17 dic. 2009

Solo un ángel .:. Final

Ella camino hacia atrás. Hasta ese momento Darien no se había dado cuenta que dentro del cuarto estaba una tina, una tina donde perfectamente cabían dos personas. El destino estaba de su lado. Ruby se sentó al borde de la tina. Él la siguió, hincándose frente a ella. Abrió sus piernas y se acoplo perfecto a su cuerpo. La tomo de la cadera y con cuidado la recostó en la tina, el frío mármol hizo que la piel de Ruby se enchinara, haciendo que sus pezones se levantaran.

-Preciosa- dijo Darien con voz seductora. Ella se ruborizo, con un dedo lo invitaba a estar recostada con ella en la tina. Lento pero seguro Darien se metió con ella.
Los besos y caricias no se hicieron esperar.

El deseo de Ruby por sentirlo incremento. Sus manos se dirigieron a los pantalones de Darien. Ayudándole, se levanto, quedando de rodillas sobre ella. Se quito el cincho, y abrió lentamente su pantalón, Ruby bajo el ziper, clavándole una lujuriosa mirada. Mojo sus labios. Con una mano lo tomo del cuello para besarlo y la otra la introdujo en su pantalón, sintiendo su calor, toco su sexo con delicadeza, su objetivo casi estaba listo. Los jadeos de Darien, excitaban a Ruby.

-No, no puedo más…- se separo de ella. Tomo sus piernas y las abrió, dejándola a su merced. Las mejillas de ella ardían en deseo. Ella subió sus piernas hasta la cadera de él, haciéndole saber que estaba lista. Su mano se metió por entre aquellas piernas bien torneadas. Llego a su sexo y sintió de inmediato la humedad, ella estaba preparada, lista, solo para él. Su pecho se inflo de orgullo.
La toco un poco, dejando que se embriagara del calor de sus dedos sabios. Subió la falda de Ruby hasta su cintura, un sexy ligero se dio a notar. Regreso a su centro y de nuevo la toco, ella se arqueo.
-Basta…- sus ojos estaban cerrados y mordía su labio. – Te… te necesito… ahora- abrió sus ojos y con fiereza lo beso. Mordió los labios de Darien con notoria ansiedad.
Él bajo un poco sus pantalones junto con su ropa interior, liberando de la prisión de tela a su ya sobre excitado miembro.
-Lo siento, no, no tengo…- había olvidado los más importante.
-No importa, yo me protejo- le susurro al oído.
Sin más, dirigió su miembro a su centro húmedo, entrando sin piedad en ella. Con lo cual Ruby grito, Darien intento acallar su grito con sus labios, los podrían descubrir.
Ruby río por lo bajo, a ella le excitaba el hecho de que alguien entrara por esa puerta. El vaivén de movimientos, los hacia jadear.
Con voz demandante Ruby le exigía más. Él respondía a sus peticiones entrando con más fuerza en ella. Las uñas en la espalda de Darien eran otro nivel de placer. Su boca la dirigió a los senos de Ruby, haciéndola gemir, levanto su sostén, dejando al descubierto unos hermosos pechos. Darien los probó, degustando lentamente su sabor. Ruby jadeaba, entrelazando sus dedos en su cabello.

Pronto Darien llegaría al clímax, pero quería llevársela en ese inmenso placer, la velocidad de sus embestidas incrementaron. Sus senos saltaban delicadamente en su pecho, con una mano capturo uno, haciéndola gemir. La tensión de su interior llego. Casi era el momento, repitió los movimientos, ella movía sus caderas. Juntos llegaron al mayor placer. Uno, que ninguno de los dos podría describir. Sudado Darien se recostó su lado, disfrutando del calor de su cuerpo semidesnudo. Decir algo rompería aquel exquisito placer. Pero ella tenía que saber, que lo había salvado del vacío que lo invadía. La beso, acercándola más con una mano en su cuello. Aquel vacío que ella había llenado con una sola mirada, tres semanas atrás. Ruby le había robado el corazón, órgano que creía muerto y que por ella volvía a latir, como un colibrí batiendo sus pequeñas alas.
Le sonrío, no se atrevía a decir más. Ya habría tiempo para charlar, para decirle que era su ángel guardián y que siempre le estaría agradecido por salvarlo y por darle la más desbordante satisfacción.

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