21 may. 2010

Últimamente


Lo siento, pero últimamente he pensado mucho en ti, el estrés de la vida cotidiana me deteriora día a día, mi único motor eres tú. Te veo en cada rostro que miro, en cada esquina, te necesito cada día más. Ansío el calor de tu cuerpo en mis frías noches de soledad. Me he vuelto adicta a ti, eres una droga que necesito para vivir.
Si, lo acepto, es verdad que me han besado otros labios, también es verdad que he despertado en otros brazos, que he acariciado otro cuerpo, también he deseado otros besos… sí todo es verdad.
No existe excusa para lo que te he hecho, pero ¿qué tú no me has hecho eso ya? Herir mis sentimientos, mi corazón, mi cuerpo, mi alma, mi vida, mi mundo, todo.
Me has herido con tus ausencias, con tu vacío por las noches, con la frialdad de tus caricias.
Tu voz ya no la escucho igual, ya no tiene ese timbre pacifico que me tranquilizaba. Tu sonrisa ya no es la misma, ya solo se ve en tus labios, pero no la veo en tus ojos. ¿He sido tan despreciable como para causarte un dolor tan grande que ya no tengas ni ganas de volver a sonreír? ¿Qué ya no tengas ganas de mostrarme esa sonrisa que tanto me gusta?

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