que ella tuvo que pedir aire con el corazón agitado, una mano en el pecho de su acompañante y con los labios ardiendo de deseo.

-Eres deliciosa… - le dijo el hombre.
-Tú eres…
-Shh – la callo con el dedo índice sobre sus labios. –No digas nada. Solo siente.

Y esa frase, la mojo más. ¿Sentir? ¿Sentir? Eso decía él, sentir. Y vaya que la hacia sentir…


Carolina se estremeció. El hombre se llevo dos dedos a la boca y los lamió, ella no sabia que pasaba, pero abrió las piernas con ansiedad.

El hombre se pego más a ella y haciendo de lado la tanga que vestía, metió los dedos en ella. Carolina arqueo su espalda por la sorpresa del acto. De inmediato, comenzó a jadear. Él bombeaba con fuerza mientras besaba sus labios, ella suspiraba, lloriqueando por más. Y él gustoso, complaciéndola lo hacia. Más rápido, más lento. Quería comerla y seguro que lo haría.



Lo que paso después. Es cosa de Carolina y el hombre de sus sueños. Mismo que la hizo gritar un sin fin de veces. Ella aun se pregunta como es que no camina con las piernas arqueadas.

Aquel hombre, sin rostro ni nombre, aun es un misterio para ella. ¿Será real? Se pregunta cada día cuando amanece y su lado de la cama esta vacío.
De una cosa si esta segura: él es el hombre de sus sueños y la complace en cuerpo y alma.
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*Regalo para una amiga en su cumple.

8 nov. 2010

Te odio…

Te odio por hacerme escribir mal, por hacer que mi corazón palpite a mil por hora, por hacerme llorar ahora que escribo esto, por hacer que sonreía tan solo con leerte un poco, por saber que te acuerdas de mi a pesar de mis defectos.

No se que es lo que haces conmigo. Maldita droga. Eso eres una droga, un veneno del que no me quiero desintoxicar. Te imagino sonriendo cuando me miras. Aunque no te tenga cerca siento tu cercanía, tu calor abrazador, tus brazos rodeándome, tus labios besándome, tus ojos mirándome, tu sonrisa deslumbrándome… te odio.

17 oct. 2010

Instinto Animal - Final


...Jacob...


Pronto llegaría a la cima y la arrastraría conmigo.

Me dedique a embestirla con fuerza, mientras que ella apretaba los ojos, formulando una dulce mueca en su rostro. Besaba y lamia su cuello y senos, ella gemía y gritaba mi nombre.

Me estaba volviendo loco, la tome de las muñecas y subí sus manos arriba de su cabeza, con una de mis manos aprisionaba las de ella y la otra la deslice por todo su cuerpo, baje hasta su ombligo, después un poco más…
Mis sentidos no podían soportar su dulce voz pidiéndome más. Me convertí en un esclavo de sus exigencias.

Sus pechos brincaban, lo que me provoco mucho más. Tenia mi mano en su húmeda entrada, la toque estimulándola aun más…
-¡Dios!-grito.
Enredo sus piernas en mi cadera, clavando levemente uno de sus tacones en mi trasero, aquello me exccito más. Se veía tan sexy con su ligero, medias y tacones puestos. Me estaba volviendo un maldito depravado solo por ella. Por oír sus jadeos y gemidos, por ver su rostro contraído, por tocar cada rincón de su deliciosa anatomía, por hacerla humedecer a cada roce de mis manos…
-¡Jacob!- grito de nuevo- Más…- exigió.
Arremetí con furia. Haciéndola llegar al límite. Sentí un fluido húmedo en la mano con la que acariciaba su centro.

Su cuerpo y el mío se tensaron al unísono. Apretó con fuerza sus piernas a mí alrededor…
Entre y salí de ella, entrando con mayor potencia…
-Ohhh…- jadeo. De nuevo sentí húmeda mi mano. Se había venido de nuevo.
Gruñí su nombre cuando una avalancha de éxtasis callo sobre mí.
Solté sus manos y lamí la mano que tenia en su centro. Que sabor tan delicioso….
Le di a probar de su ser, ella paso su lengua por mis dedos. Sonriendo la bese.

Me deje caer en ella. Después me gire en un costado y la abrace con fuerza. Las palpitaciones de su centro se fueron calmando. Y nuestros corazones también.
Entrelazo sus piernas con las mías.

Permanecimos así un tiempo. Hasta que su voz rompió ese tranquilo silencio en el que acariciaba su espalda.
-No creo que nos extrañen en la fiesta ¿verdad?- tenia sus pequeñas manos en mi pecho.
-No, no lo creo- tome su mejilla-. Lo que extraño es esto…- la bese con desesperación.
-Ya no lo extrañaras…- subió en mi, trazando un camino con su lengua a mi miembro, que de un solo movimiento metió en su boca…

Haciéndome viajar al infinito con ella de nuevo…

27 sept. 2010

Instinto Animal - Parte 5


...Penny...


Un excitante sonido salio de su boca. Continúe tocándolo. Comenzó a jadear. Estaba caliente, ardía. Ansíe probarlo.
-No…- gimió. Tomo una de mis manos por la muñeca y me dio la protección. Se deshizo de sus pantalones, después de su boxer gris. La tela estaba a reventar debido a su excitación.
No pude evitar bajar la vista. Me ruborice. Mi pulso se acelero aun más.
-No te distraigas- dijo pícaramente, subiendo mi cara tomando mi barbilla con su mano. Para después embriagarme con sus besos. Dejo de besarme, dándome la oportunidad de cubrir su miembro duro con el plástico. Realice lentamente esa acción. Cerró los ojos y su rostro se contrajo en una dulce mueca.
-Listo- dije con mi boca contra la suya. Toco mi húmeda entrada con sus dedos, llevándolos después a su sexo.

Comenzó a besarme mientras entraba de a poco en mi cuerpo. Lo tome con fuerza del cuello. Mordí levemente el lóbulo de su oreja.

Empujo con fuerza. No logre contener un gemido. Se detuvo. Con mis piernas alrededor de su cadera lo invitaba a profundizar sus movimientos.
-Penny…- jadeaba en mi oreja.
Su vaivén se incremento. Baje mis manos por su musculosa espalda, hasta llegar a su trasero. Gruño contra mi boca. Me cargo por las caderas. Salio de mi y me arrojo a la cama.

Tomo mis piernas y las subió a sus hombros. Me levanto ligeramente. De nuevo entro en mí, ahora sin detenerse. Grite de placer. Lo vi sonreír satisfecho.
En la posición en la que me tenia, entraba profundamente en mi ser. Jadeaba ante cada arremetida contra mi cuerpo. No podía pensar en otra cosa que no fuera Nosotros.

Bajo mis piernas y se giro para que lo montara. Tomo mi cadera mientras me movía en círculos. Le gustaba que llevara el control. Tomo uno de mis pechos apretando un poco mi pezón.
-Ohhh…- logre decir. Se levanto y lo beso. Intercambiando su lengua y sus tibias manos. Levantaba su pelvis para sincronizar movimientos y llegar al mayor de los placeres.

Pronto los dos lo lograríamos.

Sentí mi interior tensarse. Giro de nuevo para estar encima. Tomo mis piernas colocándolas a sus costados. Las embestidas provocaban que mis pechos brincaran con libertad, los veía mordiendo sus labios.
Una de sus manos se dirigió a mis senos. Se inclino y ligeramente los mordió. ¡Dios! Qué bien se sentía.


Continuara...

25 sept. 2010

Estreno: Maldita delicia


Hola, lectores. Por fin estrene Maldita delicia. El primer capitulo comprende los POV de cada una de las protagonistas de la historia. Asi que poco a poco empezare a subir sus perspectivas de vida. Cada una es diferente, como cada una de sus amigas. Cada una con sus sueños, sus miedos, sus errores, sus debilidades, sus fortalezas y sus amorios (:

Aqui, los dos primeros POV's:
-Luna Phellan
-Renata Cotty

Un pequeño fragmento de la perspectiva de Renata Cotty:

>>
Fantaseaba con Lex desde que lo conocí. Desde hace unos 3 o 4 años. Sin duda era un hombre sexy, arrinconable.
Tenía en mi haber una lista de músicos arrinconables. Como ese chico, Jared… Mmmh. Si, acepto soy una adicta al sexo con músicos. Esperen dejen recuerdo nuestro encuentro. Él bajo del escenario en un bar en el centro de Kansas, había acompañado a Luna a casa de sus padres. Esa noche salimos por unos tragos junto con su hermano. Que como tocaba la batería conocía a muchas banditas locales.

[...]



Los espero en ¡¡Tea Party!!

23 sept. 2010

Pequeña Maldita Delicia...


Una pequeña probadita de mi nueva historia, que podran leer solo en Tea Party.
Mañana, gran estreno.

Ay, me siento como en un programa de TV


>>
-Dale lo que te pide, Lu. Ya no eres una niñita. Además hay que darle placer al cuerpo – Jennifer alzaba su barbilla orgullosa de su acertado comentario.
-No se… - dudaba. No negare que me encantaban los hombres. Digo, por algo pisaron el mundo. Pero soy de esas chicas que si sentían mariposillas en la panza, entonces era el chico adecuado, no el ideal, pero si el adecuado para darle placer al cuerpo.

20 sept. 2010

Instinto Animal - Parte 4


...Jacob...

De nuevo me besaba, sentía su cuerpo contra el mío. Camine hasta la cama de esa habitación. No me importaba saber quien era el dueño, porque en unos minutos seria el dueño del mundo.

Teniendo a Penny en mis brazos, nada más me importaba.

La senté a la orilla de la cama. Estaba por hincarme frente a ella, cuando se puso de pie.
-¿Qué pasa?- me levante.
-Nada- camino un poco. Subió una pierna a la silla. Estiro su media de red, acomodando su ligero. ¡Dios! Qué hermosas piernas. Intercambio la pierna. Estaba jugando conmigo. Me acerque.
-Te ayudo- dije tocando la mano que tenia en el tobillo.
-Si quieres…- su voz era seductora. Ahora yo era la presa.

Deslice mi mano desde su tobillo hasta su muslo. Estaba que ardía por ella.
Alce la mirada y vi que ella me sonreía. Subí un poco su vestido, alcanzando a ver un trozo de su ropa interior de encaje negro, una combinación perfecta con su vestido, su ligero y sus medias.

-Listo- me puse de pie. Bajo la pierna de la silla.
-Gracias- se dio la vuelta. Su cabello por arriba de sus hombros dejaba al descubierto su espalda cubierta por el encaje de su vestido-. ¿Me ayudas?-dijo girado su cabeza para verme.
-Por supuesto- el cierre de su vestido llegaba hasta la espalda baja. Toque su piel con mis dedos, ésta se enchino.

Se dio la vuelta. Quedando de frente a mí. Dio un paso hacia atrás y deslizo su vestido hacia abajo.

La mire de pies a cabeza, deleitándome con su cuerpo. Sus pechos cubiertos por un ligero sostén de encaje, hacia resaltar perfecto esa zona. La ropa interior negra, esa que minutos antes vi fugazmente, resaltaba apetitosamente sus caderas y sus torneadas piernas; portadoras de unas medias de red. Todo en conjunto me llamaba a gritos.

Mi pecho amenazaba con sacar mi corazón de ahí. Ella me sonreía con las mejillas coloradas.
-¿Te gusta lo que vez?- su voz era apenas un susurro. Llevo sus manos atrás de su cuerpo, sacando un poco su pecho.
Eso si que era un tortura.
Me acerque a ella, a paso lento. Tome su cuello, acariciando con mi palma. Gimió.
Su bronceada y exquisita piel respondía a mi tacto de una forma tan sensual, que el solo verla me excitaba más. Su respiración se acelero y su pecho subía y bajaba provocándome aun más. No podía aguantar más…
El hecho de que se desnudara solo para mi, me hacia el hombre más feliz de la tierra. Mi apetito crecía a cada suspiro que salía de su boca.

Comencé por besarle el cuello. Se sostenía tomando mis brazos con fuerza. Subí mis labios recorriendo un camino de caricias hasta su mandíbula. Ansiaba probar mi boca y yo más la de ella, pero antes quería degustar cada rincón de su cuerpo.
-Jacob…- gemía, la besaba cerca de sus orejas, mordí y lamí el lóbulo de éstas. Otro gemido…
¡Dios! Me estaba volviendo loco escucharla.
Con fuerza tomo mi rostro entre sus delicadas manos.
-Te necesito justo ahora- dijo con voz firme. Aquello no era una petición, era una orden. Me moría por acatar sus exigencias.
-Lo sé- le sonreía. Sus pupilas dilatadas me decían que ya estaba lista. Baje mi mano, tocando la mayor cantidad de piel que me fuese posible. Cerró los ojos y apretó mis hombros. Toque su bajo vientre y no pudo contener un gemido.
-Jacob…- le oí gemir de nuevo. Toque por encima de su ropa. Ya estaba húmeda, totalmente lista para mí. Se me hizo agua la boca.
La tome de la cadera, cargándola la lleve hasta la cama. La deje caer en la orilla. Sus piernas ligeramente abiertas me clamaban tocarlas. Y fue lo que hice.

Arrodillado ante ella, acaricie sus torneadas piernas. La mire a los ojos para saber si quería que me detuviera. Recargada en sus manos me devolvía la mirada. Una mirada llena de deseo.

Comencé por besar la parte interna de sus muslos. Abría las piernas para que la besara más profundamente. Me tenía encantado. Besaba y lamia intercambiándome de pierna. Ella agarraba con fuerza la colcha de la cama.
Llegue a su centro, lamí mis labios. Quite su ropa interior, bajándola lentamente hasta sus tobillos. Ahora estaba en completa disposición solo para mí. De nuevo comencé a besarla y ella apretada co mayor fuerza la colcha. Me encontré nuevamente con su centro. Tanteé la zona con mis dedos, ella los disfrutaba. Se había tendido por completo en la cama, su pecho subía y bajaba agitado. La bese, ella gemía. Era música para mis oídos, con una mano acariciaba su entrada y con la otra su estomago y pechos.
-Ahh…- gemía cada que metía dos de mis dedos en ella.

Moria por degustarla. Tome una de sus piernas y la subí a mis hombros. Abrí un poco sus pliegues e introducí mi lengua, grito un poco cerrando los puños. Besaba su húmeda entrada, quería probarla aun más. Bese su entre pierna, “Jake…” jadeo. No pare de besarla, de lamerla, ni de introducir mi lengua en ese exquisito cuerpo. Sus jadeos se incrementaban. Estaba embriagado de su sabor y de esos gritos de excitación que salían de su boca. Me hacían estar en llamas.
-Ohh… Jake- jadeo. Su cuerpo se tenso. Mis dedos entraron y salieron por última vez antes de ver el fruto de mis actos: un delicioso gemido seguido de un orgasmo.
-Dios- decía mientras el placer la llenaba.

Bese sus piernas por ultima vez y me recosté a su lado. Su respiración comenzaba a normalizarse. Me beso, tomando mi rostro haciéndome girar hacia un costado. Yo la tome por la espalda para sentirla más cerca. Gimió un poco cuando sintió mi excitación en su vientre.
Girándome por completo se subió en mí. Coloque mis manos en su cadera, apretando un poco su piel.
-Te desee desde que escuche tu voz por primer vez- decía, al tiempo que sus manos se dirigían a mi camisa. Me incorpore ayudándole a quitar el saco y la camisa.

Sonreía. Se acerco a besarme de nuevo. Acaricie su espalda. Su piel tibia me provocaba de sobre manera.
Sin verlo venir, se bajo de mí. La vi alejarse, meneando sus caderas, lo hacia apropósito. Estaba sacando algo de su bolso. Lo había dejado en un mueble, que tenia un enorme espejo. Donde se veía casi por completo.
Camine hacia donde se encontraba. Deje que sintiera mi dureza detrás de ella. Suspiro. Baje mis manos hasta su bajo vientre. Me excitaba cada que miraba su rostro perlado en sudor desde el espejo. Llevo sus manos a mi cuello. Intento girarse pero la detuve. La vi hacer un puchero, que me encendió más. Seguí restregándole en su trasero mi excitación. La vi morder su labio inferior.
-Jacob…- gimió.
Continúe masajeando, tocándola. Besando la parte de atrás de su cuello.
-Jacob- dijo con voz clara. La vi en el reflejo con un paquete negro en su mano. Torcía la boca sensualmente. Deje que se girara. La cargue y la senté en el mueble. Mantuvo la sonrisa en su cara. Enredo sus piernas en mi cadera e hizo que me acercara.
Desabrochó mis pantalones, mientras lamia mi pecho. Deje que me tocara. Sentir su lengua me ponía más duro. Bajo sus manos hasta mi ombligo. Y las metió en mi pantalón. Un sonido entre gruñido y jadeo salio de mi boca.








Continuara...

11 sept. 2010

Instinto Animal - Parte 3


...Penny...

Sentí su mano en mi cintura. Mi corazón se acelero. Baje la mirada. Ese traje negro le quedaba más que perfecto. Me guiaba paso a paso con el ritmo lento de la música. Afortunadamente no lo pise, me hubiera muerto de vergüenza.

Cada acercamiento de nuestros cuerpos me estremecía. Me dio un par de vueltas, cuando termine de girar estuve muy cerca de su rostro.

Ambos dejamos de bailar. Puso su mano en mi mejilla, su pulgar rozo mi boca. No podía despegar mi mirada de sus ojos. Mi pulso estaba por completo loco. Se acercaba lento. Tanteando la zona con su mirada.

Necesitaba desesperadamente probar el sabor de esos carnosos labios. Sus ojos pasaban de mis ojos a mi boca.

La distancia se acababa entre nosotros. Sentí su respiración en mi rostro. De nuevo toco mis labios con su pulgar. Ardía por dentro, ahora más que nunca. Mi corazón latía fuerte y lo sentía palpitar en mi garganta.

Pasaban los segundos, menos distancia entre nosotros.

Me mataba la necesidad de probar su boca…

Sus labios carnosos tocaron por fin los míos. Al principio el beso fue lento. Recorría mi boca tímidamente con pequeños besos. Subí las manos a su cuello, me puse de puntitas para probar más profundamente su boca. Lo sentí sonreír.
-Jacob…- gemí en su boca. Seguía besando lentamente mis labios. Haciendo esta dulce agonía una eternidad.
-Va…- no podía hablar, su calido aliento envenenaba mis venas-. Vamos… a un… lugar más intimo- logre decir.
Paro de besarme, mirándome fijo sonrío. Mordí mis labios. Tome su mano y lo jale escaleras arriba.

Mi urgencia por llegar a mi objetivo, me hizo empujar e ignorar a cuantos cruzaban por mi camino.

Abrí la puerta. Lo jale de la corbata entrando al cuarto. Cerré la puerta a sus espaldas, lo empuje con fuerza a la puerta y lo bese.

5 sept. 2010

Instinto Animal - Parte 2

Tome su mano con nerviosismo. Su calidez me lleno por completo. Solo la podía ver a ella. Ax, había desaparecido de mi visión. Solo era ella, Penny, con su sonrisa radiante, sus ojos casi negros, sus labios rojizos en demasía antojables.

El tacto de su piel fue una descarga eléctrica para mi cuerpo. Le devolví su mano, seguro comenzaba a verme como un tonto al no soltarla.

No quería soltarla, ansiaba jalarla al rincón más cercano y plantarle unos besos que la hicieran percatarse del deseo que despertaba en mí.

-Bien- la voz de Ax, me regreso a Tierra.
-Ahora que por fin soltaste su mano, me la llevo para que conozca a los demás.

¿Qué? ¡No! ¡Déjala conmigo!

-Claro- fue lo único que logre decir.

No quería que la alejara de mí. La tomo de la mano arrastrándola a través de la sala. Escuche un leve “Nos vemos”.

Los vi caminar. Mire su espalda y también sus caderas contoneándose un poco, mi cuerpo ardió aun más.

---


Mis ojos la buscaban entre los invitados. Había tanta gente. No la encontraba. No pudo haberse ido, aun era temprano. Empecé a desesperarme.

Una melódica voz hizo que diera media vuelta.

Platicaba con varias personas. Reían mucho, su sonrisa era única, su voz era música para mis oídos.

Me dirigí hacia su grupillo de risas, dispuesto a invitarla a bailar. El hecho de imaginar mi mano en su cintura o en su cadera o en todo su cuerpo, me hacia agua la boca.
Me encontraba a unos cuantos pasos de ella, cuando un individuo de cabello largo vestido de Griego, medio desnudo, la tomo de la mano remolcándola al centro de la sala, al intento de pista de baile.

Sonaba una música rápida, muy rítmica, el monstruo en mi interior soltó un rugido burlón, sabía que no podía tocarla. No con ese tipo de música.

Veía como movía su cuerpo llevando el ritmo con sus caderas. De vez en cuando el sujeto se acercaba a su oído y le decía algo, con lo que ella respondía sonrojándose, haciéndola verse todavía más preciosa.

La música de fondo cambio abruptamente, causando un bajo susurro. El ritmo era lento, obligando a los bailarines a tomar a sus parejas más de cerca.
¡No! Esto no podía pasarme.

Se ruborizo aun más. Parecía que negaba con la cabeza. El tipo la animaba a seguir bailando, pero ella continuaba negándose. Ya no insistió más, la tomo de la mano y se dirigieron a sus amigos.

Tenía la oportunidad de invitarla a bailar. No era un buen bailarín, pero me defendía.

-Hola- salude, mirando a todos. Respondieron mi saludo con sonrisas o asintiendo con la cabeza-. ¿Bailamos?- le ofrecí mi mano, con la palma hacia arriba. Con una sonrisa la miraba a los ojos.

Miro mi mano, después mi cara, fijo sus ojos en los míos sonriendo tímidamente.

Espere.

No fue mucho tiempo desde que había llegado ahí, pero comenzaba a sentirme como un idiota con la mano estirada.

Sentía la mirada de todos clavada en mí.

-Sip- tomo mi mano. Su calidez en mi cuerpo hizo que mi alma suspirara. La lleve a la pista. Las canciones lentas aun sonaban. Que suerte.

Quedamos frente a frente, aun tomados de la mano.

-No se bailar- admitió. Se ruborizo. Sonreí. No me parecía que no supiera bailar, esos movimientos que hacia hace unos momentos, me levantaban el animo en todos los sentidos. Fruncí un poco los labios. Ella bajo la mirada. Tome su barbilla con la mano libre. Esos preciosos ojos oscuros me miraban. Eran enigmáticos. A simple vista se veían tristes, cautelosos, tímidos. Pero en el fondo destellaban fuego, eran pura pasión.

-Solo muévete como hace unos instantes- le dije muy cerca. Olía a chocolate y un poco de coco. Llene mis pulmones de su esencia. Ahora podría recordarla siempre. Su mano derecha la lleve a mis hombros, tome su otra mano entre la mía, mi mano libre lentamente la baje a su cintura.

20 ago. 2010

Instinto Animal - Parte 1


Hacia un frío de los mil demonios. Reí al pensar en eso, ya que en el infierno según decían, debería… estar caliente.
Quería regresar a casa y cambiarme de ropa, pero ya estaba a mitad de camino; mis padres seguramente ya se habían ido a la fiesta de aniversario del empleo de mi padre, regresarían hasta muy entrada la noche o posiblemente no llegarían a casa.
Tenía permiso de quedarme en casa de mi amigo. Podía divertirme hasta muy tarde.


Abrazada mi cuerpo con los brazos. El viento soplaba con fuerza, provocando que mi abrigo ondulara alrededor de mi corto vestido negro, esas medias de red no me ayudaba mucho que digamos. La capucha de mi abrigo cayo de mi cabeza, mi cabello se alboroto, más de lo que ya estaba.
Escuche una melodía, era mi celular. Un mensaje de mi amigo me hizo reír:
“¿Ya casi llegas? ¿De qué te disfrazaste?”
Reí bajito, no quería que los vecinos creyeran que estaba loca. Conteste el mensaje: “De Hechicera sexy. Ya casi llego”

Por fin deje de sufrir por el frío. Llegue a casa de Ax; así le decían de cariño. Ya había ambiente en la fiesta. La mayoría bailaba, bebían, se notaban muy animados.
Me dirigí a la sala del lugar, saludaba a uno que otro conocido:
-¿Qué hay? Iuuu, lindo vestido-decían unas chicas.
-Gracias- contestaba apenada.

Me empujaron y por poco tiro un florero.
-Oh. Disculpa, no te vi- se disculpaba la voz mas sexy que hubiera escuchado antes. Tomo mi mano y sentí un escalofrío recorrer mi cuerpo. Lo mire a los ojos a través de su antifaz. Esos ojos oscuros, casi negros, muy seductores me hacian desear tantas cosas… Portaba un elegante traje negro, excepto por la corbata roja. Cabello café oscuro, despeinado. Nariz perfecta, sus labios formaban una media sonrisa. Se me hacia agua la boca el mirar esos labios tenuemente teñidos de rojo, sumamente apetitosos.

-No importa- logre decir, después de mirarlo descaradamente.
-¡Hey! ¡Tuxido Mask!- se acercaba un tipo vestido de Batman. Se veía muy gracioso.
-Veo que conociste a mi amiga, Penny- pasó su brazo por encima de mis hombros. Estuve a punto de gritarle que era un atrevido y demás palabras altisonantes, sino fue porque se quito la mascara del hombre murciélago. Tenia el cabello pegado al la cabeza debido al plástico.
-Hola, hechicerita- decía divertido, reí un poco.
-Hola, Bruno…- contuve una carcajada.
-Tu siempre de graciosita- frunció un poco el ceño. Pellizco ligeramente mi mejilla, reímos los dos.
-Bien, ya basta de reírte de mí; te presento a Jacob.
Tendí la mano para saludarlo con una sonrisa amistosa.
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*Lo siento, no pude resistirme. Se preguntaran si es el Jacob de Meyer, pues si, si es XD Eniweys... en este pequeño cuento lo hago mio, que diga, Penny lo hace suyo XP

8 ago. 2010

Premios, premios...

Hola. Con mi conversión cristiana en puerta -chiste local, solo mi chiste- me han dejado estos lindos premios para el blog. Gracias Sabry.

Uy! Este premio fue especial. Ya que me devore las historias del blog, que por cierto estaaaaan Oh mi dios! o_Ô Me quedo sin palabras en serio. Además, como que tengo un horrible malestar en la panza ocasionado por excesivos litros de alcohol en mi cuerpo. Mejor aquí le dejo. Gracias Sabry Sandal por los premios :}


Continuo con el ritual de entrega de premios que reza más o menos asi:
1. Agradecer a quien te lo dio: ¡Muchas Gracias Un Viaje...!2. Otorgarle el premio a 5 blogs que considere Wonderful. Huuuum, a ver... (estoy pensando... Son taaaantos!)
-La Tua Cantante http://brandoncullen.blogspot.com/
-Las Planeadoras Del Descanso http://dianirus.blogspot.com/
-Anti Kristen Steward http://teambitchen.blogspot.com/
-El blog perver de mi amiga Karito http://anilorack.blogspot.com/?zx=66e02822354aabdf
-Fantasy Club http://fantasy-love-passion.blogspot.com/

Gracias, gracias :D

2 ago. 2010

Premio por Noel


Hola. Este premio me fue otorgado por Noel, del blog Eclipse de Lunas.
Muchas gracias Noel :]
Y gracias por las palabras...

27 jun. 2010

Un año y un dia



¡Yeeeah! Justo ayer este blog perverso, solo un poco, cumplió un año. ¡Iuuuu! ^^ Y para celebrarlo una historia nueva.... ¡Seeeee! :D Me emociono.





Saludos a los lectores y gracias por seguirme y bueno, comenten de vez en cuando, ¿no? Para saber si hago un buen trabajo.





Aquí les dejo lo primerito, primerito que escribí... por ahí del 23 de enero del 2010.








El Comienzo

Él es más que una simple persona para mí. Al mirarlo comienza en mi interior una guerra de sentimientos perversos que se disputan la victoria.
Al verlo caminar me invaden unas ganas extremas de arrancarle la camisa y besarlo con pasión. Esos labios carnosos, impregnados de sangre me vuelven loca. Desearía poder besarlo. Sentir su cálido cuerpo junto al mío, su respiración agitada en mi rostro.
Si pudiera decirle cuando lo deseo. Mi corazón se acelera, como un colibrí batiendo sus pequeñas alas.
… besar esos labios azucarados.



Brindemos con un vinito tinto... Yuum :D

8 jun. 2010

Arderemos en el Infierno

Mientras que las manos de él recorrían el cuerpo moreno de Selene, ella gemía de placer. Muchas veces se habían escapado de la mirada curiosa de la gente para mostrarse su profunda necesidad uno del otro. Pero esta vez habían pasado el límite.

-Dime cuanto me deseas… - jadeaba Selene. Tomando el rostro de Ramón entre sus pequeñas manos.
-Te deseo más que al mismo aire –contestaba él, seductor.
Ella sonreía con suficiencia y lo besaba como si no hubiera un mañana. Sus lenguas bailaban frenéticas, parecía que jamás se cansarían de tocarse, de darse placer.

Ella empezó a desnudarse lentamente ante la mirada de lujuria de él. Comenzó por los botones de su blusita lila. Las manos de él casi por costumbre se aferraban a la cadera de ella, apretándola, masajeándola, provocándola.

Una vez que se deshizo de su blusa, su sostén salto a la vista, él la devoro con la mirada, extasiado de su moreno cuerpo. Recorrió los lados del torso de ella. Selene sentía las manos ardientes de él por su cuerpo y estuvo a punto de gritar, cuando por fin sus masculinas manos llegaron a sus senos, que aun siendo pequeños satisfacían completamente el hambre que él sentía por ella.

Sus manos grandes masajearon sus pechos por encima del encaje del sostén. Ella echo la cabeza para atrás, poso sus manos sobre sus piernas duras y firmes. Dejo que él se saciara de ella, sus labios probaron la piel que el sostén no cubría, su lengua bajo un poco más… y sus manos sabias quitaron el encaje que envolvía sus senos. Miro con fuego en los ojos esos firmes pezones. Y sonrío como poseso.

Sin previo aviso mordisqueo las cimas de ellos, Selene no pudo más y grito. La mano de él fue directo a la boca de ella. No querían ser descubiertos antes de llegar al paraíso.

-Shh, no queremos que nos descubran ¿o si? –alzo una ceja.

Selene negó con la cabeza y pícaramente lamió los dedos largos de esa mano que cubría su boca. Él gruño ante tal acto y sonrío. Selene siempre lograba sorprenderlo.
Subió la falda de Selene que inteligentemente portaba esa tarde, acaricio sus piernas y llego a su ropa interior. No podía perder el tiempo, su erección ya lastimaba por debajo de esos jeans. La próxima vez traería unos más holgados.

Ella mordió su labio inferior, cuando sus dedos empezaron a tocarla aun por encima de sus bragas.
-No puedes estar más húmeda, ¿cierto? – él torció la boca. Le encantaba verla así de entregada a sus caricias.
-Sigue y cierra la boca – ordeno Selene.
-Como digas…

Continúo con las caricias. Hizo a un lado su ropa y sus dedos tocaron la piel caliente de entre sus piernas. Selene se aferro a sus hombros. Sus dedos curiosos acariciaron sus pliegues y el botón duro que palpitaba impaciente por sus caricias.

-Es suficiente, no aguanto más –dijo él con voz ronca.

Hizo que Selene se pusiera de pie, ella se deshizo de lo último de ropa que tenia. Pero antes de sentarse de nuevo a horcajadas sobre él, sus manos pasaron por su cuerpo. Haciendo que él maldijera por lo bajo al llegar sus manos al bulto de su ingle.

Selene sonrío y desabrocho sus jeans, su enorme erección salia a saludar. Desesperada por tenerlo dentro, ella se sentó sobre él, lo acaricio un poco, mientras los ojos de él negros de excitación contemplaban el acto.

-No grites –le dijo él con voz pastosa.
-No prometeo nada –Dijo ella.
Era imposible no gritar ante el placer que él le daba. Simplemente era desbordante la pasión de él hacia ella.

Guío su dureza hasta su intimidad y lento muy lento lo introdujo en ella. Selene mordió su labio inferior en un intento de no maldecir a los Dioses del Universo.
Poco le importo a él y gruño.

Cuando lo tuvo totalmente unido a ella. Los movimientos en círculos de parte de Selene no se hicieron esperar…

Él la besaba con tanto sabor que estaba a punto de desmayarse. La tomo de las caderas y la subía y bajaba, uniéndose a ella. Las manos de él bajaron a la unión de sus cuerpos, estimulando su centro húmedo.

Lo bueno fue que no prometió nada… y grito con todas sus fuerzas cuando el orgasmo la derribo sobre el cuerpo de él. Jadeante él se unió a ella segundos después. Mordió sus hombros, pero no pudo sofocar el placer que le daba tenerla entre sus brazos, estar entre sus piernas, entre sus muslos calientes y tersos.

Momentos antes, las caricias por debajo de la mesa de casa de la madre de él, los calentó de más y como quien no quiere la cosa, Selene se deslizo al baño de arriba seguida minutos después por él, que sonriendo entro a la habitación. Una vez más asegurando su pase directo al Infierno…



*Historia hecha para una de mis amigas en su cumple ^^

25 may. 2010

Una Tierna Caricia


¿Qué chica en el mundo busca un hombre atractivo, atento, cariñoso? Todas. Pero Veronica no solo buscaba eso. Un cuerpo bien dotado, pecho musculoso, como tablilla de chocolate, labios suculentos y apetitosos, mirada profunda, que sea fuerte y con hambre de amar.

De amar a cualquier hora y en cualquier lugar. Amar sin restricciones, límites, miedos… Ser capaz de amarla y en un beso llevarla al cielo, en una simple caricia tocar lo más profundo de su ser. Inventar día a día una nueva mirada, aquella que sea capaz de robarle el alma; una nueva sonrisa, que sea capaz de iluminar su cuerpo aun en la oscuridad; una nueva caricia, que llene de calor y electricidad cada poro de su ser.

Una noche, sin ser esperado, ese hombre cruzo el camino de Veronica, una mujer tierna, alegre y cariñosa. Sus miradas se mantuvieron en contacto quien sabe cuanto tiempo. Tiempo que transcurrió lento y que término por unirlos de una manera silenciosa y poderosa.

Sin querer ni poder evitarlo, se fusionaron en un beso lleno de fuego. Las manos de ambos actuaban como si tuvieran vida propia.

Las de él, bajaron desde su nuca acariciando su espalda y enredándose en su cadera para acercarla mas a su cuerpo, sentirla, olerla, amarla.

Las de ella, rodearon su cuello y sus dedos acariciaron su nuca y cabello. Miles de cosquillas sentían por cada rincón. La lengua de él la hacia desfallecer. Temio caerse de rodillas, cuando él mordía sus labios, los fuertes brazos de ese hombre la ciñeron más a su cuerpo. Veronica sentía palpitando y creciendo dolorosamente la hombría de su ahora mayor tesoro. Gimió al tiempo que él se restregó en sus muslos femeninos. Reiría como idiota de no ser porque sus labios no se despegaban de los suyos y porque sus brazos musculosos la ataban a su cuerpo.

Nadie la hacia sentir de aquella maneta. Como si miles de lenguas de fuego pasaran saboreándola, y menos por un beso. No era un beso cualquiera, era un BESO, uno que los unía en formas indescriptibles.

El sabor de él la embriagaba. No existía nombre para lo que sucedía en aquella solitaria acera. El viento alborotaba el cabello suelto de Veronica, provocando en él un mayor placer. No entendía bien que pasaba, pero poco le importaba saberlo. Lo único que le interesaba era hacerla gritar de placer, hundirse en ella, gemir entre sus muslos suaves, deslizar su lengua por todo su cuerpo, moverse frenéticamente entre sus brazos, escucharla jadeante pidiendo por más, probar su sabor después de amarla sin frenos, sin limites, como si no hubiera un mañana.

La sangre de él comenzó a acumularse en una parte específica de su cuerpo, ella podía sentirlo en su vientre. Su cuerpo temblaba por cada roce, la temperatura se elevo enrojeciendo sus orejas.

Si la mano de él le tocaba la cintura su entre pierna se humedecía, un dolor ardiente y sumamente delicioso comenzaba en su centro.

No había tiempo que perder. O la poseía ahora o el mundo se acabaría. Estaba lista para él y él para ella. No había duda del mutuo deseo.

Por unos segundos se miraron, intentando acariciar su alma con esa mirada. Él torció su boca seductoramente, enrojeciendo más a Veronica. Relamió sus labios bajando la mirada a su boca entre abierta y deliciosa.

Sin perder un minuto más, tomo su calida mano. Si esperaba más, su cuerpo explotaría y quería explotar en ella.

El mismo paraíso, entre sudor, jadeos y gemidos… Su próximo destino.




*Esta fue una historia hecha para una de mis amigas en su cumple ^^

21 may. 2010

Últimamente


Lo siento, pero últimamente he pensado mucho en ti, el estrés de la vida cotidiana me deteriora día a día, mi único motor eres tú. Te veo en cada rostro que miro, en cada esquina, te necesito cada día más. Ansío el calor de tu cuerpo en mis frías noches de soledad. Me he vuelto adicta a ti, eres una droga que necesito para vivir.
Si, lo acepto, es verdad que me han besado otros labios, también es verdad que he despertado en otros brazos, que he acariciado otro cuerpo, también he deseado otros besos… sí todo es verdad.
No existe excusa para lo que te he hecho, pero ¿qué tú no me has hecho eso ya? Herir mis sentimientos, mi corazón, mi cuerpo, mi alma, mi vida, mi mundo, todo.
Me has herido con tus ausencias, con tu vacío por las noches, con la frialdad de tus caricias.
Tu voz ya no la escucho igual, ya no tiene ese timbre pacifico que me tranquilizaba. Tu sonrisa ya no es la misma, ya solo se ve en tus labios, pero no la veo en tus ojos. ¿He sido tan despreciable como para causarte un dolor tan grande que ya no tengas ni ganas de volver a sonreír? ¿Qué ya no tengas ganas de mostrarme esa sonrisa que tanto me gusta?

3 may. 2010

Sigo en duda*

Duda

En qué momento decide el hombre hacia dónde es posible caminar, qué tan alto o qué tan bajo pretende tocar, con qué certeza da la mueca chueca que acompaña al si, quién decide, es él, o es la respuesta a un entorno prefabricado, que a su vez es la respuesta a otro entorno prefabricado, de qué manera se libera de un enigma, ¿se es libre?, siempre lo acompañara el hálito amargo del hubiera, el destino es un mecanismo perfecto que se reacomoda solo, existe y se palpa, se estaciona a observarnos comer en un parque, leer un libro, hacer el amor, y entonces espera la grieta que abre la duda para entrar y decidir la manera de preservar lo sereno de la noche, o lo impaciente del tiempo, que no espera. Qué más nos da, que más nos debería de dar, pero cuando regresa la dicotomía, del presente y el hubiera, es entonces que llega la tristeza, entonces baja mi voz y se ahoga en lo más sombrío del estanque, se queda apagada, porque nunca le será posible vivir el si y el no en la misma vida, en la misma oportunita, en el momento preciso, y ahora, ahora nunca sabré como hubiera sido mi vida sin haber escrito esto, jamás lo entenderé.


De tarde pasa

De qué nos sirve la melancolía, el atarnos al pasado, abrazarnos a esa nada que flota delicadamente entre tu boca y la mía, me mortifico con la tonada y el aroma de septiembre, con los sonidos de la secundaria, es mejor acompañar la soledad de mi recamara con las soledades pasadas, así la tristeza me hace compañía, el frío puede ser tan cálido como el dolor de tu ausencia, y recuerdo todos los encuentros primeros, y saboreo sus hasta luego, no vislumbro realidades a esta hora, de tarde pasa que las medias tintas desaparecen, casualmente desaparecen, vagabundo impreciso de tristezas, que delicia.

Victor Arzate


*Estos dos pequeños escritos son de un chico que estoy conociendo por el mensajero. Escribe bien, muy profundo me atrevo a decir. Espero que les gusten :] Saludos a todos.

30 abr. 2010

Hasta Pronto


¿Y si al final tu te dejaras seducir por mi? ¿Si al final dejaras todos tus prejuicios atrás y me dieras la oportunidad de demostrarte que soy más de lo que necesitas? Si al final supieras que te necesito más que al mismo aire y que si te vas mi corazón se rompiera en miles de pedazos dificiles de juntar de nuevo.

El nudo en mi garganta es difícil de tragar, tan difícil como que si mi corazón latiera de la misma forma por alguien más. No se que hacer si no estas a mi lado. Sin tus ojos mirándome mi vida se vuelve un caos. Sin ti no queda más por quien vivir. No queda nada, no me queda nada. Nada.

Te extrañare como el sol extraña un nuevo día, como la Luna extraña un cielo encapotado de estrellas. Como mi corazón extraña miles de bips de mi pulso agitado por ti. Te extrañare por siempre....

28 abr. 2010

Esperanza


Tenia la esperanza de verte hoy. De ver ese hermoso y musculoso cuerpo caminar frente a mi. Yo me hubiera deleitado con mirarte pasar. ¡Diablos! Maldita esperanza, ¿por qué no se muere primero?
Las cejas que enmarcan tus ojos son únicas, como tus ojos oscuros y profundos. Podría perderme en ellos. Tu ropa algo grande para tu talla, me hace querértela arrancar o disfrutar de mi paciencia deshaciéndome de ella poco a poco. No soy muy paciente y menos tratándose de ti, mi extraño favorito.
No sé mucho de ti, excepto que me encantaría despertar a tu lado, saborear tu lengua. Ver mi reflejo en tus ojos. Hacerte desear más y más de mí.
Me agrada tu look, tu apariencia desenfadada. Tu cabello sensualmente despeinado, recién salido de la cama o de la ducha.
¡Ah! Santo Cielo, que perversa soy si puedo imaginarte en la ducha. El agua tibia cayendo por tu rostro, tu pecho, tu torso…
Quien fuera agua. Después secando tu cuerpo y quizá si tengo suerte, te miraras en el espejo. De cuerpo completo ¿tal vez? Verificando que todo se encuentre en su lugar. ¡Vaya! Todo si que esta en su lugar…

21 abr. 2010

Premio

Por falta de tiempo, no habia podido agradecerle a Leda este premio. Un poco atrasada, Leda, te agradesco el leerme y tus comentarios, creeme que eso me da animos de publicar las historias, porque las escribo, pero no las subo :] jeje
Muchas gracias. Besos Lobunos.

12 abr. 2010

Lo sé

¿Qué quieres que haga?

No puedo con esto, no, ya no. La tristeza me invade y yo solo puedo pensar en ti. En el tiempo en el que puedo escuchar tu voz. Al despertar, quisiera sentir el confort de tus abrazos, el calor de tu cuerpo.
Entiendo que está mal, pero no puedo evitarlo.

Quisiera que te esfumaras de mi mente, pero estas ahí, como un tatuaje y es difícil cerrar mi mente a tu recuerdo. Desearía odiarte, pero no puedo. Mi cariño hacia ti, es más grande que mi irá. No encuentro la razón, no escucho, es un eco, solo eso. Quisiera encontrarla y poner fin a esto que siento.

Borrar mi mente seria más fácil que encontrar a la estúpida de mi cordura. Me rindo, no puedo, ya no. Ahora hasta las canciones que jamás creí escuchar me recuerdan tu rostro. Es doloroso, muy doloroso, saber que jamás me pertenecerás.

No debes preocuparte, sabre ponerle fin a toda esta basura, tus labios serán sustituidos por otros mucho más apetitosos, unos labios que desearan mi felicidad, mi pasión, mi vida…todo.
Pretendo ser algo que no soy, pero estoy harta de esa asquerosa farsa, de sonreír por sonreír, de reír cuando en realidad quiero gritar, gritarle al mundo lo mucho que deseo estar sola. Sola con el silencio de mis suspiros. Sola por fin y dejarte atrás para siempre.

22 mar. 2010

Azul Eléctrico


Me invito a su auto tan normal como cualquier otro día. Antes de entrar admire el color: azul eléctrico. Los interiores eran negros con asientos de piel. Sonreí atontada por lo maravilloso que se veía a la luz de la luna.
El pretexto era mostrarme su nueva Lap y algunas buenas canciones según él. Abrió la puerta del copiloto, recorrió el asiento delantero hacia delante y como todo un caballero me tendió la mano para que subiera.
-Gracias- lo mire y sonreí.
-De nada- devolviéndome la sonrisa.
Los asientos eran cómodos, aunque no se porque pensé en eso al instante en que subí. Al entrar cerro la puerta con seguro, lo cual no me pareció extraño. Encendió y presumió su nuevo stereo. Le sonreía y hacia expresiones de sorpresa, lo cual lo apeno un poco. Para que no se sintiera más cohibido, se me ocurrió acariciar su brazo.
El simple tacto de su morena y suave piel en mis dedos desato una bomba de tiempo en mi interior. De inmediato aparte mi mano de su brazo. Y roge con todas mis fuerzas que eso no lo hubiera asustado. Al parecer no se había dado cuenta o no quiso hacerme saber que lo había notado, ya que se acerco un poco más a mí con su laptop sobre puesta en sus piernas.
-Mira- dijo – me gusta este auto- señalaba su pantalla.
-¡Que hermoso! – en realidad era hermoso. Un deportivo rojo sangre, rojo pasión. Mi mente nos imagino teniendo sexo en ese precioso deportivo rojo. Acalorada sacudí la cabeza para apartar esos pécoros pensamientos de mi mente.
-¿Qué sucede? ¿Te sientes mareada? – su voz se notaba preocupada. No me sentía mareada, pero su delicioso aroma me hizo estarlo. Sus ojos negros me observaban con ternura y eso me derritió. Hizo que olvidara todo, hasta que su mano en mi brazo me obligo a volver a tierra.
-¿Eh? – Titubeé – no, no pasa nada solo… nada, estoy bien.
- De acuerdo, ya no me asustes – bromeo.

Un desagradable silencio apareció de repente. No me gusto ya que me encantaba mirar sus labios mientras hablaba y escuchar su voz. No me percate de en que momento nuestras posturas cambiaron hasta dejarnos frente a frente. Lo veía a la cara, intentando no perderme en sus profundos ojos. Sentí como su mirada pasaba de mis ojos a mi boca. Aproveche esa oportunidad y moje mis labios sonriendo. En un claro acto de ansiedad se abalanzo hacia mí besándome y acariciando mi cabello. Sus besos eran tímidos al principio, tal vez tenia miedo de que lo pudiera rechazar; pero, ¿cómo rechazarlo?, ¿cómo rechazar un cuerpo grande y fornido?, ¿unos labios carnosos y sumamente deliciosos?, ¿cómo rechazar el tacto tibio de sus manos? ¿Ó el sabor de sus besos? Simplemente no podría.
Fui yo la que comenzó a besarlo como loca. Busque su lengua con desesperación, deseando probar su sabor infinitas veces. Mordió mis labios un par de veces, aumentando el calor de mi cuerpo. Lo jale hacia mí hasta que quede recostada en el asiento. Besaba el lóbulo de mis orejas y bajo poco a poco hasta mi cuello. Se sentía tan bien.
Lo rodee con mis brazos, no quería que parara de besarme. Coloco su rodilla derecha entre mis piernas, para que nuestros cuerpos estuvieran más cerca. Subió un poco mi vestido para abrir mis piernas y lograr que su mano curiosa llegara a mi centro. Sofoque un grito cuando sus dedos tocaron mi humedad. Deslizo su mano hasta los 5 botones de mi vestido y lentamente los abrió.
Sus dedos rozaron mis senos, y yo gemí; con el dedo índice trazo la copa de mi sostén. Después lo desabrocho por la parte de enfrente. Clavando la mirada unos segundos en mí pecho. Mi respiración aumentaba. Su tacto era mejor de lo que pudiera imaginar. Las palmas de sus manos tocaron mis pechos, masajeando suavemente. Se inclino y los probó. Grite al sentir su lengua recorrerlos lentamente. Volvió su mirada hacia mi rostro y beso mi boca.
-Sigue…- le ordene. No quería que dejara de tocarme, eso me excitaba de sobre manera. Continúo con las caricias en mis pechos. Mientras que si ingle se frotaba constantemente con mi pierna. Sabía que se estaba excitando con eso. Percibí un bulto tenso debajo de sus pantalones que moría por tocar.
Como si leyera mi mente, de inmediato tomo mis manos con su mano izquierda y las coloco detrás de mi cabeza. Su fuerza derroto mis leves intentos de zafarme. Hasta que dijo con voz ronca:
-Aún no… - sonaba dominante, seguro de si mismo. Eso me gustaba.
Seguían las caricias debajo de mi cuello y yo moría por probarlo. Acerco su rodilla a mi ya mojado sexo y enloquecí más. Ni siquiera me había penetrado y ya casi llegaba al más delicioso orgasmo.
Por fin soltó mis manos y casi por instinto las baje acariciando su musculoso pecho por encima de su camisa. Desabroche con urgencia su pantalón y metí la mano izquierda. Era enorme. Todo él era enorme. Me excite más al imaginarme montada sobre él, y aun más cuando lo imagine en mi boca. Lo acariciaba gustosa por permitirme semejante honor, y de su boca emanaban los más placenteros suspiros. Aquello me invitaba a seguir. Su respiración se agitaba cada vez más, conforme el tacto de mis manos.
Con fuerza su brazo rodeo mi cuerpo y lo levanto. No entendí como fue, pero unos segundos después estaba arriba, montada sobre sus piernas. Nos besábamos, con una mano tomaba mi espalda acercándome más a él y con la otra acariciaba mis pezones. Los movimientos de sus dedos presionando con delicadeza mis senos me volvían loca. Gruñía en silencio junto a mi oreja. Y yo gemía junto a la suya. Bajo la cabeza junto a mi pecho y beso mis senos, algunas veces los lamia y otras los mordía, despertando en mi el mayor de los placeres. Por mi parte acariciaba su miembro, gimiendo en un agonizante placer.
-Espera…- suspiro entre cortadamente. No quería que parara, pero necesitaba saber que pasaría después –Necesitamos protección- dijo. A lo que asentí con la cabeza. Necesitaba con unas ganas inmensas tenerlo dentro.
Lo veía rebuscar en su auto alguna señal de preservativo pero no encontraba nada. Un rayo de tristeza se apodero de la atmosfera…

**

Baje la mirada desinflada por no poder desahogar la sed que tenia de él, desde el momento en que subí a su auto.
Regreso a mi lado, rendido por no encontrar el vehiculo a nuestro paraíso. Intentaba decirme algo, pero las palabras no salían de su boca. Lo mire y con una sonrisa le hice saber que estaba bien. Creo que había pisado algo, me agache para ver que era. Era mi bolso. Metí la mano, tal vez encontraba algo interesante, palpe algo frío. Saque el objeto de mi bolso, era una cajita. Y de inmediato mi rostro se ilumino.
-Toma- le tendí la cajita. Me miro de forma extraña, como si fuese una loca. Y si, si era una loca, él me volvía loca. La abrió lentamente, tal vez esperaba que fuera una broma.
Sonrío al ver que contenía la caja metálica. Tomo uno y dejo caer la caja al suelo. Giro su cuerpo hacia mí, tendiéndome en el asiento. Con rapidez quito mi ropa interior. Pude sentir cerca sus manos en mi cadera y mi piel se enchino. Abrió mis piernas para tocarme. Su tibia mano me desquiciaba. Suspiraba acercando su rostro para besar sus labios. Quería sentir de nuevo su miembro en mis manos; me aventure metiendo mi mano dentro de su pantalón. Me encantaba con jadeaba al sentir mis caricias. Nuestras respiraciones se aceleraron. Besaba mis pechos y con la mano libre pellizcaba mis pezones duros debido al calor de su piel.
Arqueaba mi cuerpo cada vez que metía sus dedos en mí. Jalaba de su camisa atrayéndolo más. Lo necesitaba, lo necesitaba demasiado. Jadeaba cuando besaba mi ombligo. Y cuando se deslizo más abajo, no pude más… grite su nombre con todas mis fuerzas, aferrándome a su ropa con ganas. Me miraba excitado, lo sabia, le gustaba verme llegar al orgasmo. Bajo más sus pantalones y su boxer, mostrándome la dureza de su sexo.
Por fin, por fin lo tendría dentro y eso me hacia ruborizar. Se coloco lento el condón. Y mi hambre por él llego al limite. Quería lamerlo, quería saborearlo, pero deseaba más sentirlo en mí. Me regalo la sonría más lujuriosa y me excito más.
Inclino su cuerpo hacia abajo. Haciéndome sentir nerviosa. Quizá fuera por que lo hacíamos en la vía publica o porque todo él era tamaño XL. Lo imaginaba iluminado su pecho desnudo y musculoso por la luz de la luna. Reí por lo bajo. Rodee su cuello con mis brazos y lo bese, mordí sus labios y su lengua, a lo que respondía con lo mismo. Ya no me sentía nerviosa, de hecho que cualquiera nos pudiera descubrir me emocionaba. Guío su miembro duro hacia mí ya húmedo centro con su mano, entrando poco a poco. Reprimí un grito. Su tibio miembro era justo lo que imaginaba. Abrace su cadera con mis piernas invitándolo a entrar por completo. Gruñía al sentir mis tobillos cruzados un poco arriba de su trasero. Empezó el vaivén de movimientos haciéndome jadear.
-Más… rápido- susurre en su oreja, mordiéndola después.
De inmediato hizo lo que le pedí jadeando también. Tomo mi espalda y me levanto un poco haciendo que ese movimiento aumentara mi placer. Gritaba más y más. Mis suspiros quedaban sofocados por sus besos. Las penetraciones fueron subiendo de potencia y eso me llenaba por completo. No creí posible todo eso. Era como estar en el paraíso, el calor de su cuerpo y nuestros suspiros debían ser el mismísimo cielo.
Besos y caricias por doquier llenaban el ambiente. Nuestros cuerpos se tensaron embriagados del mejor de los orgasmos…
Cansado, dejo caer su cuerpo sobre mí. Su corazón palpitaba acelerado. Beso mis mejillas y sonrío. Ver su rostro sudado era lo más sexy del mundo. Lamí sus labios. Respondiendo con un leve gruñido. Salio de mi cuerpo y envolvió el condón en papel. Coloco su ropa en su lugar, sentándose después a mi lado.
Me subió sus piernas como una pequeña niña indefensa y me atrajo a su pecho. Lo rodee del cuello. Estaba plena, feliz, extasiada. Jugaba con mi cabello, ambos en silencio. Estiro su brazo a un costado de nosotros y vi que en el dedo índice pendía mi ropa interior. Pícaramente me miro. Me sonroje al momento en que sus ojos negros me miraban. Alzo una ceja y sonreía. Tome mi ropa, iba a ponerla en su sitio, cuando agarro mi mano:
-Tranquila- su voz era música para mis odios, e hice lo que dijo mordiendo mi labio inferior.
Baje de sus piernas y me sitúe al lado suyo, subí mis pataletas hasta su lugar. Sentí su mirada en mis piernas. Se acerco y dijo:
-Te ayudo con lo demás- Solo pude asentir con la cabeza. Toco mis senos ligeramente con sus dedos cuando abrocho mi sostén. De nuevo mi piel reaccionaba a su tacto haciéndome arder. Y finalmente abotono mi vestido dándome un beso fugaz en los labios.
Permanecimos unos minutos besándonos, pero manteniendo al margen nuestros deseos de placer. Coincidimos que nos echarían de menos en la fiesta. Me ayudo a salir del auto y me beso empujándome a la puerta debido a su fuerza. Se separo muy a su pesar. Caminamos a la fiesta tomados de la mano.
Todos estaban tan concentrados en beber, fumar, conquistar y bailar, que no se percataron de nuestra ausencia.
Sentados a la mesa junto a nuestros amigos, le lanzaba miradas llenas de lujuria.
-¿Por qué estas despeinada? – soltó de repente mi mejor amiga. Creí que nadie lo había notado, pero pues por algo era mi mejor amiga
-Oh. ¿Despeinada? ¿En serio? Pues no lo se – y sonreía mirándolo.
No se la creyó claro. ¡Ese maldito sexto sentido!
-Luego te cuento- le dije al oído. Compartimos mirada cómplices. Ella bien sabía a donde me llevaban esas “despeinadas”….





*Esta historia participo en el concurso de B Cullen, aun no se si gano, pero el punto es que es un momento de mi vida que casi sucedio, de no seer por la interrupcion de uno demis amigos... Espero que les guste :] Yo tambien extraño mis hitorias... Pronto retomare, sucede que la inspiracion a veces se me va :P

17 mar. 2010

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Nuevo capitulo de El mejor Regalo en el blog Tea Party... Pasense a visitarlo... :)

8 mar. 2010

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Como les había comentado en el anterior post, El Mejor Regalo se mudo de blog, y ya tiene 2 nuevos capítulos, espero que se den una vuelta. No crean que dejare abandonado este, no no, solo que en aquel, publicare historias un tanto más largas que aquí. En este seguiré con mis cuentos cortos y con pequeñas cartas sin destino. Estreno imagen de la historia :) Por cierto si checan la barra lateral ahí encontraran también los links de los nuevos capítulos, así que pueden visitar este blog o el de Tea Paty, como gusten ;)





Fin del capitulo Hermanos:



Camine un par de calles, sin rumbo. La cuidad nunca dormía. Saque mi celular y llame a Evan, no quería preocupar a ninguna de mis amigas.
-¿Hola?- pregunto adormilado. Escuchar su voz me lleno de lágrimas los ojos.
-Soy yo Evan…
-¡Luna!- grito-. ¿Qué te pasa, estás bien?
-No…- susurre.
-Voy por ti, ¿Dónde estas?Le di la dirección y comencé a llorar.
-Tranquila voy para allá.
Colgó. Y me quede parada junto a un teléfono público.
En menos de 5 minutos llego. Bajo de su auto, un BMW rojo. Y corrió a abrazarme. No me había puesto el abrigo, no tenía ganas de nada. Llore con más ganas en su pecho.
-¿Qué tienes?- dijo besando mi cabeza. Ni quería hablar ahora. No podía.
-Tengo frío- se rió por mi respuesta y subimos a su auto. Eran más de las 5 de la mañana. Fuimos hasta su departamento. Vivía en una zona elegante, no tanto como la de Jensen, me dolió el pecho al recordarlo, pero era lindo.Abrió la puerta y me hizo pasar primero.
Una sala de piel negra nos recibía. Unas escaleras llevaban seguramente a las habitaciones.
[...]
Para terminar el capitulo da click aqui*



Nuevo capitulo Fiera, con dos nuevos personajes:


-¡Maldita sea!- vociferaba enojada. El estúpido tren me había dejado y el autobús tardo mucho en llegar. El tráfico estaba de los mil demonios. Estúpida gente con regalos y aparte iba tarde a mi trabajo.Llevaba mi traje negro favorito. Falta pegada que me quedaba un poco más arriba de la rodilla, tacones altos, negros también, una blusa gris con holanes al frente y mi saco largo a la cadera. Tenía puestas mis gafas oscuras. El fin de semana fue una tortura, mis ojos aun estaban rojos y ni ganas de maquillarme tenia. Llevaba el pelo suelto.-Luna- su voz. Gire la cabeza. Ahí estaba en la entrada del edificio donde trabajaba.-¿Qué?- le grite molesta. ¿Acaso creía que correría a sus brazos, como todas las mañanas en las que me besaba antes de empezar mi trabajo?


[...]
Termina el capitulo dando click aqui*

1 mar. 2010

Importante...

Hola. ¿Como están mis queridos seguidores? Gracias por seguirme en esta locura...
Ahora les agradecería que me siguieran en otra más. Si, se trata de un nuevo blog Tea Party , un lugar donde solo se servirá Lemmon y una que otra cosilla referente a el maravilloso mundo erótico y pecador del que somos invitadas ;]

Mi historia El Mejor Regalo se mudara a ese blog y como regalo les pondré un nuevo capitulo :] Yeah, así que más drama... y mucho lemmon ^^


Los esperamos Mi Cricri y su Sensei ;]

28 feb. 2010

Más Premios...

Ufas... Premios por ser un Lemmonera Pecadora, yeah!
Para aquellos que no sepan que diablos es un lemmon son situaciones sexuales, claro no estamos haciendo porno, como muchos han dicho de mis colegas de otros blogs... Baaah, pura gente santurrona, bien que quisieran que alguien las amara así de apasionadamente como en los escritos. En fin...
Pasando a otro tema, contestare las preguntas que muy amablemente Noel me dejo, las cuales contestare lo más honesta posible, y creanme soy honesta hasta la pared de enfrente ;]
¿Te consideras una lemmonera pecadora?
Hell yeah! ¿Cómo si no? Maldicion hasta en sueños peco [: Todo eso por culpa de Meyer, en serio, bueno... ya antes era una pervertida, pero ella me dio el empujonsito que necesitaba para plasmar mis ideas en papel....
Confiesa algún pecado que tengas guardado por ahí.
Demonios... ¿pecados? Pregunta difícil...
Yo solo quiero un beso apasionado, pero eso no es pecado, la verdad es que aun no he pecado (¿me explico? Pero dejen encuentro al valiente. Mundo preparate).
¿Quién te hace pecar?
Caray... Estuve a punto de hacerlo, pero... Pues al final no se dejo. No hubo chance... Podría decirles que me inspira el ahora cancha reglamentaria Lautner, si si, yo sé es un actor y de más, pero qué más da... Los resultados son agradables, ¿qué no? Otro que me hace pecar es Jensen Ackles... en serio, solo mírenlo. Y por ultimo mi 75%, que maldita sea, es tan ... Dios.
Es todo, gracias por los premios nuevamente Noel...
Prometo darme un tiempo y leerte ;] Solo dame chance esta semana, ya que tengo examenes y demás, pero ya verás, no faltaran mis comentarios en tus historias.
Saludos a los lectores ...

27 feb. 2010

Más premios

Hola, de nuevo mostrando premios, vaya es todo un Honor! Le agradesco de corazon al blog: Retrato De Un Corazón Roto* por darme estos premios:




Los 5 blogs a los que les daria estos premios son:


-Luna Eterna

-Luna de Invierno

-Sueños Cumplidos

-Letras de Lullaby

-Kokoro's Friends

-Brandon Cullen

Porque todas me inspiran dia a dia :) Y porque son geniales al escribir...

[Tenian que ser 5, pero que más da...]

23 feb. 2010

Los premios...

Uy! Más premios, que emocion, gracias Bonnie. Aqui los publico con orgullo ;)





27 ene. 2010

Locura



Su cuerpo subía y bajaba sobre el mío. Sus pechos brincaban libres. Tome uno, lo apreté un poco, al parecer eso le gustaba. Me levante lamiéndolos, los mordí levente.

-Si- Decía ella, abrazando mi cuerpo con fuerza-, dame más- Pedía, completamente excitada.

Lamí su cuello, su cuerpo se tenso al sentir mí lengua. Saboree sus labios. Esos carnosos labios rosados, que pedían a gritos ser devorados.
Quería llevarla a la cima, como ella había hecho minutos antes de tenerla montada en mí.

Había metido mi duro miembro en su boca. Cada célula de mi piel se enchino. Me tenía sentado en una silla, completamente a su disposición. Primero toco un poco encima de mi pantalón. Después me dejo en boxer, deseando a cada segundo más de su tacto.
Saco al prisionero de su celda de tela, lo rodeo con su delicada mano, frotando despacio, cerré mis ojos, apreté mis manos en el asiento; froto más rápido. Mis gruñidos eran fuertes, así como el placer que su mano me brindaba.
Cuando creía que sus manos me llevarían al paraíso, apareció su boca, con suaves labios, su lengua aventurera, probándome…
Mordí mi labio inferior, al sentir su boca húmeda besando mi punta.

-¿Más?- Pregunto con una voz endemoniadamente provocativa.

Mi voz se había borrado. Asentí, bajando la mirada. Me sonreía pasado la lengua por sus labios. La vi lamiéndome, desde la base hasta el final. Tense la mandíbula reprimiendo un rugido de placer.
Seguía mirándola con la respiración agitada. Sentía que el corazón se me saldría del pecho con cada una de sus deliciosas caricias. Abrió su boca, aproveche eso para tomar una gran bocanada de aire, me metió en su boca, chupando, me saco de su boca, beso, lamió, mordió…
La vista se me nublo, eche la cabeza hacia atrás. Me estaba aventando al universo del placer…

Entre de nuevo en ella, succiono con fuerza. No pude contener un grito satisfactorio. Saco mi sexo de su boca, mordiendo los alrededores.
-Dios- Jadee.
-¿Te gusta?- Pregunto. Acaricio mi pecho. Arañándolo después. Ese acto salvaje me prendió mucho más.
No conteste su pregunta de inmediato, estire una mano a su cabeza, la mire. Acaricie su cabello.
-¿Más?- Su calido aliento rozo mi miembro. Gemí, ella sonrío. Se veía claramente orgullosa de provocarme. Me metió de nuevo en su caliente boca…

Profundice los movimientos tomando su cabeza, aunque no había necesidad, sabia perfectamente como hacerlo.
-Ya…- Gemí, con voz ronca.
Beso mi sexo y se levanto. La vi desnuda al momento en que me vine y eso me regalo un orgasmo de los mil demonios. Después de liberarme, tome aire, su desnudes me excito de nuevo, me levante de la silla y la tome…

Tome su cadera para colocarme encima de ella. La penetre con fuerza, dándole el mayor de los placeres.
Estiro sus brazos para rodearme el cuello. Beso con frenesí mi boca, jugando con mi lengua deliciosamente.
Salía de su cuerpo, rozaba su entrada, eso la enloquecía, y entraba en ella con furia. Sacaba gritos de placer de su garganta que me inflaban el pecho de puro orgullo.
Me agache a morder sus pezones. Arqueaba la espalda, aproveche esa elevación, para pasar un brazo por debajo de ella levantándola un poco más. Así podía entrar más profundo. De nuevo grito.
-Ah…- Jadeaba.
Su interior era caliente como su boca, con la diferencia de que era un poco más estrecho. Eran placeres diferentes, sensaciones diferentes, ambas las disfrutaba.
Su cuerpo se tenso bajo el mío. Dejo caer sus brazos a ambos lados de su cuerpo, apretó las manos formando puños.
-Mírame- Le pedí. Lo hizo, sus ojos estaban embriagados de placer, de un placer que era el culpable de provocar.
La vi morder sus labios. Mis movimientos la hacían jadear más y más. Enrollo sus piernas en mi cadera. De nuevo me beso. Mordió mis labios cuando la sentí venirse. Me araño la espalda cuando el orgasmo la desarmo.
Poco a poco sus piernas y su cuerpo se relajo. Salí de ella, me tumbe aun lado, cansado, completo, extasiado. Se recargo en mi pecho, acaricio mi mejilla. Pase mi mano por su cabello.

Se perdió en el mundo de los sueños al poco tiempo. Baje la mirada, ella dormía sonriendo. La acerque más a mi pecho, respire su exótico perfume. Sonreí al verla descansando entre mis brazos. En su oído le susurre “Feliz Aniversario”, ella era el mejor regalo que podía desear, era entregada, era mía, toda mía.
Mi corazón palpito con fuerza, ya que en el momento en que abriera los ojos esta locura se repetiría de nuevo…
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