17 nov. 2009

Solo un ángel .:. Primera Parte


Aplastado. Era la palabra correcta para definir como se sentía, pensaba Darien mientras caminaba por las calles de la ciudad. No tenia ganas de convivir con nadie. Hace dos días había rechazado la invitación de su mejor amiga, Josie, para ir a bailar y tomar algunos tragos. “Los siento Josie, no tengo tiempo, estoy ocupado” esa fue la excusa para zafarse de ella. Siempre se había llevado bien con ella, estar a su lado le levantaba el ánimo, pero ahora no quería aburrirla con sus tonterías.

Caminaba sin rumbo. No le importaba si se atrasaba en llegar a casa, no quería pensar en nada, ni en nadie. Especialmente en “ella”. Su mente se negaba a pensar en “ella”. No quería volver a derramar lágrimas. No creía poder hacerlo más. Simplemente su corazón estaba cansado, cansado de tanto dolor. Tanto sufrimiento. Se decía a si mismo intentando convencerse que ya pasaría, que así era la vida, pero una vida sin ella, era… inconcebible.

“Mmm… hola guapo”, pensaban las chicas que pasaban a su lado. Tan entrado en su melancolía se encontraba Darien que ni cuenta se daba que las chicas lo desnudaban con la mirada, eso debería ser ilegal.

-¡¡Heeey!!- grito alguien a su lado. Jalándolo del brazo hizo que diera un paso atrás.
-¿Que no te fijas que esta el verde?- así era, por poco era atropellado por un auto.
-Lo siento no me fije- su voz aun era apagada, cualquiera que lo conociera sabría que algo estaba mal en él. Siempre era demasiado feliz, irradiaba alegría, todo él era contagioso.

La misteriosa voz provenía de una chica de cabello largo oscuro, un poco ondulado. De estatura mediana. Darien dirigió su mirada hacia aquella voz y de inmediato sus ojos se encontraron con los de ella. Un par de ojos color miel le regresaban la mirada. Una media sonrisa se trazo en los labios de la chica. El interior de Darien comenzó a arder. Intento hablar, pero aquella belleza lo deslumbraba. El viento hacia que el cabello de la chica se levantara sensualmente al rededor de su cabeza.

-Ten los ojos abiertos la próxima vez- la voz de aquella mujer, (porque eso era: una mujer. Una mujer que Darien estaba loco por poseer) despertaba en él pasiones que creyó haber perdido para siempre – Por cierto, me llamo Ruby – estiro su mano, él tardo en contestarle el gesto, una leve mueca de confusión se formo en el rostro de la chica, que la hacia verse más linda. Darien no le podía quitar la vista de encima, toda ella era hermosa. Labios algo carnosos, mejillas sonrosadas, pestañas largas, sonrisa seductora e irresistible. Su cuerpo, delgado, con todo en su lugar despertaría la lujuria en cualquiera. Después de segundos de distracción, debido a su presencia, estiro la mano para estrecharla.

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